Una caída a falta de 600 metros del final, y ya con el sprint lanzado, heló la sangre de todos en el pelotón. Al suelo se fue Fernando Gaviria (31), sprinter y estrella del Caja Rural siempre competitivo en las llegadas masivas. Se protegió como pudo el colombiano una vez en el suelo mientras por el rabillo del ojo veía como se le abalanzaban un gran numero de bicicletas. Por delante, volvía a mandar Van der Poel, imperial el belga a la hora de lanzar el sprint en este Tour. Pero una vez más, su enorme trabajo no fue aprovechado por Jasper Philipsen, superado por tercera vez por su compatriota Tim Merlier, autócrata de la velocidad en este Tour de Francia.
Fernando Gaviria fue el principal damnificado de una caída en la recta de meta
Una caída a falta de 600 metros del final, y ya con el sprint lanzado, heló la sangre de todos en el pelotón. Al suelo se fue Fernando Gaviria (31), sprinter y estrella del Caja Rural siempre competitivo en las llegadas masivas. Se protegió como pudo el colombiano una vez en el suelo mientras por el rabillo del ojo veía como se le abalanzaban un gran numero de bicicletas. Por delante, volvía a mandar Van der Poel, imperial el belga a la hora de lanzar el sprint en este Tour. Pero una vez más, su enorme trabajo no fue aprovechado por Jasper Philipsen, superado por tercera vez por su compatriota Tim Merlier, autócrata de la velocidad en este Tour de Francia.
Infalible e insaciable, Merlier logró su tercera victoria parcial en esta edición, la sexta de su carrera en la Grande Boucle, para amargar un poco más a todos sus rivales, que apenas le han podido toser. Tras él, volvió a ser segundo el neerlandés Olav Kooij, ganador en Pau, y tercero Jasper Philipsen, que sigue de vacío en esta edición del Tour. No hace tanto, el de Alpecin era el que gobernaba la carrera cuando se trataba de ser el más rápido. En 2023 y 2024 logró lo que ahora Merlier, con tres triunfos parciales en cada edición. Pero aquella versión del belga es solo un recuerdo pasado.
La etapa con final en Chalon-sur-Saôneera era la última propicia para una llegada masiva en este Tour, pero la batalla por evitarlo fue encarnizada. Se incendió la carrera cuando el pelotón volvió a dejar sin premio a Baptiste Veistroffer, arquitecto de barcos hasta hace unos años y uno de los corredores que más ha rodado en solitario en este Tour. A partir de ahí, Lidl-Trek dinamitó la carrera con constantes ataques de todos sus integrantes excepto Juan Ayuso y su escudero Carlos Verona. Su objetivo era impedir que Biniam Girmay (NSN) sumase nuevos puntos en el sprint y superase en el maillot verde a Mads Pedersen, poco inspirado en las llegadas masivas.
No logró su objetivo el equipo de Ayuso y el guion de la carrera volvió a ser el más repetido de esta edición. Van der Poel imponiendo su ley, Merlier rematando la faena y Perdersen perdiendo puntos con todos sus rivales, todo ello antes de que Los Vosgos devuelvan, este viernes, la dureza a la carrera con la ascensión al imponen Ballon d’Alsace.
“Estaba extramotivado, gano etapas para mis hijos y mi mujer. Por eso estoy aquí. Ha sido un final muy duro, mi radio estaba rota, pero los compañeros me llevaron bien entre tantos ataques. Es un día especial, muy feliz para mi”, dijo Merlier en meta.
Sin novedad en la general. El general Pogacar superó a Induráin en días con el maillot amarillo, 61, precisamente el día del 62 cumpleaños del mítico navarro. Le siguen Vingegaard a 3.36 minutos, Evenepoel a 4.06 y Juan Ayuso se mantuvo cuarto a 4.22.
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