El caso de Ursula Andress nos recuerda que incluso las grandes estrellas pueden ser víctimas de la mala gestión y la apropiación indebida de sus bienes por parte de personas de su máxima confianza. Según lo publicado en medios italianos, parte del patrimonio perdido de la actriz que habría estado bajo el control de su exgestor Eric Freymond, que se quitó la vida en el 2025, ha reaparecido tras una investigación de la Fiscalía italiana.
Ursula Andress, el caso más reciente de famosos que han sufrido traiciones económicas de sus representantes o personas de confianza
El caso de Ursula Andress nos recuerda que incluso las grandes estrellas pueden ser víctimas de la mala gestión y la apropiación indebida de sus bienes por parte de personas de su máxima confianza. Según lo publicado en medios italianos, parte del patrimonio perdido de la actriz que habría estado bajo el control de su exgestor Eric Freymond, que se quitó la vida en el 2025, ha reaparecido tras una investigación de la Fiscalía italiana.
Se trata de casi 20 millones de euros que ya daba por perdidos la actriz suiza, que alcanzó fama internacional como la primera chica Bond por su icónica aparición en bikini blanco en la película Agente 007 contra el Dr. No . “Todavía estoy en shock. Fui elegida deliberadamente como víctima. Durante ocho años fui adulada y manipulada. Mintieron sin escrúpulos, explotando mi confianza de manera perversa y criminal”, dijo el pasado enero al diario suizo Blick .

Una investigación en Italia ha descubierto los 20 millones de euros desaparecidos de la primera chica Bond
El caso ha destapado una compleja red de blanqueo de capital. Al parecer, Freymond habría drenado el patrimonio de Andress mediante inversiones en títulos de escaso valor y la realización de operaciones opacas a espaldas de la actriz. Las comprobaciones de las autoridades italianas permitieron reconstruir el recorrido de aproximadamente 18 millones de francos suizos, posteriormente reinvertidos en sociedades extranjeras, adquisiciones inmobiliarias y obras de arte de valor.
El de Andress no es un caso aislado. Uno de los ejemplos más claros y documentados en España recientemente es el de Belén Esteban y su exrepresentante Toño Sanchís. Tras años de relación profesional, la disputa terminó en los tribunales y derivó en una sentencia firme en el 2018. La justicia confirmó que Sanchís debía abonar a Esteban más de 600.000 euros por apropiación indebida y mala gestión de sus ingresos. La resolución acreditó el desvío de fondos a través de sociedades vinculadas. Esteban aseguró que había sido engañada en varias ocasiones durante su enfermedad, e incluso que Sanchís llegó a quedarse con el 100% de algunos de sus contratos. “¡Pá-ga-me!”, pedía Esteban en el desaparecido programa Sálvame .

Más complejo y menos concluyente fue el caso de Beyoncé y su padre, Mathew Knowles. En el 2011, la artista decidió prescindir de él como mánager tras años de colaboración que se remontaban a sus inicios con Destiny’s Child. El distanciamiento se produjo en medio de rumores sobre problemas de gestión y demandas relacionadas con otros artistas, pero no llegó a demostrarse una estafa directa hacia la cantante y ella nunca comentó el asunto.
También en el ámbito internacional, Lady Gaga vivió algo similar a una estafa en los inicios de su carrera con el productor y mánager Rob Fusari. Antes de consolidarse como estrella global, la artista se vio envuelta en una demanda interpuesta por Fusari, quien reclamaba derechos económicos sobre su desarrollo artístico. El conflicto se resolvió fuera de los tribunales mediante un acuerdo privado. Gaga ha reconocido en diversas entrevistas que aquellas experiencias tempranas la llevaron a tomar mayor control sobre su carrera y sus finanzas.

Y volviendo a España, también fueron muy sonadas las controversias del mánager Tibu, cuyo nombre real es Carlos Vázquez, uno de los representantes de artistas más visibles de las décadas de los noventa y los 2000. En el 2015 acabó en la cárcel por una querella presentada por El Canto del Loco. Estuvo en prisión durante un año y ocho meses condenado por deslealtad societaria y apropiación indebida de 220.000 euros. En otro de sus trabajos, según Carlos Baute, el Tibu dejó sin la parte que le correspondía a su representada, Marta Sánchez, por el éxito de la canción Colgando en tus manos .
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