Con 16 años, Boris Izaguirre decidió apostar por su trayectoria profesional en Caracas y comenzó escribiendo para El Nacional, antes de dar el salto como guionista en exitosas telenovelas como La dama de rosa. Fue poco después cuando tomó la determinación de cruzar el charco por una oferta de trabajo que le había llegado en Santiago de Compostela, un cambio de aires radical, poco antes de acudir al programa que le cambiaría la vida para siempre: Crónicas marcianas.
El periodista venezolano ha querido recordar a sus padres y las enseñanzas que sacó de ellos durante su infancia, marcada por la dislexia
Con 16 años, Boris Izaguirre decidió apostar por su trayectoria profesional en Caracas y comenzó escribiendo para El Nacional, antes de dar el salto como guionista en exitosas telenovelas como La dama de rosa. Fue poco después cuando tomó la determinación de cruzar el charco por una oferta de trabajo que le había llegado en Santiago de Compostela, un cambio de aires radical, poco antes de acudir al programa que le cambiaría la vida para siempre: Crónicas marcianas.
Aquel plató lo consagró como uno de los rostros más disruptivos y queridos de la pequeña pantalla, dándole numerosas oportunidades. Sin embargo, su camino hasta el estrellato no ha sido nada fácil, más bien lo contrario, habiendo vivido una infancia marcada por dificultades personales que lo hacían sentir diferente al resto. En aquel entonces, su mundo se centró en su madre, quien se convirtió en su refugio y en la persona más importante de su vida.

Boris Izaguirre ha aprovechado su visita a El Faro de Mara Torres para hablar de todas estas cuestiones y muchas otras. Desde siempre, ha mantenido una relación especial con su madre, que murió en noviembre de 2014. Belén Lobo, conocida como ‘La Lobo’, fue una bailarina muy conocida en su país, cuya disciplina acabó sirviendo como inspiración para el periodista.
“Yo veía a mi mamá en casa haciendo de mamá, de la manera que ella podía porque mi mamá no sabía cocinar y nunca aprendió. Y luego de repente la vi actuar en el escenario, convertida en una persona completamente distinta. Maquillada, vestida de otra manera, haciendo unas cosas que eran increíbles”, ha señalado. Una dualidad que siempre le ha mantenido maravillado.
Boris Izaguirre: “Mi madre consiguió un diagnóstico en 1970, en Caracas, que certificó que yo tenía dislexia”
Pero su madre también le ayudó a superar algunos de los problemas de su infancia para poder entenderse a sí mismo y poder crecer de otra forma. “Yo tengo muchos problemas de motricidad”, ha reconocido. Por ello, ‘La Lobo’ acudió a especialistas para poder averiguar lo que realmente le sucedía. “Ella consiguió un diagnóstico en 1970, en Caracas, que certificó que yo tenía dislexia”, ha continuado con orgullo.
Y es que, tal y como él mismo ha asegurado, tras este diagnóstico, su propia familia empezó a entender muchas cosas: “La dislexia era lo que provocaba toda esa combinación de torpeza, amaneramiento, un poco esa exageración que era yo para ellos”.

Pero en esta entrevista tampoco ha querido olvidarse de su padre, del que heredó las ganas de convertirse en periodista. Rodolfo Izaguirre es un destacado crítico de cine, escritor, ensayista y gestor cultural venezolano que se pasaba el día escribiendo para sus diversos trabajos. Fue por ello que Boris acabó prendido de esta profesión y decidió seguir sus pasos.
“Yo despertaba todas las mañanas oyendo apresuradamente cómo mi papá escribía su columna que iba a entregar en la misma mañana, porque mi papá, igual que yo, nunca ha sido un hombre de hacer las cosas con prioridad”, ha mencionado, recordando los buenos recuerdos que tiene de su progenitor.
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