Moncloa ha situado a sus candidatos en el surrealismo de abanderar los servicios públicos con un modelo de financiación que perjudica a Extremadura, Aragón y Castilla y León frente a Cataluña. Y viene Andalucía Leer Moncloa ha situado a sus candidatos en el surrealismo de abanderar los servicios públicos con un modelo de financiación que perjudica a Extremadura, Aragón y Castilla y León frente a Cataluña. Y viene Andalucía Leer
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Hasta 36 veces menciona la necesidad de defender los servicios públicos el programa electoral del candidato socialista en Castilla y León, Carlos Martínez. Como sus antecesores en Aragón, Pilar Alegría, y en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, siguió el guion de Moncloa y que teóricamente cumple con los principios del partido de ser «adalides de lo público» frente «a las políticas de desmantelamiento y recortes del Partido Popular«.
Un mensaje surrealista al ser simultáneo a lo que el Gobierno de Pedro Sánchez propone para estos territorios para los próximos cinco años: un modelo de financiación que incluso recorta sus recursos para poder al menos mantener esos servicios públicos.
¿Recorta? ¿No dice la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que todas ganan? En las cifras oficiales del Gobierno, en efecto, todos reciben más, aunque unas mucho más que otras, pero los expertos de comunidades incluso socialistas ven a una, Cataluña, muy beneficiada y otras agraviadas.
Es particularmente sangrante precisamente en las tres comunidades que han celebrado elecciones en los últimos tiempos. Según los cálculos de Ángel de la Fuente, el director de Fedea experto de referencia en financiación autonómica, Extremadura pierde un 10% de financiación efectiva por habitante ajustado en el nuevo modelo que es, en su opinión, un indicador clave para medir el nuevo modelo de financiación. Castilla y León pierde un 9,7% con respecto a la situación actual y en cuanto a Aragón, un 4,1% con una particularidad letal para las posibilidades de Alegría. Según Fedea, Aragón es la que peor financiación efectiva recibe con el nuevo modelo tras todos los enjuagues de Montero.
El presidente del Gobierno marcó el 12 de noviembre de 2025 en un ataque a Alberto Núñez Feijóo, cuál sería el mensaje de campaña del PSOE para las autonómicas que se avecinaban: «Ustedes están en un plan premeditado de desmantelamiento de lo público, del estado del bienestar. Lo que están haciendo es poner en marcha un proyecto político ideológico que yo creo que no conecta con las coordenadas mayoritarias de la ciudadanía española».
Tenía razón Sánchez en que los servicios públicos en las comunidades gobernadas por el PP son muy mejorables. Pero también en las del PSOE y, sobre todo, ocultó aquel día que negociaba con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras un modelo de financiación que favorecía particularmente a Cataluña. Le dejó incluso el pasado 8 de enero. El mismo Sánchez que defiende con fundamento el diálogo y la multilateralidad en el orden internacional cerraba el nuevo modelo de todos en una reunión bilateral con el independentista condenado por malversación.
Sánchez y su vicepresidenta primera tuvieron, eso sí, el cuidado de no desvelar este nuevo modelo hasta pasadas las elecciones extremeñas -quién sabe cuánto más habría bajado el PSOE en la región- pero no pudo ocultarlo antes de las de Aragón y Castilla y León, por la presión de Junqueras. Se le concedió ese gesto para que ayude a mantener a Sánchez en Moncloa hasta final de legislatura e intentar que colabore también con el bastión socialista que más mima el presidente del Gobierno, el de Salvador Illa en Cataluña. Finalmente, Illa y Sánchez han dado sendas patadas hacia adelante en su obligación de presentar presupuestos para este 2026 como si no quisieran complicar aún más la vida al PSOE antes de los comicios andaluces.
Es llamativo que el único de los tres candidatos que ha osado criticar el modelo de financiación de Montero ha sido al que menos mal le ha ido. Martínez desveló durante la campaña que Hacienda le iba informando de cómo iba a ser el nuevo modelo -«y sonaba bien la música»- pero que Hacienda le ocultó el resultado concreto para Castilla y León. Es un modelo que, unido al de la quita de deuda, cuestiona además el Fondo Monetario Internacional en su último informe por la enorme cesión de recursos que hace el Estado sin condicionalidad a las comunidades que los reciben.,
Ahora viene Andalucía. Montero ha querido cuidar particularmente a la candidata socialista para esta comunidad, que es ella misma, y, según los mismos cálculos de Fedea, Andalucía al menos mejora con respecto al sistema vigente. Su financiación efectiva mejorará un 1,2%, pero por debajo del 4,2% de Cataluña, pese a que esta comunidad le saca 30 puntos en renta per cápita. Todo un reto intelectual para Montero presentarse ante los votantes de una comunidad pobre con un modelo que favorece más a otra región mucho más próspera que la suya.
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