Paris Jackson forma parte del exclusivo club de personalidades reconocidas a nivel internacional por pertenecer a una saga familiar histórica. Aunque siempre ha querido llevar su carrera profesional al margen de la de su padre, Michael Jackson, la también cantante no ha dudado en diversas ocasiones en hablar sobre su vida junto al Rey del Pop. Pero ha sido ahora cuando ha revelado detalles poco conocidos de su infancia y ha relatado cómo fue su primer encuentro con su madre cuando tenía 15 años.
La hija de Michael Jackson se sincera sobre los momentos y las reglas que marcaron su vida durante su infancia y su adolescencia
Paris Jackson forma parte del exclusivo club de personalidades reconocidas a nivel internacional por pertenecer a una saga familiar histórica. Aunque siempre ha querido llevar su carrera profesional al margen de la de su padre, Michael Jackson, la también cantante no ha dudado en diversas ocasiones en hablar sobre su vida junto al Rey del Pop. Pero ha sido ahora cuando ha revelado detalles poco conocidos de su infancia y ha relatado cómo fue su primer encuentro con su madre cuando tenía 15 años.
Así lo ha hecho en su reciente aparición en el pódcast Call Her Daddy, presentado por Alex Cooper. La actriz de 28 años ha asegurado que durante sus primeros años de vida creció sin saber quién era Debbie Rowe, su progenitora, y fue en su adolescencia cuando quiso indagar más al respecto. “Recuerdo que finalmente pregunté al respecto cuando tenía unos 10 u 11 años, y las respuestas que obtuve me parecieron suficientes”, ha señalado.
En esa época de su vida, saber tan solo el nombre de su madre le sirvió para quedarse contenta al menos durante un tiempo más. Sin embargo, pasados cuatro años sintió que había llegado el momento de conocer quién era realmente. “Seguimos adelante, y nos pusimos en contacto cuando tenía unos 15 años, y luego empezamos a ser más cercanos hacia finales de mi adolescencia”, ha reconocido.
Ese primer encuentro, lejos de ser un momento de nervios, fue de lo más tranquilo para ella. Paris Jackson bajó las escaleras de su casa y en la sala se encontraba Debbie Rowe junto a su abuela. “Entré y le dije: ‘Hola, mamá’, y ella me respondió: ‘Hola’. Me senté. Charlamos un momento. Luego salimos a pasar el día juntas”, ha continuado.

Desde entonces, la relación entre ambas ha sido buena y han continuado viéndose a lo largo del tiempo. Pero no es el único tema que ha querido abordar en esta entrevista. Entre otras cuestiones, también ha querido recordar las estrictas reglas que impuso su padre tanto a ella como a sus hermanos durante su infancia. Y es que los estudios de Paris empezaban en el mismo momento en el que se levantaba, teniendo que acudir a una de las habitaciones de su hogar para estudiar antes de poder asistir, más adelante, a la escuela de forma presencial.
Michael Jackson fue muy claro en ese sentido. No podían ver la televisión, ni siquiera una sola película, salvo en ocasiones especiales. Por ello, los pequeños, incluida Paris Jackson, debían cumplir con sus obligaciones escolares y domésticas antes de disponer de tiempo para actividades recreativas.
Un tiempo libre que, pese a vivir en la conocida finca Neverland, no podían pasar en ningún momento dentro del parque de atracciones, ya que lo tenían completamente prohibido. “Quedó muy, muy claro que todas esas atracciones no eran para nosotros… que no nos pertenecían. Eran para niños desfavorecidos y niños con enfermedades terminales que no podían ir a lugares como Disneyland”, ha asegurado. Una serie de dinámicas que continuaron en el tiempo, incluso cuando tenían que instalarse en hoteles debido a la ajetreada vida profesional del Rey del Pop.
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