Preocupación por la escalada en las incursiones de extremistas israelíes en el tercer lugar más sagrado del islam Leer Preocupación por la escalada en las incursiones de extremistas israelíes en el tercer lugar más sagrado del islam Leer
El mundo islámico asiste con preocupación a la escalada en las incursiones de extremistas israelíes, con respaldo de integrantes del Gobierno que lidera Netanyahu, en el recinto de Jerusalén que rodea la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca -el tercer lugar más sagrado para el islam-, en violación del tratado por el cual sólo los musulmanes pueden rezar en el lugar. Desde hace meses se suceden los episodios de enorme tensión. En abril, decenas de radicales ultraortodoxos irrumpieron en la mezquita. Y, más recientemente, el 23 de julio, más de 2.000 colonos israelíes, guiados por el ministro de seguridad nacional, Itamar Ben Gvir, irrumpieron en la zona, conocida por los judíos como el Monte del Templo.
La alarma se ha disparado también por una reciente campaña de reclutamiento de israelíes para una unidad policial especial en el Monte del Templo. Y se esperan nuevos desafíos directos a la tutela jordana del espacio por parte de líderes israelíes extremistas durante las principales festividades judías de septiembre, que este año coincidirán con una intensa campaña electoral en la que la coalición derechista del primer ministro, Benjamin Netanyahu, luchará por su supervivencia.
Con este trasfondo, Jordania albergó ayer una reunión de urgencia de los ministros de Exteriores de la Liga Árabe y cuatro países musulmanes –Turquía, Pakistán, Indonesia y Malasia- para articular una respuesta conjunta ante lo que definió como una «inminente» toma israelí de los lugares sagrados no judíos de Jerusalén. El canciller jordano, Ayman Safadi, advirtió al comienzo de la cita que la ciudad se enfrenta a un peligro creciente y que sus santuarios islámicos y cristianos están «bajo una amenaza sin precedentes». Y acusó a Israel de reforzar su control sobre Jerusalén Este mediante la construcción de asentamientos, la anexión de tierras, la confiscación de propiedades, las restricciones impuestas a la población palestina y los esfuerzos por aislar la ciudad del resto de los territorios ocupados. Añadió que el clero y las iglesias cristianas también han sufrido presiones debido a lo que describió como «ataques extremistas» y legislación ilegal destinada a confiscar propiedades y terrenos eclesiásticos.
Safadi subrayó que las políticas israelíes se han centrado cada vez más en la mezquita de Al Aqsa y acusó a las autoridades del Estado hebreo de intentar socavar su identidad islámica. «Advertimos que alterar el statu quo podría desencadenar un conflicto religioso que tendría repercusiones más allá de Palestina y Jordania, en todo el mundo musulmán», advirtió. El máximo representante diplomático jordano agregó que las acciones israelíes forman parte de una política más amplia para consolidar su ocupación de Cisjordania y debilitar la solución de dos Estados, que, según dijo, sigue siendo la única vía hacia una paz justa.
Por su parte, el ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, condenó las «continuas violaciones israelíes» en Gaza y Cisjordania, afirmando que las medidas «unilaterales israelíes» en estos territorios, incluido el intento de alterar el estatus de los lugares sagrados, son «nulas y sin efecto». Pakistán, que actúa como mediador en la guerra de Irán, llamó a los países árabes y musulmanes a actuar con unidad para proteger los lugares sagrados e insistió en la necesidad de implementar y cumplir las resoluciones de la ONU sobre los territorios palestinos.
El papel de Jordania como guardián de los lugares sagrados de Jerusalén, conocido formalmente como la Custodia Hachemita, es una responsabilidad histórica, política y religiosa que el reino ha mantenido durante más de un siglo. Y su relación con la mezquita de Al Aqsa es el núcleo de este compromiso. La vinculación se remonta a 1924, cuando los líderes religiosos palestinos otorgaron la custodia a Sharif Hussein bin Ali, el tatarabuelo del actual rey Abdalá II. A día de hoy, Cisjordania sigue siendo fundamental para la seguridad nacional de Jordania debido a sus profundos vínculos demográficos, económicos y geográficos.
La Monarquía hachemita, además, enfrenta una creciente presión por parte de Irán. A mediados de julio fue blanco de constantes ataques aéreos del régimen iraní, dirigidos contra las bases aéreas estadounidenses en el país. Si bien décadas de presencia militar estadounidense han sido una garantía de seguridad para Amán, las tensiones regionales la han convertido en un lastre político. Y es que la fuerza aérea jordana actúa de primera línea de defensa de Israel, con el derribo de drones y misiles iraníes. Intensos debates parlamentarios se han sucedido acerca de si el país debería mantener su actual política de defensa. Figuras destacadas de la política jordana difundieron una carta abierta en la que se alertaba de los «riesgos de seguridad, políticos y económicos» que enfrenta el país con la presencia militar estadounidense. «No beneficia ningún interés nacional y aumenta la posibilidad de que nuestro país se vea arrastrado a un conflicto regional del que no forma parte», se advertía en la misiva.
Mientras tanto, en Cisjordania, la tensión no cesa. Según la agencia de noticias palestina Wafa, las fuerzas israelíes abrieron fuego e hirieron a un joven el martes cerca de la puerta de al-Dahiya, en la localidad de ar-Ram, al norte de Jerusalén Este. Este suceso se suma a los 2.256 ataques contra palestinos y sus propiedades en toda Cisjordania durante el mes de julio, según informó el lunes un organismo del Gobierno palestino. La guerra en la Franja de Gaza ha tenido un constante eco en Cisjordania, con más de 1.182 palestinos muertos, 13.000 heridos y más de 24.000 detenidos en incursiones de las fuerzas israelíes desde octubre de 2023.
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