El show de Bad Bunny desembarcó en España el 30 de mayo con su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour y ahora mismo cabe preguntarse si lo que la gente realmente sigue son sus conciertos o el marcador de invitados de La Casita. No tanto por su número y relevancia mediática sino porque no se trata de un reflejo de la sociedad. En Barcelona, subieron figuras como Lamine Yamal, Robert Lewandowski, Gavi, Pau Cubarsí, Dani Olmo, João Cancelo y el presentador Marc Giró. Un catálogo de caras reconocibles, cuerpos normativos y edades que difícilmente superan la cincuentena. Sobre este asunto se ha pronunciado Àngels Barceló en el espacio 15 minutos de fama de Martín Bianchi (Hoy por Hoy, Cadena SER): a la presentadora no le escandalizan este tipo de artimañas de marketing pero está completamente en contra de lo que ve. “Estoy en contra de que no haya chicas gordas, de que no haya chicos gordos y que tampoco haya gente mayor. Porque a la gente mayor le puede gustar Bad Bunny también, ¿no? Habrá personas de 60 años a las que les guste Bad Bunny”.
No hay gordas ni gordos, cuerpos no normativos ni gente de más de 40 años en el show que incluye en sus conciertos el número 1 del mundo, estas semanas, actuando en España
El show de Bad Bunny desembarcó en España el 30 de mayo con su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour y ahora mismo cabe preguntarse si lo que la gente realmente sigue son sus conciertos o el marcador de invitados de La Casita. No tanto por su número y relevancia mediática sino porque no se trata de un reflejo de la sociedad. En Barcelona, subieron figuras como Lamine Yamal, Robert Lewandowski, Gavi, Pau Cubarsí, Dani Olmo, João Cancelo y el presentador Marc Giró. Un catálogo de caras reconocibles, cuerpos normativos y edades que difícilmente superan la cincuentena. Sobre este asunto se ha pronunciado Àngels Barceló en el espacio 15 minutos de fama de Martín Bianchi (Hoy por Hoy, Cadena SER): a la presentadora no le escandalizan este tipo de artimañas de marketing pero está completamente en contra de lo que ve. “Estoy en contra de que no haya chicas gordas, de que no haya chicos gordos y que tampoco haya gente mayor. Porque a la gente mayor le puede gustar Bad Bunny también, ¿no? Habrá personas de 60 años a las que les guste Bad Bunny”.
Quien no hubiese reparado hasta ahora en ello, ya tiene un melón abierto sobre la mesa. También el equipo del cantante puertorriqueño. El espectáculo, que lo hay y de mucho nivel, comienza a quedar relegado a un segundo plano frente al voraz interés por saber quién perreó y quién no junto al artista en ese segundo escenario que se ha convertido en el epicentro social de cada noche. Entre los nombres que han desfilado por La Casita en las primeras fechas madrileñas figuran las actrices Ester Expósito, Ana de Armas e Hiba Abouk, Marta Ortega, Los Javis, Mike Towers, Martiño Rivas, Chiara Ferragni, Ibai Llanos y Kylian Mbappé. La flor y nata del ecosistema celebrity patrio e internacional, reunida bajo el mismo techo de madera y chapa como si fuera la fiesta más exclusiva del año.
Bianchi coincidió con Barceló: “A ver si empezamos a ver un poquito más de diversidad, algún maricón que se llame Martín Bianchi”, dijo bromeando. Y entonces Barceló recordó que algo de representación del colectivo LGTBI ya se ha visto por allí, como en el caso del presentador Marc Giró, aunque con matices: según la propia Barceló, Giró ha reconocido que estaba “un poco como un pulpo en un garaje”. Bad Bunny ha construido una nueva forma de promoción acorde a los tiempos: no basta con el dinero, hay que tener fama y los contactos adecuados para acceder, lo que en la práctica convierte La Casita en un escaparate del capital simbólico digital y ahí se echa de menos la diversidad.
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