Oriol Cardona (Bonyoles, 1994) cumplió el sueño de muchas generaciones de deportistas olímpicos españoles y 54 años después de la primera medalla de oro para España en unos Juegos Olímpicos de Invierno, conseguida por Paquito Fernández Ochoa en Sapporo 1972, logró un histórico triunfo en el sprint de esquí de montaña de Milán-Cortina 2026.
El catalán emula, 54 años después, la hazaña de Paquito Fernández Ochoa en 1972
Oriol Cardona cumplió el sueño de muchas generaciones de deportistas olímpicos españoles y 54 años después de la primera medalla de oro para España en unos Juegos Olímpicos de Invierno, conseguida por Paquito Fernández Ochoa en Sapporo 1972, logró un histórico triunfo en el sprint de esquí de montaña de Milan Cortina 2026.
Fue un día histórico para el deporte español, en el que además de la victoria de Cardona, Ana Alonso sumó un bronce en la prueba femenina que completó una jornada inolvidable para el olimpismo de nuestro país.
”Ya era hora”, clamó Cardona después de convertirse en campeón olímpico. “Hay mucho trabajo detrás. Estoy abrumado. Tenía muchas ganas de sacarlo de encima. Me encontraba súper bien y ha salido todo perfecto. Estoy sin palabras”, dijo muy emocionado todavía con las pulsaciones muy elevadas.
La carrera fue una autentica batalla contra los nervios. El de Banyoles salió mal y en los primeros metros era último. Pero era el más fuerte de todos y no tardó en demostrarlo con una remontada fantástica. Antes de la primera transición ya era cabeza de carrera después de un enorme esfuerzo. Ahí, el suizo Jon Kistler, el otro favorito y líder hasta ese momento, se quedó atrancado.
Cardona tomó la cabeza en solitario en la subida de las escaleras y fue ampliando la ventaja ante el ruso Nikita Filippov y el francés Thibault Anselmet, que no dejaban de tropezarse. El descenso fue controlado y plácido para Cardona, que se permitió el lujo de mirar atrás ante de llevarse las manos a la cabeza y cruzar la línea de meta.
“Correr aquí es muy duro por la presión y los nervios. Pero eso me ha dado un chute de energía. Me encontraba muy bien. Quiero dar las gracias a todos. Los ánimos ha llegado. ¡Ya era hora!”, clamó con liberación. A continuación, muy emocionado, dedicó el triunfo a su abuelo: “murió hace muchos años y me acuerdo mucho de él. También a Kilian Jornet y a todos los que me han acompañado, porque yo no soy nadie sin ellos”. “Nos traemos otros oro para casa”, concluyó.
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