El presidente estadounidense anuncia la medida un día después de anunciar una tregua de 10 días entre los dos países Leer El presidente estadounidense anuncia la medida un día después de anunciar una tregua de 10 días entre los dos países Leer
Donald Trump está contento. Este viernes por la mañana, el presidente estadounidense se ha volcado en las redes sociales publicando un mensaje detrás de otro sobre la situación en Oriente Próximo, celebrando la reapertura total del Estrecho de Ormuz a la navegación de petroleros. «¡HOY ES UN DÍA GRANDE Y BRILLANTE PARA EL MUNDO!», escribió en uno de ellos. «Irán ha acordado no volver a cerrar jamás el Estrecho de Ormuz. ¡Ya no se utilizará como arma contra el mundo!», añadió en otro. «¡Irán, con la ayuda de los EEUU, ha retirado, o está retirando, todas las minas marinas! ¡Gracias!», puso en un tercero. «El Estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para el comercio y el tránsito libre, pero el bloqueo naval se mantendrá en pleno vigor y efecto en lo que respecta a Irán, únicamente hasta que nuestra transacción con ellos se complete al 100%. Este proceso debería ser muy rápido, ya que la mayoría de los puntos ya están negociados», zanjó en el más extenso.
La euforia del presidente se trasladó rápidamente a los medios a través de su nueva fórmula favorita: llamadas exprés de unos pocos minutos a reporteros de periódicos, radios o televisiones para tres o cuatro preguntas cortas, con muchos titulares pero pocos detalles. «Se acabó, es una gran victoria», le dijo a USA Today. Sin embargo, el mensaje más potente del día tenía que ver su principal aliado, Israel, y la situación en el Líbano.
Como ya ocurriera el año pasado durante la guerra en Gaza, Trump parece haber perdido la paciencia con Benjamin Netanyahu. Cuando se estaba negociando con Teherán un alto el fuego de dos semanas, que según el mediador pakistaní incluía a el Líbano, Israel siguió atacando a su vecino del norte. Cuando Estados Unidos redobló la presión, en las últimas horas, Netanyahu aceptó a regañadientes, diciendo que no descartaba que hubiera todavía ataques contra Hizbulá y que sus tropas seguirían en las posiciones avanzadas. Pero Trump, que ya ayer hizo el anuncio antes de que el primer ministro israelí siquiera pudiera hablar con sus ministros, hoy, ha sido muy directo, asegurando que no habrá más bombardeos ya que su país lo prohíbe. Literalmente.
«Estados Unidos recibirá todo el polvo nuclear generado por nuestros magníficos bombarderos B2 [en Irán]. No habrá intercambio de dinero de ningún tipo. Este acuerdo no depende en absoluto del Líbano, pero Estados Unidos colaborará con el Líbano y abordará la situación de Hizbulá de manera apropiada. Israel no bombardeará más el Líbano. Estados Unidos le ha PROHIBIDO hacerlo. ¡¡¡Ya basta!!!«, escribió en el quizás mensaje más importante del día.
Trump está muy interesado en recalcar que el acuerdo para reabrir Ormuz y el alto el fuego en el Líbano no están exactamente conectados, que el primero es independiente del segundo, a pesar de las objeciones iraníes. «¡Otra vez! Este acuerdo no está vinculado de ninguna manera con el Líbano, ¡pero haremos que el Líbano vuelva a ser grande!», ha insistido.
Las palabras del presidente hay que cogerlas con pinzas. No hay muchos precedentes desde 1956 de un líder estadounidense diciendo en público y con esa rotundidad que «prohíbe» a Israel hacer algo, y menos en medio de una operación militar de enorme calado. Pero en 2025 Trump también usó mensajes parecidos sobre Gaza y, desde entonces, aunque en teoría hay un alto el fuego, los ataques y muertes nunca han cesado. Igualmente, Netanyahu se ha reservado «una zona de seguridad extendida», e nuevo la misma fórmula usada en Gaza.
Hizbulá no se ha pronunciado oficialmente sobre el alto el fuego de 10 días, pero tampoco ha dado señales de que no vaya a respetarlo. Esta semana, diplomáticos israelíes y libaneses negociaron directamente en Washington bajo los auspicios del Departamento de Estado, algo inédito en décadas.
Este viernes, Reino Unido y Francia han presidido una reunión con unos 40 países con el objetivo de transmitir a Estados Unidos su disposición a jugar algún tipo de papel en el restablecimiento de la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa en torno a 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Trump había exigido a sus aliados, los de la OTAN, pero también Japón, Corea del Sur o Australia, una implicación mayor durante la ofensiva militar, pero recibió siempre un no por respuesta, lo que provocó su ira.
«Tenemos la capacidad de proporcionar servicios de escolta con apoyo integral -es decir, sin ninguna intención ofensiva, por supuesto- para que los buques garanticen su paso seguro por el Estrecho; esto es lo que se debatirá hoy en París», ha afirmado la ministra de Defensa gala, Catherine Vautrin, esta mañana, según informó Reuters.
Para Trump, es demasiado poco y demasiado tarde. «Ahora que la situación del Estrecho de Ormuz ha terminado he recibido una llamada de la OTAN preguntando si necesitaríamos ayuda. LES DIJE QUE SE MANTUVIERAN ALEJADOS, A MENOS QUE SÓLO QUIERAN CARGAR SUS BARCOS DE PETRÓLEO. ¡Fueron inútiles cuando se les necesitó, un tigre de papel!«, volvió a criticar.
En cambio, para los países del Golfo y Pakistán todo han sido buenas palabras y elogios. «Gracias Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos por vuestra valentía y ayuda». «¡Gracias a Pakistán y a su Gran Primer Ministro y Mariscal de Campo, dos personas fantásticas!», dijo en dos mensajes más.
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