La seguridad de la casa real de los Países Bajos vuelve a situarse en el centro de la actualidad tras resolverse un caso que mantuvo en vilo a los servicios de inteligencia del país. En febrero de este año, las princesas Amalia y Alexia de Holanda se vieron envueltas en un turbio episodio que encendió todas las alarmas institucionales tras la detención de un sospechoso que planeaba un supuesto ataque contra ellas. Ahora, el Tribunal de La Haya ha decidido absolver a Anne Romke van der H. al no quedar acreditado el delito.
El Tribunal de La Haya considera que no se puede acreditar el delito atribuido a Anne Romke van der H. y que todo se debió a un brote psicótico severo
La seguridad de la casa real de los Países Bajos vuelve a situarse en el centro de la actualidad tras resolverse un caso que mantuvo en vilo a los servicios de inteligencia del país. En febrero de este año, las princesas Amalia y Alexia de Holanda se vieron envueltas en un turbio episodio que encendió todas las alarmas institucionales tras la detención de un sospechoso que planeaba un supuesto ataque contra ellas. Ahora, el Tribunal de La Haya ha decidido absolver a Anne Romke van der H. al no quedar acreditado el delito.
Hace unas semanas, el juzgado levantó la prisión preventiva contra el individuo y ha sido ahora cuando ha constatado que no tenía un plan criminal real diseñado para hacer daño a ninguna de las dos. Además, los informes médicos han corroborado que el procesado padece esquizofrenia y sufría un brote psicótico severo en el momento de los hechos.

El inicio se remontan a principios de año en La Haya, ciudad que alberga las principales instituciones políticas de Países Bajos. Van der H., de 33 años, fue arrestado en posesión de dos hachas personalizadas. Una de ellas llevaba el nombre de Alexia y la otra proclamas como “Mossad” y “Sieg Heil”, en referencia al servicio de inteligencia israelí y al conocido lema asociado al régimen nazi. Pero eso no es todo: en posesión del ahora absuelto se encontraba también un documento en el que aparecía la palabra “bloedbad”, que significa “baño de sangre” en neerlandés.
Durante la audiencia preliminar, el sujeto no se mostró arrepentido y expuso que sus intenciones no eran malas, sino que lo que quería era tener un acercamiento hacia Amalia. Ahora, el propio Tribunal atribuye los actos a una profunda obsesión con la Casa de Orange, concluyendo que no constituyen un delito penal ni de preparación de atentado contra ninguna de las jóvenes.

Entre las declaraciones de Van der H. se encuentra una confesión en la que expone su convicción de que mantiene una relación sentimental con Amalia de Orange. Tanto es así, que aseguró que ambos acabarían pasando por el altar tarde o temprano. Según sus palabras, esta creencia había surgido de sus propios pensamientos y de las voces que decía escuchar, que, por otro lado, también le ordenaban prepararse para viajar a Polonia.
“No soy tan malo como dice todo el mundo y como no paran de proclamar los medios de comunicación. Había escrito unas notas con la frase ‘baño de sangre 400’; así se llamaba la misión a Polonia”, aseguró en el juzgado, justificando el documento que encontraron en su posesión y que llamó especialmente la atención.
La heredera al trono neerlandés ha recibido numerosas amenazas a lo largo de su vida
Pese a ser un episodio complicado en la familia, Amalia cuenta con un largo historial de supuesto acosadores y amenazas que han mantenido en vilo al servicio de inteligencia del país. La heredera al trono neerlandés regresó hace unos meses a Ámsterdam después de mudarse a Madrid al inicio de sus estudios por las graves intimidaciones que recibía. Tanto es así, que tuvo que alejarse de la vida pública para poder reforzar su seguridad personal y blindar su privacidad frente a la presión mediática y el hostigamiento constante.
No se trata de un sobresalto aislado en la biografía de la futura reina, pues su juventud ha estado marcada por problemas similares. Años atrás, la institución ya se vio obligada a blindar a la princesa tras destaparse la peligrosa obsesión de un exmilitar que logró contactar con su círculo más próximo. La gravedad de aquel episodio quedó plasmada en mensajes como el “Creo que voy a ocasionar una víctima y tú la conoces”, que le mandó a una de las amigas cercanas a la hija de Guillermo y Máxima. Aunque la absolución de Anne Romke van der H. devuelve ahora cierta paz jurídica al palacio, el persistente rastro de estos episodios pone de manifiesto la vulnerabilidad invisible que acompaña a la corona del país.
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