Desde el sofá de casa, el Barça se proclamó campeón de la Liga Asobal este sábado por 33.ª ocasión, sin jugar, un día después de vencer en el Palau Blaugrana al Ademar por un contundente 48-31. La derrota del Logroño en su pista ante el Bidasoa (32-34) cuadró las matemáticas para el Barça, que han ganado todos los partidos del campeonato con un impecable 24 de 24, y revalidan el título de la regularidad a falta de seis jornadas para la conclusión.
La derrota del Logroño contra el Bidasoa (32-34) hace matemáticamente campeón a los blaugrana a falta de cinco jornadas
Desde el sofá de casa, el Barça se proclamó campeón de la Liga Asobal este sábado por 33.ª ocasión, sin jugar, un día después de vencer en el Palau Blaugrana al Ademar por un contundente 48-31. La derrota del Logroño en su pista ante el Bidasoa (32-34) cuadró las matemáticas para el Barça, que han ganado todos los partidos del campeonato con un impecable 24 de 24, y revalidan el título de la regularidad a falta de seis jornadas para la conclusión.
La 33.ª Liga blaugrana es la 16.ª consecutiva –la quinta de la era Carlos Ortega en el banquillo-, lo que explicita una vez más el dominio abrumador e incontestable del Barça, como también de la falta alarmante de un antagonista que oposite al título y ponga en dificultades a los catalanes. Desde que desapareció el Ciudad Real (luego Atlético de Madrid, liquidado en el 2013), las competiciones domésticas son prácticamente un entrenamiento para los blaugrana, para prepararse para la Champions, su gran reto. Su próxima cita será los cuartos de final ante el Nantes.
El Barça ha mejorado sus números y no ha bajado un ápice su hambre y competitividad a pesar de haber perdido músculo en la plantilla
En comparación con su anterior Liga Asobal, la del 2025, en la que llegó a ceder dos derrotas consecutivas (Fraikin Granollers y Valladolid), en esta ocasión el Barça ha arrasado con mejores números que en las últimas ediciones: el conjunto de Ortega se lleva el título con seis jornadas de antelación, habiendo marcado 40 o más goles en 12 encuentros de los 24 disputados (con un máximo de 51 goles sobre el EON Alicante, 51-32), sin apenas sufrimientos, con una mínima ventaja de 2 goles (33-31 al Bidasoa) y una máxima diferencia de 20 en tres partidos, y con una mejor ventaja media por partido de 12,58 goles (9,73 el año pasado, 11,7 en el curso 2023-24 y 12,3 en el 2022-23).
Una superioridad fuera de toda duda, a pesar de que en este quinto curso de Carlos Ortega en el banquillo el Barça había perdido músculo con la salida de jugadores de peso como Hampus Wanne, Aitor Ariño, Gonzalo Pérez de Vargas, Thiagus Petrus o Melvyn Richardson.
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