Rafa Jódar padre ni se inmuta.
El talento madrileño tumba al estadounidense Michelsen (7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3 y 6-3, 4h18m) y se cita con Carreño, astro recompuesto en estos días en París
Rafa Jódar padre ni se inmuta.
Se ha sentado a solas en el box de la Simone Mathieu, preciosa pista perimetrada por un precioso jardín en la periferia de Roland Garros. El sol es un incordio y cae a plomo sobre las gradas y sobre las espaldas de Rafa Jódar padre, y el hombre ni se inmuta.
En silencio, contempla a su hijo, le contempla con el rostro y la cabeza cubiertos por sus gafas y su gorra, y solo dice algo en un momento determinado, cuando un grupo de aficionados se aventura a ocupar las plazas contiguas a la suya. Les conmina a marcharse:
-Este es el box de los técnicos y familiares. Aquí no pueden quedarse.
Los invasores abandonan el escenario y Rafa Jódar padre sigue a lo suyo, a su impasibilidad bajo el sol, al intenso combate que su hijo, el joven Rafa Jódar (19), está librándole a Alex Michelsen, hasta tumbarle tras 4h18m, por 7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3 y 6-3.
-He tenido que luchar mucho, Alex no se rendía nunca. La respuesta ha estado en mi mentalidad -dice el adolescente cuando le conceden el micrófono.
Para entonces, Pablo Carreño (34) ya descansa en sus aposentos. El veterano cántabro, rehecho de sus peores días, hiel y dolor en el hombro, también padre de una criatura que le contempla desde el box, como Jódar padre a Jódar hijo, ha derrotado a Thiago Tirante en cuatro sets (7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4) y será el próximo obstáculo de Jódar en octavos, ya el lunes.
(Noticia en ampliación)
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