Diez años después de su traumática separación de Angelina Jolie, Brad Pitt ha madurado. No hay nada como el tiempo. Y a sus 62 años, el actor no solo sigue triunfando en el cine con películas tan recientes como F1: La película, sino que además ha encontrado la siempre ansiada estabilidad emocional junto a Inés de Ramón. Dicen también que el tiempo todo lo cura. Pero no nos engañemos. Hay cosas que siempre permanecen latentes. Latiendo a sotto voce. Como la ausencia de unos hijos que se van desvinculando de su padre renunciando a su apellido y adoptando el Jolie de la madre. Y ya van cuatro de seis. O también la adicción al alcohol, que deja una semilla dispuesta a germinar si se riega con el líquido adecuado. Quien pasa por Alcohólicos Anónimos, como fue el caso del intérprete, lo sabe muy bien.
Tranquiliza el nuevo autocontrol del actor con el alcohol en el mismo grado que preocupa
Diez años después de su traumática separación de Angelina Jolie, Brad Pitt ha madurado. No hay nada como el tiempo. Y a sus 62 años, el actor no solo sigue triunfando en el cine con películas tan recientes como F1: La película, sino que además ha encontrado la siempre ansiada estabilidad emocional junto a Inés de Ramón. Dicen también que el tiempo todo lo cura. Pero no nos engañemos. Hay cosas que siempre permanecen latentes. Latiendo a sotto voce. Como la ausencia de unos hijos que se van desvinculando de su padre renunciando a su apellido y adoptando el Jolie de la madre. Y ya van cuatro de seis. O también la adicción al alcohol, que deja una semilla dispuesta a germinar si se riega con el líquido adecuado. Quien pasa por Alcohólicos Anónimos, como fue el caso del intérprete, lo sabe muy bien.

Con todos los hijos ya mayores de edad, el polémico divorcio finiquitado hace un par de años y solo pendiente del juicio contra su ex por el viñedo francés Château Miraval, Brad Pitt ha querido demostrar que es un hombre nuevo. En una entrevista en la revista Esquire ofreció una copa de vino al periodista, lo que dio pie a la gran revelación: ha vuelto a beber tras siete años de sobriedad. Pero estemos tranquilos, porque controla la situación. Dice que la clave para no pasarse es convertirse en un “profesional” del tema. Y él lo es. O eso cree. Asegura que puede beber un par de copas tranquilamente. Es decir, consumo moderado. Ahora bien, él mismo reconoce que un par de veces ha llegado a pasarse de la raya por exceso de confianza.
No sabemos si una de estas ocasiones se produjo en la boda de Taylor Swift y Travis Kelce en el Madison Square Garden de Nueva York el 3 de julio, donde otros invitados se sorprendieron viéndolo beber. El famoso incidente del avión con Angelina y uno de sus hijos, que precipitó el divorcio y su posterior lucha para dejar la bebida, es tan conocido como su participación en Ocean’s Eleven.
Ahora él mismo lo ha admitido. Una copa o dos, no hacen daño. Especialmente si se bebe de forma consciente. “No puedo tomar mucho”, ha puntualizado en la entrevista. Tranquiliza este autocontrol en el mismo grado que preocupa. Alcohólicos Anónimos advierte que, según su experiencia, es difícil mantener el control de la cantidad de consumo por mucho tiempo. Esperemos que Brad Pitt sea la excepción que confirma la regla. Pero, sobre todo, que su caso no sirva de ejemplo a otras personas que han transitado por su mismo camino contra la adicción a la bebida. La gran solución siempre será la sobriedad. La tolerancia cero. Que las luces de Hollywood no nos deslumbren. Ni somos tan guapos como Brad Pitt ni se puede volver a beber sin más.
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