Un servicio de acción de gracias en la Capilla Real del Palacio Real de Estocolmo da inicio a los actos oficiales Leer Un servicio de acción de gracias en la Capilla Real del Palacio Real de Estocolmo da inicio a los actos oficiales Leer
Con un Te Deum en la Capilla Real del Palacio Real de Estocolmo, dominada por sus majestuosas columnas, decoración rococó y bellísimos frescos del siglo XVIII, han arrancado a las 10 en punto de la mañana los actos con los que Suecia celebra este jueves los 80 años del rey Carlos XVI Gustavo, un jubileo que se festeja por todo lo alto a lo largo de toda la jornada, con la asistencia de decenas de integrantes de la realeza internacional.
La familia real del país escandinavo al completo ha hecho su primera aparición en este servicio de acción de gracias, ceremonia solemne a la que también asisten las altas autoridades de Suecia, incluido el primer ministro Ulf Kristersson, con su esposa Birgitta. Muchos de los invitados de la realeza, como los reyes de Tailandia, los de Dinamarca o el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, también están presentes en la Capilla Real.
El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia optó por dar el titular en las vísperas de esta histórica jornada de jubileo por su 80 cumpleaños que celebra hoy el país escandinavo. «No voy a abdicar». Así de contundente se mostró en la entrevista que el monarca ha concedido esta semana a la SVT, compañía de televisión pública de Suecia, despejando cualquier tipo de duda con el fin de que nada desvíe la atención este jueves de un intenso programa de actos institucionales a mayor gloria del decano de la realeza europea. La mayor representación de miembros del Götha de todo el globo se concentra hoy en Estocolmo para festejar a Carlos Gustavo, que lleva ya la friolera de más de 52 años en el trono, y que se convirtió en el soberano del Viejo Continente con un reinado más largo a la muerte de Isabel II de Inglaterra.
Le llega este 80 aniversario al jefe de la dinastía Bernadotte -la Casa Real fundada por Jean Baptiste Jules Bernadotte, mariscal de Napoleón, que ocupó el trono en 1818 como sucesor del rey Carlos XIII de Suecia, el último monarca de la dinastía Holstein-Gottorp, quien murió sin descendencia- en un momento dulce de popularidad. Un sondeo del año pasado de la empresa Novus indicaba que el 70% de los ciudadanos considera que la familia real representa bien o muy bien al país, y el 63% valoraba muy positivamente la labor del rey. En estos momentos, ni siquiera es un clamor ciudadano que el soberano dé un paso atrás y ceda la corona a su primogénita, la princesa Victoria. Durante muchos años, cuando los escándalos acecharon al rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, una mayoría de suecos reclamaba la abdicación, casi como tabla de salvación para la institución. Pero el monarca cumple una década sin sobresaltos, y en todo este tiempo ha recuperado buena parte del crédito perdido. Y la Monarquía no sólo ha dado muestras de resiliencia sino que también se ha vuelto a erigir en un agente de estabilidad en medio de la zozobra que afecta a la geopolítica mundial.
No extraña así que, como decíamos, Carlos XVI Gustavo no tenga previsto a corto plazo jubilarse. A ese respecto, en la misma entrevista admitía que le sorprendió la abdicación a comienzos del año pasado de la reina Margarita II de Dinamarca. «Me sorprendió un poco, porque ninguno de nosotros sabía nada. Debió de ser difícil para ella dar ese paso», afirmaba, dejando claro que lo que le ha venido bien a Copenhague -la transición al frente de la Corona danesa ha sido todo un éxito, como lo fue el traspaso en la jefatura del Estado en España- no le hace falta ninguna a Estocolmo.
En otra sincera y reveladora entrevista al diario Svenska Dagbladet ha hablado abiertamente sobre los retos de su cargo. «Soy rey todo el tiempo. Hay que serlo», dijo el monarca con rotundidad. «No puedes dimitir, ni abandonar el país. Es como cualquier otro CEO o un obispo. Cuando eres obispo, lo eres. Todo el tiempo», subraya, para a continuación explicar que la exigencia que rodea su alta magistratura es hoy incluso más elevada que cuando accedió al trono el 15 de septiembre de 1973. «[En estos tiempos turbulentos, debemos estar más alerta y mejor informados. Hoy la capacidad de estar al tanto de lo que sucede ha aumentado enormemente, pero al mismo tiempo abundan las fake news. Eso me afecta no solo a mí como rey, sino a todas las familias, a todas las personas en Suecia». El monarca ha querido también elogiar la preparación de su Heredera y el modo en que afronta su futuro papel como reina: «Es aún más ambiciosa que yo. Se prepara de manera excelente en diversos ámbitos. Recientemente, como oficial en diferentes ramas de las fuerzas armadas. Es fuerte», destaca de la princesa Victoria. También en esto se nota que Carlos Gustavo ha aprendido con los años ha ser un hombre mucho más prudente y juicioso, porque nadie olvida el fuerte rechazo que manifestó en su día para que Suecia aboliera la ley semisálica -la misma que sigue rigiendo por desgracia hoy en España, para vergüenza de una democracia que se dice moderna-, y que llevó a que Victoria pudiera ser la Heredera y que no le pasara por encima en el orden sucesorio su único hermano varón, el príncipe Carlos Felipe.
El jubileo por este 80 cumpleaños del rey es una de esas ocasiones en las que la Monarquía se reviste de toda la pompa y revalida la comunión con la ciudadanía. Y es un día ante todo festivo y de celebración.
Los actos han dado comienzo con el mencionado Te Deum. Y, a continuación, tendrá lugar la parada militar de una Guardia de honor en el patio exterior del Palacio de Estocolmo, en homenaje al rey. Aunque en Suecia el jefe de Estado no ostenta la Jefatura de las Fuerzas Armadas, sí posee el más alto rango militar.
Tras el cambio de guardia, el rey y su familia saldrán a la terraza de Lejonbacken, el sistema de rampas que conducen a la entrada norte del Palacio Real de Estocolmo. Es uno de los momentos más esperados de la jornada porque será cuando a buen seguro miles de ciudadanos suecos y curiosos saludarán al monarca y podrán felicitarle, mientras las Fuerzas Armadas disparan una salva desde Skeppsholmen y la Fuerza Aérea realiza un espectacular ejercicio de sobrevuelo en los cielos de Estocolmo.
Coros de todo el país interpretarán después canciones en homenaje al rey, antes de que a las dos de la tarde se celebre un almuerzo oficial en el Ayuntamiento de la capital.
Y, qué duda cabe, el momento de mayor pompa llegará ya por la tarde, con la cena de Estado a la que van a asistir 400 invitados, incluidos muchos representantes de todas las dinastías reales de Europa y de otras Monarquías del resto de continentes, como los reyes de Tailandia. La Consorte del antiguo Siam está generando una expectación desde su llegada ayer a Estocolmo sin igual.
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