Todos tienen un plan hasta que te dan un golpe en la cara
“No sé qué hubiera sido de mí; este deporte me sacó de un futuro de mierda”, dice la luchadora; este sábado disputa la velada Road2Enfusion Top Queens de Malgrat de Mar
Todos tienen un plan hasta que te dan un golpe en la cara
Mike Tyson
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Jamás me atrevería a enfrentarme a alguien en un cuadrilátero.
Me aterra el impacto físico, el puñetazo en la costilla o en el rostro, la patada en la tibia. El dolor del amanecer siguiente, el aguijón que me parte el alma y perdura durante meses. En el ring, sospecho, se me desbordaría la esencia.
Se me desbocaría el corazón.
No, desde luego, el cuadrilátero no es para mí.
No soy como Claudia Perona.
Sin embargo, por ella me subo al cuadrilátero: ahora estamos frente a frente, nos mostramos los puños y posamos para Pau Venteo, el fotógrafo.
–Me impone usted –le digo.
Claudia Perona (22) se limita a sonreír.
Claudia Perona es menuda y ágil, me mira a los ojos y veo ahí determinación, le veo el espíritu. En el ring, ella halla la paz: ahí arriba está ella, está la rival y lejos, muy lejos y muy pequeñito, el resto del mundo.
Mientras se toma un Cacaolat templado, me dice:
–Sin el muay thai, no sé qué hubiera sido de mí.
(Muay thai: boxeo tailandés, el arte de las ocho extremidades, donde se golpea con manos, codos, rodillas y pies).
Cuando era una cría y estudiaba en la Primaria en Masquefa, donde nació y donde vive con Ricard y Laura, sus padres, Claudia Perona sufría bullying.
–En la escuela me excluían.
–¿Qué le hacían?
–Me llamaban gorda aunque no lo estaba. Los niños son crueles. Formaban diferentes grupitos y a mí me juntaban con una amiga que sí era gordita. Se reían de nosotras. Me insultaban o me empujaban a escondidas. Me tiraban del pelo cuando nadie les miraba. Cuando se formaban equipos, elegían a todos menos a mí.
Me empujaban a escondidas, me insultaban. Me tiraban del pelo. Al formar equipos, elegían a todos menos a mí”
Claudia PeronaLuchadora de muay thai
–¿Y el colegio…?
–El colegio decía que hablaba con los padres de los niños, pero nunca lo solucionó. Decían: “Si no lo vemos, no podemos hacer nada”. Los niños son crueles pero no son tontos: todo era a escondidas.
–¿Y sus padres?
–Yo no les contaba nada. Estuve así entré 6º de Primaria y 1.º de la ESO. Como consecuencia de aquello, me volví rebelde.

Pau Venteo / Shooting
–¿…?
–Yo tenía doce o trece años, empecé a juntarme con gente que no me convenía. En el instituto, me rodeé de un grupo tóxico que me aisló. Faltaba a clases, fumaba porros, me pasaba el día en la calle, no hacía caso a mis padres… Repetí Primero y al pasar a Segundo, volví a repetir. Me echaron del instituto. No aportaba nada y tenía 16 años.
–Y entonces descubrió el muay thai.
–Todo cuadró. Me habían expulsado del instituto y le dije a mi madre que me llevara al gimnasio. Había una exhibición en Masquefa, vi a aquella gente y cambió todo.
–¿Qué le dio?
–Me regaló una identidad.
–¿No siente miedo en el ring? ¿Ni ira?
–Soy una persona insegura por todo lo que me ha pasado. Y soy consciente de qué es este deporte y qué riesgos tiene, y me pongo presión por hacerlo bien. Es normal que tengas miedo y no quieras recibir un golpe. Pero debes controlar la ira. Si solo quieres arrancarle la cabeza al otro, entonces te desordenas y te puede venir un KO o un golpe feo. Debes tener agallas, pero no ira. Ni aquí ni en la vida.
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–¿Le hubiera ayudado cuando era más joven? ¿Hubiera sido un mecanismo contra el bullying?
–No lo sé. Supongo que me hubiera evitado las malas compañías. Al tener un sitio, no me hubiera importado tanto el hecho de que no me quisieran. Sufro de depresión. Tengo transtornos obsesivos compulsivos. Llegué a lugares oscuros donde me encerraba. Me sentí sola en aquellos años pero no por lo que me decían, sino por lo que me hacían sentir. Sé como soy, pero si me repiten un estigma, me lo acabo creyendo. Este deporte me sacó de un futuro de mierda.

Pau Venteo / Shooting
Gracias al muay thai, ha viajado.
Me cuenta que ha visitado Grecia, Polonia, Italia y Francia. Por supuesto, también Tailandia, el santuario de la disciplina.
Hoy forma a críos, futuros luchadores de muay thai, y es campeona de España amateur en 51 kilos. Este sábado disputa el Road2Enfusion Top Queens, velada femenina de kickboxing y muay thai en el pabellón Germans Maragall de Malgrat de Mar.
Cuando va en tren, de su Masquefa a l’Hospitalet, donde se entrena, Claudia Perona lee libros. Ahora está con El monje y el millonario, de Vibhor Kumar Singh.
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