A sus 56 años, Aitana Sánchez-Gijón recibe el Goya de Honor, convirtiéndose en la novena mujer en lograr este reconocimiento desde su creación en 1987. La actriz recoge el galardón en la gala celebrada en Granada, culminando así una trayectoria consolidada en la que, pese a haber sido nominada previamente por Madres paralelas, nunca había obtenido un premio Goya competitivo.
La intérprete, distinguida con el Goya de Honor, recuerda su fascinación juvenil por Richard Gere mientras repasa una vida marcada por el cine, su familia y una larga relación sentimental
A sus 56 años, Aitana Sánchez-Gijón recibe el Goya de Honor, convirtiéndose en la novena mujer en lograr este reconocimiento desde su creación en 1987. La actriz recoge el galardón en la gala celebrada en Granada, culminando así una trayectoria consolidada en la que, pese a haber sido nominada previamente por Madres paralelas, nunca había obtenido un premio Goya competitivo.
Su carrera comenzó de forma precoz en televisión, cuando apenas tenía 16 años y trabajaba bajo la dirección de Pedro Masó en la serie Segunda enseñanza. Poco después dio el salto al cine de la mano de José María Forqué, iniciando un recorrido que la llevaría a convertirse en uno de los rostros más reconocibles del panorama cinematográfico español.
A lo largo de los años ha trabajado con algunos de los cineastas más destacados, como Pilar Miró, Jaime Chávarri, Bigas Luna, Vicente Aranda o Pedro Almodóvar. Además, ha compartido pantalla con figuras internacionales como Keanu Reeves y Christian Bale, consolidando su proyección más allá de España.
Sin embargo, mucho antes de consolidar su carrera y su vida personal, la actriz vivió un amor imposible que marcaría su juventud: su fascinación por Richard Gere. Ella misma ha relatado cómo, con apenas 16 años, estaba profundamente enamorada del actor tras verle en Oficial y caballero, llenando su habitación de pósteres y soñando con conocerle algún día.

Ese encuentro terminó produciéndose años después, cuando su agente le comunicó que el propio Gere quería conocerla para un proyecto cinematográfico. La actriz acudió nerviosa a la cita y compartió con él una larga conversación en un hotel. Aunque la película nunca llegó a realizarse, aquel momento quedó grabado en su memoria como una experiencia única, casi irreal, que simbolizaba el cierre de aquel amor platónico adolescente.
En el terreno personal, la vida sentimental de Aitana Sánchez-Gijón ha estado marcada por su relación con Guillermo Papin Lucadamo, con quien compartió más de dos décadas y tuvo a sus dos hijos. La pareja se separó en 2020, aunque la noticia no se hizo pública hasta años después. Entre éxitos profesionales y vivencias íntimas, la actriz repasa ahora una trayectoria en la que incluso los amores imposibles han dejado huella.
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