La cantante Dua Lipa ha expresado su apoyo a las protestas ciudadanas que desde hace semanas se suceden en Albania contra el ambicioso proyecto inmobiliario de Jared Kushner e Ivanka Trump en la isla albanesa de Sazan. La artista, nacida en Londres con raíces albanokosovares y criada parcialmente en Pristina (capital de Kosovo), calificó las movilizaciones de “inspiradoras” y cuestionó la decisión del Gobierno albanés de modificar la legislación medioambiental para facilitar el desarrollo.
La cantante critica la reforma legal que permitió construir en un espacio protegido y muestra su apoyo a las movilizaciones contra el macroproyecto
La cantante Dua Lipa ha expresado su apoyo a las protestas ciudadanas que desde hace semanas se suceden en Albania contra el ambicioso proyecto inmobiliario de Jared Kushner e Ivanka Trump en la isla albanesa de Sazan. La artista, nacida en Londres con raíces albanokosovares y criada parcialmente en Pristina (capital de Kosovo), calificó las movilizaciones de “inspiradoras” y cuestionó la decisión del Gobierno albanés de modificar la legislación medioambiental para facilitar el desarrollo.
Abordó el polémico asunto durante una conversación con la escritora y académica albanesa Lea Ypi en el pódcast Service95 Book Club, donde Lipa destacó la implicación de la ciudadanía. “Me parece muy inspirador ver cuánto le importa realmente a la gente”, afirmó. La cantante añadió que lo que más le preocupa no es únicamente el proyecto en sí, sino el precedente que supone la modificación de las leyes de protección ambiental sin consulta pública. “Lo que realmente me preocupa es el principio de que el Gobierno pueda cambiar la ley para eliminar la protección medioambiental sin ningún tipo de consulta pública”, señala la cantante.

Las protestas, bautizadas por algunos medios como la “Revolución de los Flamencos”, se han convertido en uno de los mayores movimientos ecologistas recientes del país balcánico. Miles de personas han salido a las calles de Tirana para manifestarse contra un proyecto valorado en 1.600 millones de euros que contempla la construcción de un complejo turístico en la isla de Sazan, la única isla de Albania, así como un desarrollo adicional de unas 10.000 villas en la península de Zvërnec, situada frente a ella.
El proyecto está liderado por un grupo de inversores encabezado por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, y tendrá el sello personal de Ivanka Trump. En una entrevista publicada a finales de mayo en el pódcast de David Senra, la hija del presidente estadounidense describió el complejo como un proyecto inmobiliario de escala “masiva” desarrollado junto a “algunos de los mejores arquitectos vivos de nuestro tiempo”. En otra intervención, Trump calificó el futuro complejo como “la culminación de toda mi experiencia en el sector inmobiliario, de todos mis viajes y de mucha reflexión sobre cómo quiero vivir, cómo creo que la gente quiere vivir y el intento de construir algo que sea una manifestación de eso”.

La controversia se intensificó después de que el Parlamento albanés aprobara en diciembre del 2024 una modificación legislativa que permite construir en áreas medioambientalmente sensibles. La reforma fue tramitada de forma acelerada, generando críticas por la falta de debate público y de transparencia. No existe ninguna evidencia de que Kushner participara en ese cambio legislativo, aunque fue precisamente esa modificación la que abrió la puerta al desarrollo de su proyecto.
Según denuncian las organizaciones ecologistas, las dos zonas afectadas poseen un elevado valor ecológico. La isla de Sazan y la península de Zvërnec permanecen deshabitadas y forman parte de reservas naturales que albergan ecosistemas de gran importancia para la biodiversidad del Adriático. La península se encuentra dentro del delta Vjosa-Narta, considerado uno de los ecosistemas costeros más importantes de Europa. Allí habitan unas 70 especies amenazadas, entre ellas la foca monje del Mediterráneo, la tortuga boba, el pelícano ceñudo y numerosas aves migratorias, incluidos los flamencos que han dado nombre al movimiento de protesta.

Sostienen también que las obras comenzaron antes de completarse los procedimientos legales exigidos, que la maquinaria pesada entró en la península de Zvërnec antes de que existieran todos los permisos necesarios o se hubiera realizado una evaluación de impacto ambiental, además de la instalación de una valla de alambre de espino en la zona.
Por su parte, los promotores del proyecto mantienen que el desarrollo avanzará de manera responsable. Han asegurado que su prioridad es la gestión responsable del entorno, la mejora ambiental, la creación de empleo y la generación de valor a largo plazo para las comunidades locales.

El primer ministro, Edi Rama, describió la inversión como “un regalo para Europa” y “una bendición” para Albania afirmando que el proyecto será transformador para la economía nacional, impulsará el turismo y contribuirá al objetivo de ingresar en la Unión Europea antes del 2030. Sin embargo, la iniciativa también ha despertado preocupación en Bruselas. Varios eurodiputados han advertido de que las negociaciones de adhesión de Albania podrían verse comprometidas si el país no respeta los estándares medioambientales comunitarios.
El propio Rama ha rechazado además las acusaciones de corrupción relacionadas con el proyecto ante quienes lo señalan como el responsable último de una supuesta red de intereses. Mientras tanto, las protestas continúan sin señales de remitir y el respaldo de Dua Lipa ha dado una nueva dimensión internacional a un conflicto que enfrenta las promesas de desarrollo económico con la protección de uno de los espacios naturales más valiosos del litoral adriático.
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