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La presencia de uno de los fundadores de Anthropic junto al Papa León XIV con motivo de la presentación de su encíclica Magnifica Humanitas ha coincidido, casi simultáneamente, con el anuncio de su salida a Bolsa. Supone una doble victoria para la compañía de Dario Amodei sobre OpenAI y SpaceX, sus perseguidores. La bendición papal como tecnológica celestial se ha representado como el prólogo perfecto de una de las captaciones de capital más voraces de la historia.
Aunque sea Elon Musk quien compita en la carrera espacial, son los números de la evolución de Anthropic los que la están disparando a los cielos. Sus ingresos crecen a mayor ritmo que los de Zoom durante la pandemia. En concreto, más que doblan de trimestre a trimestre. En el primero de 2026 fueron de 4.8oo millones de dólares, en el segundo de 10.900. Pero la ventaja de la IA ética respecto de sus rivales también va del lado de los gastos. Según The Wall Street Journal, a inicios de año Anthropic se dejaba en computación 73 centavos por cada dólar que generaba. Ahora ha bajado ese ratio a 53. Detrás de ello está su apuesta por los chips de Google en lugar de los de Nvidia, porque son más eficientes.
Claude, en sus diferentes versiones, se ha convertido en un fenómeno viral entre los usuarios. Además de ser la herramienta más versátil es la más cool. En todas las encuestas sale mejor valorada que ChatGPT y sus variantes y no digamos más que Copilot, que subsiste por la integración en Microsoft. La implosión de la demanda de productos de Anthropic le está generando un dilema enorme. Su modelo de eficiencia es viable gracias a una aproximación más prudente hacia la inversión en centros de datos, lo que le lleva a restringir su acceso a todos los clientes que la quieren. Paradójicamente, eso hace de Claude en un objeto del deseo todavía mayor.
La última ronda de financiación de Anthropic ha permitido valorar la compañía en casi un billón de dólares. En un ecosistema en el que las compañías rebasan esa cifra mágica con insólita frecuencia, hay otro aspecto que convierte a la empresa de Amodei en única. Sus apenas 2.500 trabajadores constituyen el 2,37% de los que tiene Mercadona, el 0,38% de los de Volkswagen o, por ponerlo en contraste con un gigante de su sector, el 1,3% de los de Alphabet (Google).
La carrera por captar capital entre las startups hiperescaladoras de IA (Anthropic, SpaceX y OpenAI) la va ganando por el momento quien ha apostado por el modelo más gradual y contenido. Designio divino.
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