Ahora sobran nueves. Ahora hay para dar y tomar. Ahora al Barça se le siguen cayendo los goles. Y encima sin haber desembolsado la millonada que hubiera costado Julián Álvarez. Que no está Lewandowski, pues vale. Que Ferran Torres prefiere dormir junto al Sena. Pues traspaso y punto. Que Rashford regresa a Manchester tras su cesión, pues no pasa nada. Parecía un drama la lluvia de goles que se perdían y lo que ha acontecido es una catarata de ocasiones y de transformaciones en un equipo que va de cinco en cinco pues ha metido una manita en cuatro de sus cinco partidos de la temporada. El último en sumarse a la fiesta ha sido Gabriel Jesus. El brasileño jugó sus primeros minutos en el Camp Nou y tuvo tiempo suficiente para estrenar su cuenta goleadora con un remate de cabeza en el corazón del área tras centro de Lamine Yamal.
Gabriel Jesus se suma con su primer gol como barcelonista a la fiesta de Raphinha, que ya acumula ocho tantos en un equipo que va de cinco en cinco
Ahora sobran nueves. Ahora hay para dar y tomar. Ahora al Barça se le siguen cayendo los goles. Y encima sin haber desembolsado la millonada que hubiera costado Julián Álvarez. Que no está Lewandowski, pues vale. Que Ferran Torres prefiere dormir junto al Sena. Pues traspaso y punto. Que Rashford regresa a Manchester tras su cesión, pues no pasa nada. Parecía un drama la lluvia de goles que se perdían y lo que ha acontecido es una catarata de ocasiones y de transformaciones en un equipo que va de cinco en cinco pues ha metido una manita en cuatro de sus cinco partidos de la temporada. El último en sumarse a la fiesta ha sido Gabriel Jesus. El brasileño jugó sus primeros minutos en el Camp Nou y tuvo tiempo suficiente para estrenar su cuenta goleadora con un remate de cabeza en el corazón del área tras centro de Lamine Yamal.
Acudió Gabriel Jesus a la llamada del gol y pudo brindar de blaugrana su celebración clásica, en la que simula una llamada telefónica a su madre, festejo que hace siempre desde que apareció en la élite. Como otras veces en la historia del Barça el gol tuvo sabor brasileño en el estadio blaugrana porque antes que Gabriel Jesus continuó como una apisonadora Raphinha.
Es tal el nivel de confianza de Raphinha que se atreve con casi todo y se ha convertido en un jugador asociativo
Mucho más que un nueve. Mucho más que un delantero finalizador. Mucho más que un dueño del área. Raphinha lleva el once en la espalda, le toca irrumpir por el eje del ataque y ya suma ocho goles en cinco partidos esta temporada en solo 16 remates. Pero reducir su campaña a su acierto realizador sería contar solo una parte de la historia. Se está multiplicando. Y no solo por su impagable labor en la presión, sino también por su salto adelante en el fútbol asociativo.
Es tanto su nivel de confianza que se atreve con casi todo. Su recorte a velocidad de vértigo con la bota izquierda para plantarse delante del portero y batirlo va a formar parte del álbum de los mejores goles de la temporada. Qué acción más plástica. Verla repetida a cámara lenta no hace justicia sobre la imagen en directo. Es un gol para ver al natural porque solo así se puede apreciar su mérito. Pero es que el brasileño, el capitán de Hansi Flick, está bajando a recibir con una inteligencia y precisión que se le desconocían. Está completando movimientos de salir de su zona para lanzar a sus compañeros. Un puro nervio que está en muchos sitios y en la mayoría es indetectable para la defensa rival. Si en la primera campaña de Flick fue determinante por sus goles, sus asistencias y su colmillo, ahora ha añadido capacidad de interpretar el juego, incluso pivotando de espaldas a portería.
Es un Raphinha de oro precisamente en unos días en que ha trascendido que no se encuentra entre los 30 finalistas a jugador del año. Si en la edición del 2025 quedó quinto ahora no está ni entre los aspirantes. Ya entonces se quejó de que merecía más. Lo hizo él y le secundó su técnico. Viendo su estado de forma es increíble que no esté en la relación, aunque es cierto que la pasada campaña las lesiones musculares le llevaron de cráneo y le interrumpieron, incluido en el Mundial. “Yo no hablo del Balón de Oro, hablo del Barça, que estamos espectaculares”, espetó ayer Raphinha.
El once del Barça es un rebelde. Lejos de desanimarse por estos reveses utiliza lo que puede considerar una injusticia para reivindicarse sobre el terreno de juego. Como hizo de nuevo al aprovechar el regalo en forma de asistencia de Pedri para lograr el segundo en su cuenta particular. Su tercer doblete en cinco partidos dentro de un equipo que ya lleva veintidós. “Y aún podemos mejorar”, concluyó Flick. Para que los rivales se pongan a temblar.
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