La compañía, con 11.000 empleados en el país, habla de necesidad de adaptarse a un nuevo paradigma Leer La compañía, con 11.000 empleados en el país, habla de necesidad de adaptarse a un nuevo paradigma Leer
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La compañía francesa Capgemini ha trasladado a su plantilla en España que llevará a cabo un ERE en los próximos meses ante los retos que supone para la estructura de la empresa el nuevo paradigma introducido por la irrupción de la inteligencia artificial.
«La innovación tecnológica se está acelerando, generando nuevas oportunidades, pero también nuevos retos en un entorno operativo cada vez más incierto. Las necesidades de los clientes también evolucionan rápidamente, y nos estamos adaptando para responder a estas nuevas demandas», trasladan a El Mundo fuentes de la empresa.
Capgemini cuenta con alrededor de 11.000 empleados en España y más de una decena de sedes repartidas por la geografía del país, de Cádiz a Asturias.
En su explicación, la empresa alega la necesidad de tomar está decisión para seguir ayudando a las empresas en abordar una «transformación con agilidad». Asimismo, mostró su voluntad de gestionar los despidos «en el marco del diálogo y la negociación, y con apoyo a todas las personas afectadas».
Para ello, el primer paso sería la constitución de las mesas de negociación, previsto para el próximo 23 de abril.
Los despidos en Capgemini no son exclusivos de España, ya que la compañía ha acometido otro recorte de personal en Francia de más de 2.400 personas, pese a cerrar el año con crecimiento de ingresos y repartir un dividendo de 3,4 euros por acción.
Fuentes internas recuerdan que la compañía hizo siete eres en España durante la crisis, el último de ellos en 2015. Además, denuncian que desde entonces la empresa ha ido acometiendo despidos selectivos trimestralmente buscando siempre evitar superar las 30 salidas forzosas que obligan a declarar un despido colectivo.
Las consultoras digitales son uno de los negocios en los que la inteligencia artificial presenta un mayor potencial de disrupción y, por tanto, las empresas de este tipo de servicios se encuentran bajo la presión de los inversores en un mercado que creció mucho en los primeros años tras la pandemia del coronavirus, pero que ha presentado una expansión mucho más modesta los dos últimos ejercicios, especialmente en Estados Unidos y en Europa.
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