De cuarta división y estar en quiebra a batir un récord en la Champions en solo siete años. La historia del Como, todavía inacabada porque cada capítulo es mejor que el anterior, va quemando etapas a una velocidad de vértigo. Contracultural, moderno, atractivo y efectivo, el conjunto dirigido por mano sabia con Cesc Fàbregas se ha convertido en uno de los equipos que seguir en el continente gracias a un fútbol muy bien jugado y a unos resultados cada vez mejores. El 1-9 en el campo del Lens le ha convertido en una referencia, ni que sea numérica, en la Champions. Nadie había metido tantos goles a domicilio y solo dos equipos, nada más y nada menos que el Liverpool y el Madrid, podían presumir de ganar un partido por ocho goles de diferencia, con sendos 8-0 que consiguieron en 2007 y 2015 respectivamente frente al Besiktas y el Malmö. Ningún equipo italiano había llegado a esas cifras. Lo máximo era un 7-0 del Juventus ante el Olympiacos en 2003.
El club italiano pasa en siete años de cuarta división a batir récords en la Champions
De cuarta división y estar en quiebra a batir un récord en la Champions en solo siete años. La historia del Como, todavía inacabada porque cada capítulo es mejor que el anterior, va quemando etapas a una velocidad de vértigo. Contracultural, moderno, atractivo y efectivo, el conjunto dirigido por mano sabia con Cesc Fàbregas se ha convertido en uno de los equipos que seguir en el continente gracias a un fútbol muy bien jugado y a unos resultados cada vez mejores. El 1-9 en el campo del Lens le ha convertido en una referencia, ni que sea numérica, en la Champions. Nadie había metido tantos goles a domicilio y solo dos equipos, nada más y nada menos que el Liverpool y el Madrid, podían presumir de ganar un partido por ocho goles de diferencia, con sendos 8-0 que consiguieron en 2007 y 2015 respectivamente frente al Besiktas y el Malmö. Ningún equipo italiano había llegado a esas cifras. Lo máximo era un 7-0 del Juventus ante el Olympiacos en 2003.
En un fútbol, el transalpino, deprimido por los fracasos de su selección y porque su liga y sus clubs ya no dominan como en los años 90, el Como de Cesc es algo así como un oasis en el desierto. Nadie lo hubiera dicho cuando los hermanos indonesios Hartono compraron el club e iniciaron un proyecto ambicioso con inyección de dinero.
“Debemos ser humildes y tener los pies en el suelo, no creernos estrellas”, dice Cesc tras el 1-9 en el campo del Lens
En 2022, cuando el club ya había subido a segunda, contrataron a Cesc primero como futbolista y luego como piedra angular de su plan, acompañado también por la entrada de figuras como Thierry Henry como accionista o de Raphael Varane en puestos directivos. Dos años más tarde, en 2024, se produjo el ansiado ascenso a la Serie A, con lo que el Como regresaba a la élite 21 años después. Con Fàbregas como entrenador el equipo no tardó en asentarse en la máxima categoría luchando por los puestos europeos hasta certificar la pasada temporada la primera clasificación de su historia para la Champions.
Pero el Como no se conforma con estar, sino que quiere ser protagonista y lo está siendo en la Liga de Campeones. Va cuarto, por detrás de PSG, Madrid y Arsenal. Con jugadores de buen pie, muchos con pasado en el fútbol español, como Nico Paz, Luis Milla, Douvikas o Jacobo Ramón y con otros futbolistas revelación como el croata Baturina. “Hemos hecho un buen partido y ha sido fantástico para nuestros aficionados pero debemos mantener los pies en el suelo, seguir trabajando, ser humildes y no creernos estrellas. Es lo que debemos aprender”, señala Cesc. Ahora mismo su mensaje es ley en el Como.
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