Difícilmente hubieran anticipado hace algunos años Carlos Lozano y Mónica Hoyos que sus trayectorias volverían a converger en una tregua tan sólida como la actual. Esta noche, el veterano comunicador se juega su permanencia en GH DÚO frente a Raquel Salazar y Cristina Piaget en una de las galas más ajustadas que recuerda el formato. El que fuera el rostro indiscutible de las primeras ediciones de Operación Triunfo afronta una nominación individual bajo la atenta mirada de su exmujer, quien desde el plató de Telecinco ejerce como su defensora más férrea. Una alianza que sorprende a esa audiencia acostumbrada a verlos enzarzados en batallas dialécticas donde las acusaciones de deslealtad eran la nota dominante.
Un recorrido por dos décadas de traiciones televisadas, batallas legales y una hija en común que finalmente han dado paso a una inesperada tregua pública
Difícilmente hubieran anticipado hace algunos años Carlos Lozano y Mónica Hoyos que sus trayectorias volverían a converger en una tregua tan sólida como la actual. Esta noche, el veterano comunicador se juega su permanencia en GH DÚO frente a Raquel Salazar y Cristina Piaget en una de las galas más ajustadas que recuerda el formato. El que fuera el rostro indiscutible de las primeras ediciones de Operación Triunfo afronta una nominación individual bajo la atenta mirada de su exmujer, quien desde el plató de Telecinco ejerce como su defensora más férrea. Una alianza que sorprende a esa audiencia acostumbrada a verlos enzarzados en batallas dialécticas donde las acusaciones de deslealtad eran la nota dominante.
La madurez parece haber templado el carácter de dos figuras cuya historia comenzó bajo los focos de El precio justo en 1999. Allí, Lozano cayó rendido ante la belleza de la peruana, quien por entonces mantenía otra relación sentimental. “Carlos era tan pesado, que no dejaba de perseguirme, cortejarme, tanto en público como en privado, mi novio se cansó, se enfadó y me dejó”, confesó Hoyos en 2016 a Diez Minutos sobre aquel inicio fulminante. La pareja no tardó en consolidar su amor, mudándose juntos a los tres meses y convirtiéndose en los protagonistas habituales de las alfombras rojas de la época. Sin embargo, la sombra de la crisis planeó pronto sobre ellos, alimentada por la distancia física y las tentaciones que rodeaban al presentador en el cenit de su carrera profesional.

Infidelidades en pleno éxito de ‘OT’
El nacimiento de Luna y el fin de una etapa marcada por las traiciones admitidas
El punto álgido de su unión llegó en julio de 2004 con el nacimiento de su hija, Luna, el vínculo que hoy sigue manteniéndolos unidos. Pese a la felicidad inicial, la relación se rompió definitivamente en 2007, tras ocho años de convivencia. Los motivos no tardaron en aflorar en los medios de comunicación: el éxito masivo de Lozano le obligaba a residir largas temporadas en Barcelona, un alejamiento que derivó en múltiples deslealtades. “Es verdad que le fui infiel. Por entonces yo vivía en Barcelona y allí tuve otras relaciones”, reconoció el propio Carlos en una entrevista concedida en Perú. Aquella confesión fue el detonante de una guerra fría que se trasladó a los tribunales por la custodia de su hija.
La entrada de ambos en la rueda de los formatos de telerrealidad volvió a avivar las ascuas de un conflicto que parecía no tener fin. Uno de los episodios más tensos se produjo durante la Sálvame Snow Week en 2016, cuando Carlos ejercía de presentador y Mónica se jugaba una silla como colaboradora. La jerarquía laboral y los fantasmas del pasado crearon un clima de hostilidad que se recrudeció con la irrupción de Miriam Saavedra. La joven actriz peruana, pareja de Lozano hasta 2019 –entre idas y venidas–, se convirtió en la antagonista directa de Hoyos, protagonizando enfrentamientos históricos en GH VIP 6, donde participaron juntas. Mónica admitió entonces su dolor: “Me sentí fracasada, con la autoestima baja, pensando que todo dependía de mí”.

Aquella etapa estuvo marcada por el resentimiento y una comunicación “bajo mínimos”, según palabras de la propia Mónica en 2018. La colaboradora reprochaba a su ex no haber sabido defenderla frente a los ataques de Saavedra, mientras Carlos se veía superado por la presión de ambas mujeres en su vida. Los platós de televisión fueron el escenario de reproches cruzados sobre principios y amistad defraudada. En ese contexto, nadie vaticinaba que la reconciliación llegaría precisamente en las condiciones más extremas posibles: los Cayos Cochinos de Honduras. La arena y el hambre lograron lo que los platós de Madrid habían destruido sistemáticamente durante más de una década.
Tras la tormenta
De la guerra abierta en los platós a la alianza estratégica y emocional en ‘Supervivientes’
La participación conjunta en Supervivientes 2019 supuso el giro de guion definitivo para la expareja. Rodeados de figuras como Isabel Pantoja, las Azúcar Moreno o Chelo García-Cortés, Mónica y Carlos decidieron empezar de cero, formando un bloque unido frente al resto de concursantes. La audiencia asistió atónita a escenas de ternura inéditas; Carlos llegó a emocionarse al ver a Mónica como una “madre coraje” y ella correspondió calificándolo como un “gran superviviente de la vida”. Lo que para algunos críticos fue una estrategia de guion, para ellos fue el inicio de una amistad real. Lograron transformar el odio en una cordialidad que ha perdurado hasta hoy, dejando atrás las riñas por “la culpa” de terceras personas.

Actualmente, esa sintonía es la que sostiene la defensa de Mónica en las galas de GH DÚO. La presentadora ha dejado claro que “hay límites en la vida” y no duda en enfrentarse a quien ataque la integridad del padre de su hija. “Carlos está remando a favor del programa”, asegura con contundencia, demostrando que el vínculo familiar ha prevalecido sobre el rencor sentimental. Así, tras pasar del amor al odio en un ciclo público de infidelidades y perdones, la pareja parece haber encontrado su lugar. Y esta noche, mientras el que fuera conductor de Granjero busca esposa espera el veredicto del público, cuenta con la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, su mejor aliada le espera fuera.
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