La Comisión también plantea un nuevo y ambicioso objetivo de electrificación del continente: llegar al 46% en 2040, el doble de la cifra actual Leer La Comisión también plantea un nuevo y ambicioso objetivo de electrificación del continente: llegar al 46% en 2040, el doble de la cifra actual Leer
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El discurso oficial y el que la propia vicepresidenta para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, ha defendido es que la UE sigue totalmente comprometida con la reducción de emisiones, la transición verde y la lucha contra el cambio climático. Y en parte sigue siendo así, pero este viernes Bruselas ha relajado de manera muy importante sus ambiciones climáticas al proponer una reforma del sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea (ETS, en inglés): las compañías podrán emitir más toneladas de CO2 y durante más años con el fin de no lastrar todavía más la competitividad de la economía europea.
Las cifras, en concreto, dicen lo siguiente: con los objetivos climáticos actuales, la reducción de los derechos de emisión debía ascender a un 4,4% anual llegándose al final de estos créditos en 2039; la comisión propone ahora rebajar esa cifra al 3,7% para el periodo 2031-2035 y al 1,7% desde 2036 hasta 2040. Además, la propuesta contempla la posibilidad de incorporar, a partir de ese mismo 2036, créditos internacionales de carbono equivalentes hasta al 2% del volumen del ETS.
A cambio de esta mayor capacidad de emisiones, las compañías estarán obligadas a realizar mayores inversiones en descarbonización, y todo lo presentado deberá ser ahora negociado por el Consejo, esto es, los países, y el Parlamento. Y es muy probable que se registren cambios, pero es indudable que Bruselas ha rebajado sus ambiciones y que Ribera va a tener que asumir una nueva cesión en su agenda climática.
«El miércoles pasado nos sirvió como un duro recordatorio para todos de hasta qué punto el cambio climático mata», ha comenzado apuntando Ribera en la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en Bruselas y en referencia al Día de la UE en Memoria de las Víctimas de la Crisis Climática Global. «El cambio climático significa destrucción para la economía, para la sociedad y para las infraestructuras. Somos un continente comprometido con la neutralidad climática para 2050. Somos un continente que lleva al menos 20 años impulsando la acción climática», ha señalado la ex vicepresidenta del Gobierno de España.
«Es una propuesta que mantiene una fuerte señal de precios para seguir guiando las inversiones para huir de los combustibles fósiles y traer productos limpios al mercado. Sigue poniendo un precio al carbono y reafirma la confianza para invertir en Europa», se ha esforzado en incidir Ribera. Pero lo conocido hoy no está ni mucho menos en línea con lo que defendía desde el Ejecutivo español. Es más, su sucesora en el cargo, Sara Aagesen, ha remitido esta misma semana una carta a la Comisión para pedir que la reforma del sistema ETS no supusiese una menor ambición en la agenda climática.
Junto a Ribera han estado presentes el comisario de Clima, Cero Emisiones y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, y el responsable de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen. Este último ha sido el responsable de presentar la segunda parte del plan que Bruselas propone, y que incluye un ambicioso objetivo: llevar el nivel de electrificación del 23% al 46%. Esto es, que casi la mitad del consumo de energía sea por esta vía.
Es una cifra que se antoja muy complicada y que exige una inversión muy muy elevada. Además, por ahora es sólo un plan de acción y todavía se está trabajando en la parte legislativa. Pero desde la Comisión inciden en que es necesario lanzar ya este mensaje. Y a eso responde ese segundo anuncio.
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