El expresidente estadounidense Barack Obama dijo durante una entrevista en un pódcast que los extraterrestres “son reales”, pero no los ha visto en persona y negó que haya especímenes “escondidos” en la enigmática base militar ‘Área 51’ del estado de Nevada.
Las declaraciones del expresidente de EE UU han viralizado, aunque después aclaró que se refería a las probabilidades en un universo tan gigantesco
Las declaraciones del expresidente de EE UU han viralizado, aunque después aclaró que se refería a las probabilidades en un universo tan gigantesco

El expresidente estadounidense Barack Obama dijo durante una entrevista en un pódcast que los extraterrestres “son reales”, pero no los ha visto en persona y negó que haya especímenes “escondidos” en la enigmática base militar ‘Área 51’ del estado de Nevada.
Al final de una entrevista en el pódcast del periodista Brian Tyler Cohen, este le propone una ronda rápida de preguntas y respuestas y le plantea si los extraterrestres son reales, a lo que el demócrata asiente, con un breve comentario: “Son reales, pero yo no los he visto”.
Y añade, sin entrar en más detalles: “Y no están siendo escondidos en… ¿Cómo se llama? Área 51. No hay unas instalaciones bajo tierra, a menos que haya una enorme conspiración y se la oculten al presidente de EE UU”.
Acto seguido, el periodista le pregunta cuál fue la primera cuestión que quiso resolver cuando inició su presidencia, en 2009, a lo que Obama responde con una sonrisa, retomando el hilo: “¿Dónde están los extraterrestres?”.
La aclaración
Obama, este domingo, ante la repercusión de esa respuesta, aclaró en Instagram que no vio “pruebas” de que los “extraterrestres hayan hecho contacto con nosotros” durante su presidencia, pero hizo una suposición asada en la estadística “porque el universo es tan gigantesco que es probable que haya vida ahí fuera”.
La CIA desclasificó en 2013 unos documentos que confirmaron la existencia de la base militar ‘Área 51’, creada por orden del presidente estadounidense Dwight Eisenhower a mediados de la década de 1950 para los ensayos del avión espía U-2, capaz de volar a gran altura y de cubrir distancias muy largas.
El secretismo que rodeó la base durante décadas generó un sinfín de teorías de la conspiración, entre ellas la de que albergaba tecnología de origen extraterrestre e información clasificada sobre ovnis.
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