Corría el año 2012 cuando Kate Middleton y el príncipe Guillermo anunciaron que estaban esperando a su primer hijo en común. Tras los primeros meses de prudencia, los actuales príncipes de Gales comunicaron la feliz noticia en diciembre, siete meses antes del nacimiento del pequeño George. Sin embargo, esta noticia podría haber salido a la luz semanas antes, tal y como ha confesado ahora una editora del Mail on Sunday.
La editora del ‘Mail on Sunday’ ha desvelado que se enteró de la noticia a través del príncipe Guillermo en una fiesta privada
Corría el año 2012 cuando Kate Middleton y el príncipe Guillermo anunciaron que estaban esperando a su primer hijo en común. Tras los primeros meses de prudencia, los actuales príncipes de Gales comunicaron la feliz noticia en diciembre, siete meses antes del nacimiento del pequeño George. Sin embargo, esta noticia podría haber salido a la luz semanas antes, tal y como ha confesado ahora una editora del Mail on Sunday.
Ante el Tribunal Supremo de Londres, Charlotte Griffiths ha sido clara a la hora de expresar que contaba con esta información antes de su anuncio oficial, pero que no quiso hacerla pública para no “cruzar una línea”. Al tratarse del futuro heredero al trono, esta noticia hubiese significado un gran revuelo mediático, teniendo en cuenta la presión que había en ese entonces para poder mantener la línea de sucesión, por lo que prefirió guardar el secreto y respetar la intimidad de los príncipes.

Esta declaración ha salido a la luz durante el proceso judicial en el que se ve inmersa la empresa editorial del citado medio, y de otros como el Daily Mail, Associated Newspapers Limited (ANL), por presunta obtención ilegal de informaciones. Ante esto, la editora ha puesto como ejemplo su silencio ante el embarazo de Kate Middleton para defender su inocencia, asegurando que muchas veces les llegan datos que no publican por varias cuestiones éticas o de seguridad.
Ante el juez, Griffiths ha asegurado que se enteró de esta noticia a través de unas palabras que profirió el propio príncipe Guillermo. El hijo del rey Carlos III acudió a una fiesta en una casa de campo donde la editora se encontraba también. Fue allí donde habría revelado entre amigos que su esposa estaba sufriendo un episodio de náuseas causado por su estado. Se trataba de un dato de carácter privado que, según la editora, decidieron no explotar comercialmente. Su objetivo con este silencio era demostrar que su ética profesional está por encima de la exclusiva.

“Perdí una exclusiva para mantener mis amistades y porque sabía dónde estaba el límite y había decidido no cruzarlo”, ha señalado. Y es que, además del episodio de las náuseas, también tuvo conocimiento de que Kate tuvo que ser ingresada en el hospital en mitad de su embarazo. Se trata de una serie de datos sensibles sobre los que prefirió guardar silencio hasta que se publicasen de forma oficial, priorizando el respeto a la institución sobre el impacto mediático.
Esta denuncia contra la empresa editora de los citados medios está presentada por un grupo de figuras públicas entre las que se encuentran el príncipe Harry, Sir Elton John, David Furnish o Elizabeth Hurley. Todos ellos le acusan de prácticas sistemáticas de espionaje y obtención ilícita de información privada, un proceso judicial de gran calado que ha puesto en jaque los métodos de alguna prensa británica.
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