Las recientes informaciones sobre la relación entre la princesa heredera Mette-Marit de Noruega y el financiero Jeffrey Epstein han adquirido una nueva dimensión tras la publicación de datos por parte de la televisión noruega TV2. Estas revelaciones llegan después de la entrevista concedida por la princesa a la cadena pública NRK, en la que abordó por primera vez en profundidad su vínculo con Epstein y mencionó un “episodio incómodo” vivido durante uno de sus encuentros.
Una investigación de TV2 revela que el pedófilo pidió a la princesa que llamara a una niña de 17 años y ella se negó
Las recientes informaciones sobre la relación entre la princesa heredera Mette-Marit de Noruega y el financiero Jeffrey Epstein han adquirido una nueva dimensión tras la publicación de datos por parte de la televisión noruega TV2. Estas revelaciones llegan después de la entrevista concedida por la princesa a la cadena pública NRK, en la que abordó por primera vez en profundidad su vínculo con Epstein y mencionó un “episodio incómodo” vivido durante uno de sus encuentros.
La información difundida por TV2 se basa en el análisis de los llamados archivos Epstein, un conjunto de documentos judiciales y comunicaciones que han salido a la luz en Estados Unidos en los últimos meses. A partir de estos materiales, el medio noruego ha reconstruido con mayor detalle la naturaleza y la duración del contacto entre la princesa y el financiero, aportando nuevos elementos que amplían el contexto conocido hasta ahora.

Según estos datos, la relación entre ambos se prolongó durante varios años, aproximadamente entre 2011 y 2014, e incluyó intercambios de correos electrónicos, encuentros personales y coincidencias en distintos entornos sociales. Esta continuidad ha suscitado interrogantes en Noruega, especialmente porque Epstein ya había sido condenado en 2008 por delitos sexuales, un hecho que era de conocimiento público.
Uno de los aspectos más destacados de la entrevista fue la referencia a un episodio concreto ocurrido en la residencia de Epstein en Palm Beach. Según relató, vivió una situación que, sin constituir una agresión, le generó una profunda incomodidad y sensación de inseguridad. Fue en ese contexto cuando decidió llamar a su esposo, un gesto que evidenciaba que ya percibía elementos problemáticos en su entorno.

El análisis realizado por la cadena noruega TV2 de los correos electrónicos intercambiados entre Jeffrey Epstein y Mette-Marit de Noruega durante la estancia de esta en la mansión de Palm Beach revela que la princesa expresó de forma explícita su incomodidad ante algunas de las peticiones que él le hacía. Según este medio, en uno de esos mensajes Epstein le solicitó que llamara a una joven de 17 años, a la que describía como su ahijada.
De acuerdo con la reconstrucción publicada, el episodio habría tenido lugar el 7 de enero de 2013, cuando la princesa se encontraba alojada en la residencia de Florida. No obstante, no ha trascendido el contenido completo de la petición inicial de Epstein, ya que, según se indica, ese archivo concreto no ha sido publicado o no ha sido localizado. Aun así, el intercambio posterior permite seguir el desarrollo de la conversación.
En un primer momento, Mette-Marit respondió rechazando la solicitud de manera clara: “No, eso es demasiado vergonzoso. Soy así de tímida”. Ante esto, Epstein insistió: “Por favor, es para mi ahijada”. La princesa, sin embargo, dejó la cuestión en suspenso con una respuesta ambigua: “Vale, intentaré armarme de valor después de la playa”.
Siempre según TV2, la conversación no avanzó más en ese momento, pero se retomó horas después, ya por la tarde, cuando la princesa reconsideró la situación. En ese segundo intercambio, Mette-Marit adoptó una postura más firme y decidió no acceder a la petición: “Jeffrey, no voy a llamarla. Me incomoda. En cambio, le prepararé un regalo a tu ahijada”.
Epstein respondió entonces aportando más contexto sobre la joven: “Tiene 17 años y pensó que sería muy divertido. Pero no quiero que te sientas extraña. ¿Tuviste un buen día? Boris llega el jueves a medianoche”. En ese mensaje, hacía referencia a una tercera persona de su entorno, identificada en medios noruegos como Boris Nikolic, aunque este nombre no ha sido confirmado públicamente por la princesa.
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