La actriz Busy Philipps ha contado por primera vez que el pasado febrero le detectaron un tumor cerebral y que desde entonces ha tenido que pasar dos veces por quirófano. La intérprete, conocida por sus papeles en series como Dawson crece, explica en una entrevista exclusiva con People que el diagnóstico llegó completamente por sorpresa, ya que no tenía síntomas y apenas un año antes un médico le había asegurado que estaba sana.
La actriz, de 47 años, fue diagnosticada con un oligodendroglioma de grado 2 después de realizarse una resonancia que inicialmente no tenía prevista
La actriz Busy Philipps ha contado por primera vez que el pasado febrero le detectaron un tumor cerebral y que desde entonces ha tenido que pasar dos veces por quirófano. La intérprete, conocida por sus papeles en series como Dawson crece, explica en una entrevista exclusiva con People que el diagnóstico llegó completamente por sorpresa, ya que no tenía síntomas y apenas un año antes un médico le había asegurado que estaba sana.
La decisión de someterse a una resonancia magnética de cuerpo completo surgió, precisamente, de una inquietud que no sabía explicar. Philipps había visto en Instagram que este tipo de prueba podía ayudar a detectar cientos de enfermedades y decidió hacérsela pese a no tener ningún indicio de que algo fuera mal. La cita estaba inicialmente prevista para enero, pero una tormenta en Nueva York obligó a aplazarla hasta el 12 de febrero.
El contexto hizo que aquel examen adquiriera un significado especial. Un día antes de acudir a la consulta, Philipps recibió la noticia de la muerte de James Van Der Beek, su compañero en Dawson crece, fallecido a los 48 años a causa de un cáncer de colon. En pleno duelo, llegó incluso a plantearse cancelar la prueba. Fue su exmarido, Marc Silverstein, quien la animó a acudir: “Quizás sea lo mejor que puedas hacer por tu amigo esta mañana. Ve a que te hagan la resonancia”, recuerda que le dijo en declaraciones a People.
La exploración mostró una lesión cerebral que, por su apariencia, permitió a los médicos descartar inicialmente un glioblastoma. Sin embargo, los estudios posteriores determinaron que se trataba de un oligodendroglioma de grado 2, un tipo poco frecuente de tumor cerebral. El hallazgo llegó además en un momento especialmente complicado para la actriz, que tenía varios compromisos profesionales y personales, entre ellos una reunión para incorporarse a la serie Cupertino, un rodaje para Netflix y un viaje para acompañar a su hermana durante una operación.
Finalmente, el 2 de marzo Philipps fue intervenida durante una operación de unas cinco horas. Los cirujanos consiguieron extraerle el tumor, que medía aproximadamente 2,6 centímetros, y la recuperación inicial fue rápida. La propia actriz reconoce que uno de sus mayores temores era que la enfermedad pudiera impedirle seguir trabajando, aunque también encontró fuerzas en sus dos hijas. “No estás en la película donde tu madre muere”, le repetía a una de ellas para tranquilizarla y convencerse a sí misma de que todo saldría bien.
La segunda intervención llegó de forma inesperada. En abril, durante una visita para ponerse Botox, el médico vio la cicatriz de la operación y le recomendó acudir al hospital. Philipps había desarrollado una infección por estafilococo en la incisión y tuvo que volver a pasar por quirófano para retirar unos pequeños elementos de titanio colocados en el cráneo y tratar la infección. La actriz explica que esta segunda cirugía fue especialmente dura a nivel emocional. Por ahora no necesita quimioterapia ni radioterapia, aunque deberá someterse a controles periódicos para vigilar una posible recaída. “Estoy agradecida de estar viva”, asegura Philipps, que define estos meses como “los seis meses más extraños” de su vida.
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