Ansioso de alegrías, el Palau atisbó ayer algo de esperanza, un camino al que asirse. A falta aún de un colectivo que brille, la afición, deseosa de dejarse la garganta por unos jugadores que transmitan emoción, se agarró al corazón y carácter que puso el Barça para vencer al Valencia en la Euroliga (98-94). Fue la tercera venganza del curso, aunque pequeña, por la final de Liga perdida. Los blaugrana ofrecieron una pizca de esa competitividad tan urgente en una sección obligada a construir unos cimientos sólidos para el futuro. Queda un mundo para que los de Sekulic puedan reconocerse en el espejo como un conjunto campeón, pero contra los taronja supieron jugar y sufrir en un final muy apretado que puede ser el punto de partida anhelado desde hace años en el Palau.
Los blaugrana superan por tercera vez esta temporada a los ‘taronja’ en un final que se decantó con una canasta de Brizuela
Ansioso de alegrías, el Palau atisbó ayer algo de esperanza, un camino al que asirse. A falta aún de un colectivo que brille, la afición, deseosa de dejarse la garganta por unos jugadores que transmitan emoción, se agarró al corazón y carácter que puso el Barça para vencer al Valencia en la Euroliga (98-94). Fue la tercera venganza del curso, aunque pequeña, por la final de Liga perdida. Los blaugrana ofrecieron una pizca de esa competitividad tan urgente en una sección obligada a construir unos cimientos sólidos para el futuro. Queda un mundo para que los de Sekulic puedan reconocerse en el espejo como un conjunto campeón, pero contra los taronja supieron jugar y sufrir en un final muy apretado que puede ser el punto de partida anhelado desde hace años en el Palau.
Las primeras cinco canastas de los visitantes, todas sencillas, presagiaban una noche de terror en el recinto barcelonista sin necesidad de calabazas maléficas y otros adornos de Halloween. Pero Punter alejó el susto con tres triples seguidos, acompañados de otros aciertos desde el perímetro de Robinson y Parra, que desataron el acierto blaugrana en el primer cuarto. Ambos equipos presentaron de inicio su vocación ofensiva. Los tiros fluían y las canastas se sucedían. Ni rastro de los sistemas defensivos. El aro parecía una piscina olímpica. Brizuela, Nebo y Balcerowski se sumaban a la fiesta de los puntos en el bando de los blaugrana, que llegaron a mandar por nueve (23-14), mientras que en el otro disfrutaban engrosando sus guarismos Brooks, TJ Shorts o Gueye, que además firmó dos grandes tapones. El Valencia, que jugó sin Mirotic, es el equipo con más puntos por partido del torneo, pero el Barça se llevó el asalto inicial (30-25).
El Barça puso corazón y carácter en los minutos finales a falta de más juego colectivo
El grifo, sin embargo, se cerró en el segundo parcial, sobre todo en el tablero valencianista. Los de Xavi Albert elevaron la intensidad y los de Sekulic cayeron una y otra vez en un laberinto de jugadas sin sentido que solían acabar en un mal tiro o una pérdida. El contexto propició que el Valencia llegara a coger una ligera renta, tras una canasta de Rivero (39-42), pero un triple de Martin devolvió el gobierno del electrónico a los locales al descanso (44-42).
Como dos boxeadores, volvieron a pegarse a base de canastas los dos quintetos tras la reanudación. En un lado golpearon Osetkowski, Saint-Supery y Brooks, que mandó callar al público tras un tiro desde el 6,75. Y replicaron Punter, Robinson, Nkhamoua y Parra, que con tres triples seguidos elevó los decibelios del Palau. Todo eran prisas y talento individual. Muy poco juego coral. Entretanto, el marcador ni se inmutó antes del envite final (69-68).
El combate en ataque no cesó, pero el Barça añadió a la fórmula más actitud y derroche físico. A la espera de acoplar automatismos, los blaugrana agobiaron a sus marcas y pelearon cada rebote como si fuera el último. El Palau, como no, se subió al carro. Punter dejaba medio trabajo hecho (83-77) hasta que Brooks y Taylor enviaron el duelo a un final de infarto. Robinson parecía vestirse de héroe, con un 2+1 y un triple, y, sin embargo, los blaugrana aún necesitaron un último golpe de efecto. Falló un tiro libre decisivo Brizuela, pero un rebote clave de Evbuomwan le concedió a la mamba vasca la canasta decisiva. El Palau, por enésima vez, vuelve a creer.
Barça, 98 – Valencia, 94
Barça (30+14+25+29): Robinson (22), Punter (16), Minaya (-), Parra (21), Nebo (3) -equipo inicial-, Umude (-), Brizuela (15), Balcerowski (4), Evbuomwan (4), Martin (3), Ubal (2), Nkamhoua (8)
Valencia Basket (25+17+26+26): Shorts (11), Saint-Supery (4), Taylor (10), Sako (6), Osetkowski (6) -equipo inicial-, Cárdenas (2), Brooks (26), Rivero (12), Gueye (7), Corbalán (3), Moore (2) y Puerto (-).
Árbitros: Olegs Latisevs (LET), Uros Obrknezevic (SER) y Denis Hadzic (CRO). Sin eliminados. Señalaron falta disruptiva al visitante Brooks (min.28).
Incidencias: partido de la jornada 9 de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana de Barcelona ante 6.004 espectadores. Antes del pitido inicial, se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el accidente ferroviario de Toledo.
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