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El presidente del Gobierno ha culpado esta semana a la patronal de la mediocridad de las rentas de las familias españolas. «Paguen más», le ha exhortado. Pedro Sánchez emulaba literalmente a su ex homólogo Joe Biden, que en junio de 2024, susurró su famoso «Pay them more» a los empresarios que se quejaban de la escasez de mano de obra propia de la economía postpandémica. Animaba, además, a los empleados a que utilizaran la situación como «una baza de negociación para» que sus empleadores compitieran «por pagar a la gente un salario decente».
Casi dos años después, el impacto de la inteligencia artificial ha arrebatado el mango de la sartén a los trabajadores estadounidenses. El director del Laboratorio de Economía Digital de la Universidad de Stanford, Erik Brynjolfsson, ha advertido en el Financial Times que, mientras la economía sigue avanzando de forma robusta, la demanda de empleo se revisa a la baja porque la productividad auspiciada por la tecnología apunta a un crecimiento de forma de J.
Es una dinámica pendiente de confirmar, pero que va a llegar a Europa, por lo que cabe preguntarse si la petición del Gobierno español –incrementar los salarios en detrimento de los beneficios de las empresas– tiene fundamento. Una manera de medirlo es el análisis de los costes laborales que ofrece Eurostat. Desde 2020, este indicador ha crecido aproximadamente un 22,9%, sobre todo, por el enorme peso de Alemania (+21,9) y otros países del Este muy afectados por la inflación. Estos costes han subido en España un 16,7%. Puede parecer poco, pero es mucho más de lo que se han incrementado en otras economías homologables como la italiana o la francesa.
Una visión más exacta de lo que sucede con los salarios españoles y su relación con lo que le pagan las empresas al descomponer su estructura entre lo que se quedan los trabajadores y lo que tienen que pagar al Estado, ya sean ellos mismos o sus empleadores.
España está por detrás de la media de la Unión Europea en el primer aspecto y por encima en el segundo. De los 25,5 euros del coste laboral de un trabajador español, un 26% va destinado a impuestos y cotizaciones, mientras que en Alemania era del 23%. Y digo era porque estos datos corresponden a 2024, es decir cuando todavía no se había contabilizado el recargo de «solidaridad» para las pensiones diseñado por el ex ministro José Luis Escrivá.
Los españoles cada vez ganan más. El asunto está en quién lo recibe.
Actualidad Económica // elmundo
