No lo he podido evitar: el título me ha salido de corrido.
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No lo he podido evitar: el título me ha salido de corrido.
Citius, altius, fortius, mortuus: más rápido, más alto, más fuerte, más muerto.
El título me había venido a la cabeza la semana pasada, tras toparme con un elocuente reportaje de Mayte Rius en este diario.
El titular decía: “El uso continuado de anabolizantes para muscular provoca graves daños en el corazón”.

Según un estudio publicado en European Heart Journal Cardiovascular Imaging, los aficionados a las pesas que toman esteroides anabolizantes –es decir, que se dopan– no solo hacen crecer sus músculos, sino también la pared del ventrículo izquierdo del corazón, y por eso mismo ven cómo el corazón se vuelve más débil y pierde parte de la capacidad para contraerse y expulsar la sangre y tampoco logra relajarse entre los latidos.
O sea, que ya no funciona como debería funcionar. Y de ahí al paro cardíaco media un pasito muy corto.
Los ‘musculator’ amateurs que toman anabolizantes fortalecen sus músculos pero castigan el corazón
El hospital Universitario de Oslo ha elaborado el estudio, y en sus conclusiones nos enciende una luz al final del túnel: dice que las hipotéticas lesiones son reversibles si el musculator amateur abandona los frascos de anabolizantes y los tira a la basura para siempre.
Pero claro, a ver quién es el guapo que hace eso, a ver quién deja de doparse pues llegado a este punto, el musculator se lo ha trabajado mucho, ha invertido semanas, meses y años hasta verse tan chulo. Y si deja de doparse en seco, entonces se le caerá todo.
En un santiamén, el pectoral perderá la redondez, los abdominales perderán el relieve de la tableta de chocolate y las poderosas columnas de mármol volverán a ser chicken legs, patas de pollo.
Al mirarse al espejo, el musculator ya no verá al Doríforo de Policleto.
Verá un Botero.
Dicho lo cual, me da la sensación de que las recomendaciones del hospital Universitario de Oslo caerán en un saco roto, y la inmensa mayoría de musculators amateurs que se dopan para verse más hermosos seguirán haciéndolo, entre otros motivos porque muy pocos de ellos leerán el informe de los científicos noruegos o la información de Mayte Rius y porque, incluso si lo hacen, tampoco les llegará al alma.
Al fin y al cabo, en el riesgo está el placer, y cómo mola el cuerpo de uno cuando el bíceps se redondea y los pliegues de la cintura desaparecen: no hay nada como verse tan jóvenes y hermosos como lo fueron Janis Joplin, Kurt Cobain, Amy Winehouse o mi favorito, el gran Michael Hutchence, fenómenos que se fueron muy pronto y cuando todavía eran muy hermosos, muy ricos y muy famosos, desde luego más famosos que mis musculator.
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