Los planes de los Museos Vaticanos es que la restauración se pueda finalizar después de la Semana Santa Leer Los planes de los Museos Vaticanos es que la restauración se pueda finalizar después de la Semana Santa Leer
Cuando se trata de la Capilla Sixtina, aunque sea por un momento, se detiene el tiempo. A menos de un año del último Cónclave que eligió allí Papa a León XIV, El Juicio Final de Miguel Ángel iniciará el proceso de restauración más importante de las últimas tres décadas. El objetivo es remover, con una delicada técnica a base de papel de seda y agua destilada, una fina capa salina que se ha formado con el tiempo y que actualmente recubre el célebre fresco del genio toscano. «A primera vista parecía imperceptible, pero hemos comprobado que en la superficie de El Juicio Universal se había generado un estrato de sal», explicó la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta.
La colocación de los andamios acaba de arrancar hace unos días dentro de la Capilla Sixtina y se extenderá unas tres semanas, mientras que las labores de restauración en sí conllevarán un total de tres meses. El espacio continuará siendo accesible para los romanos y turistas, pero El Juicio Final será cubierto con una reproducción en alta definición del mismo para quienes quieran visitar los Museos Vaticanos, dado que los andamios cubrirán por completo la célebre obra de Miguel Ángel. Atendiendo a las cifras oficiales, entre 15.000 y 20.000 personas al día visitan la Capilla Sixtina, con unos flujos que pueden superar los seis millones de accesos anuales.
Han transcurrido más de tres décadas desde la conocida restauración del siglo en 1994 bajo la dirección del restaurador Gianluigi Colalucci para devolverle a la Capilla Sixtina su color original. En los últimos años, los Museos Vaticanos han llevado a cabo un programa de conservación que prevé un control anual de su estado. La restauración actual será, por tanto, la más importante desde mediados de los 90, pero está concebida igualmente como un mantenimiento extraordinario de breve duración. Atendiendo a la información compartida por los Museos Vaticanos, la nueva restauración de El Juicio Final podría acabar después de la Semana Santa de este año.
El jefe de los restauradores Paolo Violini explica que la «ligera capa blanquecina» se ha formado a partir de la «acumulación de micropartículas desplazadas por corrientes de aire» que con el paso del tiempo han «atenuado los contrastes de los claroscuros» y «uniformado los colores originales del fresco». El nuevo mantenimiento tendrá, por un lado, un carácter extraordinario por su envergadura, pero, por otro, también una naturaleza sistemática, con el objetivo de intervenir de forma preventiva y regular en la acumulación de partículas y evitar grandes restauraciones como las que tuvieron que realizarse entre los años 1980 y 1994.
En la actualidad, la Capilla Sixtina disfruta a diario de un mantenimiento especial desde el punto de vista de su temperatura interna, que se mantiene permanentemente alrededor de los 22 grados y una humedad que nunca está por encima del 60%. Ese trabajo se realiza a través de unos sistemas que controlan permanentemente su interior. Ante un flujo diario tan intenso de visitantes, que emanan calor y dióxido de carbono, el mantenimiento de las condiciones climáticas de la Capilla Sixtina tiene el objetivo de preservar lo mejor posible la integridad de los frescos.
El Juicio Universal presente en la Capilla Sixtina es una obra encargada por el Papa Clemente VII en 1533 a Miguel Ángel. Su trabajo arrancó definitivamente en 1536 ya bajo el Pontificado de Pablo III -quien lo nombró supremum architectum, sculptorem et pictorem del Palacio Apostólico- y no se finalizó hasta 1541. El que se convertiría en el trabajo más célebre del genio toscano consta de 180 metros cuadrados de superficie pictórica y 391 figuras.
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