Se pasaron mucho tiempo intentando fichar a un Messi. Y cuando al final creyeron que lo habían conseguido con Mbappé, llevan dos años sin ganar nada. El Madrid siempre se ha preocupado de clonar los cracks del Barça. Lo intentó con Leo y ahora pretende hacerlo con Lamine Yamal.
Se pasaron mucho tiempo intentando fichar a un Messi. Y cuando al final creyeron que lo habían conseguido con Mbappé, llevan dos años sin ganar nada. El Madrid siempre se ha preocupado de clonar los cracks del Barça. Lo intentó con Leo y ahora pretende hacerlo con Lamine Yamal.Seguir leyendo…
Se pasaron mucho tiempo intentando fichar a un Messi. Y cuando al final creyeron que lo habían conseguido con Mbappé, llevan dos años sin ganar nada. El Madrid siempre se ha preocupado de clonar los cracks del Barça. Lo intentó con Leo y ahora pretende hacerlo con Lamine Yamal.
El Barça está acostumbrado a confiar en la cantera. La Masia es una escuela reconocida por la FIFA y hasta por los organizadores del Balón de Oro. Todo el mundo conoce su origen, su presente, su pasado e intuye su futuro. Cuando el club blaugrana ha podido tener una mayoría de jugadores de la base en su plantilla, el éxito ha estado asegurado a lo largo de la historia.
El Barça eleva astros desde la cantera y el Madrid se gasta una millonada fuera para clonar cracks
Ahora, tras la excelencia de la etapa con Messi, parecía muy difícil que se pudiera encontrar un sustituto de altura. El descubrimiento de Lamine Yamal ha abierto una luz de esperanza y ha asegurado un futuro brillante. Mientras la Masia sigue produciendo excelentes jugadores como Eric Garcia, Cubarsí, Bernal, Casadó, Lamine Yamal y muchos otros, la fábrica del Madrid se ha dedicado a vender a los jugadores con posibilidades.

Son dos modelos distintos de entender el fútbol. Los blancos enfocan la cantera como negocio y los blaugrana, como nutrición. El Madrid va al mercado a fichar a los jugadores que necesita mientras que el Barça los forma con un estilo similar al del primer equipo.
Los madridistas quieren incorporar ahora a Yan Diomandé, de 19 años, para tener su Lamine Yamal. El Madrid está dispuesto a gastar entre 120 y 130 millones de euros, un auténtico dineral por un futbolista que ha brillado en este Mundial de EE.UU., México y Canadá pero que llegó al Leganés libre con 17 años y fue vendido al Leipzig en el 2025 por 20 millones de euros. En apenas un año ha quintuplicado su valor de mercado.
No debería hacerse demasiado caso del Mundial. Es una competición de un mes, en la que se puede ver a futbolistas hacer cosas extraordinarias que son capaces de turbar a los clubs ansiosos de incorporar mediáticos. Pero lo importante es seguir la estrategia marcada antes del campeonato y no dejarse arrastrar por los highlights que inundan las televisiones y las redes con jugadas espectaculares que hacen felices a los agentes de los futbolistas y agitan a las direcciones de fútbol de las instituciones.
El Madrid quiere clonar a Lamine Yamal pero no le sale en la cantera y va al mercado y se gasta mucho dinero, mientras el Barça puede cubrir perfectamente hoy una columna vertebral con jugadores de la base capaces, además, de ser campeones del mundo. Mucha rivalidad, mucha grandeza, pero sutiles diferencias y modelos opuestos.
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