Bruselas se reivindica y las Bolsas lo celebran pero todos contienen su reacción ante las dudas de que el fallo del Supremo en Estados Unidos suponga el fin de su mayor pesadilla en décadas Leer Bruselas se reivindica y las Bolsas lo celebran pero todos contienen su reacción ante las dudas de que el fallo del Supremo en Estados Unidos suponga el fin de su mayor pesadilla en décadas Leer
La anulación de la política arancelaria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó ayer en Europa una reacción entre la reivindicación y la prudencia ante uno de los episodios más delicados desde la fundación de la UE. La sentencia del Tribunal Supremo estadounidense, que invalida las tasas decretadas por Trump hace casi un año y aplicadas durante el verano, supone un vuelco en una negociación que muchas voces en Bruselas consideraron humillante para la Comisión Europea.
«Los jueces han demostrado que incluso un presidente de Estados Unidos no actúa en un vacío legal. Se han establecido límites jurídicos y la era de aranceles ilimitados y arbitrarios impuestos por el presidente podría estar llegando a su fin», afirmó Bernd Lange, presidente de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo. La comisión tenía previsto ratificar el acuerdo comercial el próximo martes, pero el socialdemócrata ha convocado una reunión extraordinaria para el lunes con el objetivo de analizar la nueva situación.
La Comisión Europea, no obstante, optó por un tono más moderado. «Tomamos nota del fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos y lo estamos analizando detenidamente. Seguimos en estrecho contacto con la Administración estadounidense mientras buscamos claridad sobre las medidas que tienen previsto adoptar», declaró Olof Gill, portavoz comunitario de Comercio. La UE ha soportado amenazas, tensiones y un acuerdo que muchos consideraron perjudicial, por lo que el fallo constituye una victoria para la Unión y, en particular, para Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión.
La dirigente alemana ha dedicado los últimos meses a reforzar alianzas comerciales: con India, donde firmó lo que definió como «la madre de todos los acuerdos»; con Mercosur, dejando prácticamente cerrado un pacto tras 26 años de negociaciones pese a la resistencia de la izquierda y la derecha radical; y con Australia, con quien aspira también a rubricar un acuerdo. El Ejecutivo comunitario siempre ha defendido que Estados Unidos es el socio natural de Europa, incluso en los momentos de mayor tensión con Trump. No sorprende imaginar a Von der Leyen recibiendo la noticia del fallo con una sonrisa contenida… o no tan contenida.
Los mercados europeos reaccionaron en la misma línea: celebración moderada. En España, el Ibex llegó a rozar un alza del 1% tras conocerse la decisión. En París, el selectivo marcó récord con subidas destacadas de LVMH (4,37%) y Euronext (4%). En Fráncfort, Porsche fue la gran beneficiada ante la expectativa de un alivio para la industria automovilística alemana, uno de los pilares de su prosperidad pero actualmente bajo fuerte presión.
Incluso en Estados Unidos el fallo fue bien recibido por los mercados. Wall Street pasó del rojo al verde al conocerse la sentencia, ante la posibilidad de que las empresas puedan reclamar al Gobierno los aranceles abonados por sus importaciones. En la cola para solicitar devolución están grandes distribuidores, firmas de moda y textil y cámaras de comercio. El importe total podría ascender a 130.000 millones de dólares, un golpe potencial de enorme dimensión para la administración estadounidense.
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