La despedida llega con el peso de las historias largas. Después de ocho temporadas y más de una década acompañando a millones de espectadores, el viaje de Claire Fraser toca a su fin. El último episodio de Outlander se emitirá el próximo sábado 16 de mayo, cerrando una de las ficciones más influyentes de la televisión reciente y un fenómeno que ha ido mucho más allá de la pantalla.
Tras ocho temporadas convertidas en fenómeno global, la actriz se despide de ‘Outlander’ que emite su último episodio el 16 de mayo en Movistar Plus+
La despedida llega con el peso de las historias largas. Después de ocho temporadas y más de una década acompañando a millones de espectadores, el viaje de Claire Fraser toca a su fin. El último episodio de Outlander se emitirá el próximo sábado 16 de mayo, cerrando una de las ficciones más influyentes de la televisión reciente y un fenómeno que ha ido mucho más allá de la pantalla.
Coincidiendo con este final, su protagonista, Caitriona Balfe (Dublín, 1979), visitó España y habló con La Vanguardia sobre la despedida del personaje, su evolución artística y la etapa que se abre tras el final de la serie.
Para la actriz de origen irlandés, el rodaje de esta temporada estuvo marcado por una intensidad constante. “Todos éramos conscientes de que había mucho en juego y las emociones estaban a flor de piel”, explicó. “Son muchos los seguidores que aman la serie y queríamos darles un final que estuviera a la altura”.
“Ninguno pensábamos que la serie duraría tanto”
La historia de Outlander nace en las novelas de Diana Gabaldon, una saga iniciada en 1991 que suma hasta ahora nueve libros publicados —con un décimo en camino— y que ha vendido 50 millones de ejemplares en todo el mundo. Su combinación de romance, relato histórico y aventura, con una protagonista femenina en el centro, encontró en su adaptación televisiva una proyección internacional inesperada. “Ninguno pensábamos que esto duraría tanto ni que significaría tanto para mucha gente”, reconoció Balfe .
Ese impacto se ha dejado notar incluso fuera del ámbito audiovisual. Escocia, principal escenario del rodaje, ha registrado un aumento significativo de visitantes en localizaciones vinculadas a la ficción, con crecimientos cercanos al 60% en algunos enclaves. Castillos como Doune o Blackness y pueblos como Culross se han convertido en destinos habituales para los seguidores, hasta el punto de consolidar rutas turísticas específicas asociadas a la serie.
Balfe recordó que el momento más intenso llegó cuando tocó filmar la última escena junto a Sam Heughan, su pareja en la ficción. “Después de todo lo que hemos vivido juntos, las palabras resonaban profundamente y nos costó no llorar”.
“He aprendido mucho con Claire, ha sido la mejor profesora que he tenido”
Al terminar, necesitó tomar distancia. “Claire ha ocupado un espacio muy importante en mi vida y la gente del equipo se ha convertido en una familia. Quería cerrar bien esta etapa y decidí retirarme y descansar para procesarlo de una forma saludable”, explicó. No es una reacción exagerada: interpretar durante tantos años a un mismo personaje deja una huella profunda. “He aprendido muchísimo de ella. Claire es la mejor profesora que he tenido”.
Ese aprendizaje tiene que ver también con la riqueza del personaje. “Es alguien apasionado, valiente, con una gran determinación, pero también frágil”, señaló. “He entendido que se puede ser todo eso a la vez”.

El desenlace se ha mantenido bajo un fuerte secretismo. El equipo rodó distintas versiones para evitar filtraciones, en parte porque la saga literaria aún no ha concluido. La ficción debía encontrar su propio cierre sin cerrar completamente el universo narrativo.
“Interpretar me ayuda a reconciliarme con el paso del tiempo”
Este momento coincide además con un giro en la trayectoria de Balfe. En esta última etapa ha debutado como directora, ampliando su papel dentro del proceso creativo. Se trata del segundo episodio, el 8×02, titulado, Profecías. Durante el rodaje tuvo que adaptarse a cambios importantes en la planificación de algunas secuencias, lo que la obligó a repensar la puesta en escena y el ritmo narrativo con muy poco margen. Una dinámica que, según explicó, le permitió entender el trabajo del equipo desde una perspectiva más global. “Fue todo un desafío y me encantó. Quiero seguir explorando este camino”, afirmó.
Y es que a Balfe, le van los retos. Antes de convertirse en actriz, desarrolló una larga carrera como modelo internacional y llegó a ser uno de los ángeles de Victoria’s Secret. Un origen que le generó inseguridad. “Pensaba que podía jugar en mi contra. Como modelo estás muy pendiente de tu aspecto y eso te aleja del momento, de la emoción del personaje”, reconoció. Pese a ello, se embarcó en la aventura de dar vida a Claire Fraser, que además de ser su primer papel como protagonista, abarca un arco temporal de treinta años, lo que significa envejecer en pantalla. “Interpretar me ayuda a reconciliarme con el paso del tiempo y a apreciar la belleza de hacerse mayor”, explicó. Una postura poco habitual en la industria, donde la presión por borrar cualquier rastro de edad sigue siendo la norma, especialmente para las mujeres.
“Quiero que me guíe la curiosidad y sorprenderme con lo siguiente”
Con el final de la serie, la actriz se plantea una nueva etapa más abierta: “Me gustaría hacer un poco de todo: interpretar, dirigir y producir. Quiero que me guíe la curiosidad y sorprenderme con lo siguiente”, aseguró.
Ese cambio ya se refleja en sus próximos trabajos. Tiene pendientes de estrenar varios proyectos cinematográficos, como A Long Winter, dirigida por Andrew Haigh; Tenzing, centrada en el célebre sherpa nepalí, junto a Tom Hiddleston y Willem Dafoe; y una nueva adaptación de Sentido y sensibilidad de Jane Austen, además de participar en The Housekeeper, junto a Anthony Hopkins y Helena Bonham Carter.
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