
El informe preliminar sobre la aparición de la peste porcina africana en España sostiene que “resulta prematuro pronunciarse con certeza sobre el origen del brote”, 75 días después de la detección de dos jabalíes infectados a cientos de metros del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA), en Bellaterra (Barcelona), tras más de tres décadas sin ningún caso en España.
Los análisis genéticos no apuntan a la fuga del laboratorio de la Generalitat, que sufrió un incidente no aclarado en su digestor de cadáveres en noviembre
El informe preliminar sobre la aparición de la peste porcina africana en España sostiene que “resulta prematuro pronunciarse con certeza sobre el origen del brote”, 75 días después de la detección de dos jabalíes infectados a cientos de metros del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA), en Bellaterra (Barcelona), tras más de tres décadas sin ningún caso en España.
Los científicos de este laboratorio de la Generalitat de Cataluña realizaron un experimento, entre octubre y noviembre, con el objetivo de probar un prototipo de vacuna en 15 cerdos, con una inyección intramuscular del virus atenuado, modificado genéticamente a partir de la cepa que comenzó en Georgia la actual epidemia en varios países europeos. El 6 de noviembre, unas lluvias torrenciales provocaron inundaciones, cortes de carreteras y apagones en la provincia de Barcelona. Tras el temporal, se registró “un incidente relevante” en el digestor de cadáveres del CReSA, según lo definió más tarde el Equipo de Emergencia Veterinaria de la Unión Europea.
El digestor es una equipación clave en un laboratorio de alta bioseguridad que convierte los cuerpos de los animales infectados en residuos estériles, mediante sustancias químicas y altas temperaturas. Aquel día, el digestor no funcionó, un problema lo suficientemente grave para que la misión europea se plantease que ese incidente fuera el origen del brote. El 25 y el 26 de noviembre se encontraron los cadáveres de dos jabalíes infectados a cientos de metros del laboratorio. Este periódico preguntó al CReSA el 14 de enero qué ocurrió exactamente con el digestor de cadáveres y qué medidas se tomaron para evitar una fuga. Una portavoz respondió días más tarde que es “información privada”.
El propio Ministerio de Agricultura lanzó el 5 de diciembre la hipótesis de que el virus se escapase del CReSA, y cinco días después creó un comité de expertos. Su informe preliminar no llega a ninguna conclusión definitiva sobre el origen de la crisis, pero ofrece nuevos datos que no encajan con una fuga provocada por el incidente en el digestor de cadáveres.
23 focos
El documento muestra un mapa con la localización de los 23 focos detectados hasta la fecha en jabalíes silvestres. El centro de gravedad de los contagios, el denominado centroide, es el laboratorio de la Generalitat. Sin embargo, el informe afirma que “los expertos del CReSA han trabajado sobre la hipótesis de que la fecha de infección más antigua podría situarse entre un mes y medio y cuatro meses previo a la fecha de muestreo”. Es decir, que los especialistas del laboratorio sugieren que los cadáveres más antiguos de jabalíes infectados encontrados en los bosques cercanos podrían ser de octubre o incluso del verano. El Equipo de Emergencia Veterinaria de la UE, tras visitar el CReSA en diciembre, también consideró “altamente improbable” que el incidente en el digestor de cadáveres fuera la causa de la fuga, ya que algunos restos de jabalíes infectados parecían ser anteriores a noviembre.
Los análisis genéticos tampoco apuntan a la fuga del laboratorio, según el informe. El CReSA proporcionó “un inventario detallado de las muestras biológicas disponibles” procedentes de los experimentos con el virus. El Equipo de Emergencia Veterinaria de la Unión Europea seleccionó 81 muestras, incluyendo 69 de cuatro experimentos realizados en 2025, que se analizaron en el Laboratorio Central de Veterinaria, un centro dependiente del Ministerio de Agricultura ubicado en la localidad madrileña de Algete. “Los resultados del cribado mostraron que ninguna de las muestras analizadas presentó los marcadores genéticos específicos identificados en el virus detectado en el brote”, señala el informe. Las mutaciones características observadas en el patógeno de los jabalíes no se han encontrado en los virus de los cerdos del laboratorio analizados.
El virólogo británico Edward Holmes fue el científico que comunicó al resto de la humanidad que un nuevo coronavirus estaba provocando unas misteriosas neumonías en la ciudad china de Wuhan. Holmes, de la Universidad de Sídney (Australia), publicó el genoma completo del virus de la covid el 10 de enero de 2020. El investigador, que ha trabajado con peste porcina africana en Europa, lamenta la opacidad en la investigación del brote en Barcelona.
“Los equipos que han realizado la secuenciación deben publicar todos sus datos de secuencias del genoma del virus de la peste porcina africana en el dominio público lo antes posible, tanto de los jabalíes como de aquellas cepas utilizadas en el CReSA”, apremió Holmes en conversación con este periódico el 16 de enero. “Con esta información debería ser posible determinar de manera bastante rápida y sencilla si se trata de una fuga de laboratorio, considerando su relación evolutiva con todas las demás secuencias del virus que están disponibles. Es muy insatisfactorio que estos datos aún no se hayan publicado”, lamentó Holmes.
Además del análisis realizado en el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, se ha hecho un segundo análisis de 21 muestras en el laboratorio de Toni Gabaldón, del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, un centro fundado por la Generalitat y la Universidad de Barcelona. “Ninguna se parece a la del brote. Sigue el misterio sobre el origen”, opina Gabaldón, jefe del grupo de Genómica Comparativa. A su juicio, los virus de dentro y de fuera del CReSA presentan más diferencias de las esperadas si se tratase de una evolución de unas semanas a partir de un patógeno fugado. Las secuencias, el ADN de los virus analizados, todavía no se han publicado para que otros científicos puedan estudiarlas.
Edward Holmes subraya las dificultades. “Por el momento, es difícil determinar si el brote en jabalíes se originó en un laboratorio o no, aunque una fuga debe considerarse como una hipótesis seria. Los cálculos sobre cuánta evolución se espera que ocurra son muy propensos a error ―ya que la evolución no es un proceso simple y lineal― y, por lo tanto, no resultan realmente tan útiles”, explicó a EL PAÍS el 16 de enero.
Holmes ha defendido que la pandemia de covid no se originó en un laboratorio de Wuhan, sino en el mercado de Huanan, donde había jaulas con animales silvestres vivos, como perros mapache, posibles hospedadores del virus. Un equipo de casi tres decenas de científicos asesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el 27 de junio de 2025 su informe sobre los posibles orígenes del coronavirus, sin llegar a ninguna conclusión definitiva por la opacidad de las autoridades chinas. “Tal y como están las cosas, no debemos descartar ninguna hipótesis, incluidos el salto zoonótico [de animales a humanos] o la fuga del laboratorio”, declaró entonces el biólogo etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
Otros escenarios
Además de la posibilidad del escape del laboratorio, el comité de expertos de la peste porcina africana está estudiando otros escenarios: la improbable llegada por jabalíes desde el norte de Italia (no se ha detectado en Francia), la introducción deliberada (“poco coherente”, según los especialistas españoles) y la entrada desde un país lejano por un alimento contaminado (“ampliamente documentada en la epidemiología de la enfermedad”).
Las autoridades han logrado contener los casos de jabalíes infectados en un radio de seis kilómetros respecto al origen del brote, pero el informe alerta de que es “plausible” que el virus sortee las carreteras que hasta ahora han impedido su movimiento. Los expertos instan a “completar urgentemente un nuevo perímetro vallado a suficiente distancia”, buscando “instalar unas segundas barreras unos cientos de metros más allá de las primeras”. El comité propone controlar la población de jabalíes con técnicas silenciosas como “el trampeo y las armas de fuego provistas de silenciador” empleadas por agentes rurales o incluso “cazadores voluntarios” formados en bioseguridad si es necesario.
El comité de expertos está formado por nueve especialistas. Entre ellos, Carmina Gallardo, coordinadora del laboratorio de peste porcina africana del Centro de Investigación en Sanidad Animal, en la localidad madrileña de Valdeolmos; y el veterinario Christian Gortázar, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, en Ciudad Real. Hace poco más de un mes, Gortázar declaró a este periódico: “Que el virus que está circulando haya surgido en un laboratorio o en el campo… pues habrá que averiguarlo con el tiempo. Las dos cosas son posibles. Descartarlo al 100% es casi tan difícil como confirmarlo al 100%”.
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