La película empieza a ser muy familiar y se repite desde aquella derrota amarga del FC Barcelona ante el Inter en el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, dos temporadas atrás. Equipo tierno, ambicioso y a ratos deslumbrante. Pero el Inter estuvo en la final y el Barça no. Temporada 2025-2026: el Atlético de Madrid elimina al FC Barcelona con todos los peros posibles: polémica arbitral, once contra diez, atisbo de remontada épica… pero el Atlético eliminó al Barça.
La película empieza a ser muy familiar y se repite desde aquella derrota amarga del FC Barcelona ante el Inter en el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, dos temporadas atrás. Equipo tierno, ambicioso y a ratos deslumbrante. Pero el Inter estuvo en la final y el Barça no. Temporada 2025-2026: el Atlético de Madrid elimina al FC Barcelona con todos los peros posibles: polémica arbitral, once contra diez, atisbo de remontada épica… pero el Atlético eliminó al Barça.Seguir leyendo…
La película empieza a ser muy familiar y se repite desde aquella derrota amarga del FC Barcelona ante el Inter en el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, dos temporadas atrás. Equipo tierno, ambicioso y a ratos deslumbrante. Pero el Inter estuvo en la final y el Barça no. Temporada 2025-2026: el Atlético de Madrid elimina al FC Barcelona con todos los peros posibles: polémica arbitral, once contra diez, atisbo de remontada épica… pero el Atlético eliminó al Barça.
El Barça compitió en París, logró equilibrar en dos ocasiones la ventaja del campeón de Europa –algo muy meritorio– y terminó encajando cuatro goles, con la singularidad de que su portero, Joan Garcia, tuvo una gran noche. Ningún punto y final del estado de euforia blaugrana –comprensible– en vísperas del Barça-Real Madrid.
La apuesta del Barça por el fútbol ofensivo es maravillosa pero radical en exceso: empatar en París no es pecado
Los hechos son los hechos. Paseo en la competición nacional, insuficiencia en la Liga de Campeones. ¿No es una invitación a corregir el tiro? La proximidad del clásico resultó una hipoteca. Pensando en el domingo, Rodri quedó fuera del once inicial. Son solo tres puntos y estamos en octubre, dirán muchos barcelonistas. Pero la derrota ha creado dudas. Antes de la visita al Parque de los Príncipes, el Barça intimidaba y parecía invencible. Ya no. Y sin disputar el PSG un gran partido.
La segunda conclusión personal entra en el terreno de la filosofía ateniense, la espiritualidad budista y la madre de todas las discusiones de la era después de J.C. (Johan Cruyff): ¿la personalidad y la apuesta ofensiva de un equipo impide conformarse en un momento dado del partido con empatar en el campo del vigente campeón de Europa? Ya lo dijo Arquímedes: mejor un punto que ninguno. Tras el golazo de Lamine Yamal en el minuto 79, o la ley de la segunda oportunidad, quizás lo más sensato hubiese sido un repliegue general, a toque de corneta si se quiere, para inducir el partido al empate, un objetivo sensato y razonable cuando estás con una defensa de mírame y no me toques. A esto, en otros tiempos, se le llamaba “un equipo con oficio”, definición que solía distinguir a los onces que nunca se iban de vacío, incluso en los días espesos.
El empate, lo admito, tiene algo de rancho para pobres. Se asocia al Getafe, cerrojos y los días triunfales del calcio , cuando los clubs italianos colonizaban Europa. El empate carece de glamur y exige humildad. Lo malo es que estas derrotas europeas de guion similar –buenos partidos y goles en los últimos minutos– alejan al FC Barcelona de la Champions –que no gana desde el 2015– y le restan confianza ciega a cuatro días de la visita anual del Real Madrid al Camp Nou.
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