Hay veces que el futuro atropella al presente, que en vez de llamar amablemente esperando a que le abran, derriba la puerta. Hay partidos que son como un túnel del tiempo, que avanzan lo que va a pasar (o como mínimo lo que debería pasar). Así se puede interpretar lo que sucedió en la recta final de la primera parte en el Spotify Camp Nou. Como una bola de cristal, como una tirada de cartas del tarot, como una lectura de los surcos de la mano. La diferencia actual entre el peso de Julián Álvarez con la influencia nimia de Robert Lewandowski se vio a la perfección en las dos acciones que marcaron el partido de ida de la eliminatoria.
El estruendoso peso de Julián Álvarez con el golazo de falta y con el pase que provoca la roja de Cubarsí silencia a un anónimo Lewandowski
Hay veces que el futuro atropella al presente, que en vez de llamar amablemente esperando a que le abran, derriba la puerta. Hay partidos que son como un túnel del tiempo, que avanzan lo que va a pasar (o como mínimo lo que debería pasar). Así se puede interpretar lo que sucedió en la recta final de la primera parte en el Spotify Camp Nou. Como una bola de cristal, como una tirada de cartas del tarot, como una lectura de los surcos de la mano. La diferencia actual entre el peso de Julián Álvarez con la influencia nimia de Robert Lewandowski se vio a la perfección en las dos acciones que marcaron el partido de ida de la eliminatoria.
El Araña hizo el 0-1, un golazo de falta directa, segundo golpe al mentón del Barça inmediatamente después de la roja a Cubarsí. Marcó contra el Brujas en la repesca, hizo tres goles en octavos contra el Tottenham y también batió al Barça en cuartos de final. Suma 9 tantos en esta Champions y ya no hay duda de que es un jugador de grandes citas.
Jugador de grandes citas
Marcó contra el Brujas en la repesca, hizo tres goles en octavos al Tottenham y también batió al Barça
Pero es que es precisamente un pase filtrado de Julián Álvarez el que supera a toda la defensa del Barça y deja a Giuliano, que casi delante de Joan Garcia, provoca la expulsión del central del Barça, VAR mediante. En esa acción, los blaugrana, que llevaban totalmente el peso del partido, se ven sorprendidos. Y todo arranca porque Lewandowski no aprieta a fondo en la presión en la salida desde la defensa del rival.
Autor del gol en el Metropolitano el pasado sábado, con un rebote, el nueve ya ni salió tras el descanso. Un síntoma ya que el Barça necesitaba gol. El argentino acaba de cumplir los 26 años mientras el polaco va a por los 38 en agosto. El joven ya ha sido campeón del Mundo y volverá a buscar el título este verano, un torneo al que no se ha clasificado el veterano.
Sin presión
El mano a mano de Giuliano con Cubarsí llega precedido por una tímida presión del polaco que no impide la salida del rival
En cambio, hay otras situaciones en las que el pasado parece que no quiere irse del todo, es más, que parece que quiere volver, que incluso rasga la madera con sus uñas para dar miedo, para amenazar, para perturbar el sueño.
Hay gente muy corta de miras, que quiere a todos igualitos, cortados por el mismo patrón, color y creencia, y que ataca al diferente, lo señala y lo intenta ridiculizar. Hay cánticos que remiten a las peores épocas y que ensucian más que animan. Pero la masa siempre acaba sacando lo peor y una semana después de ignominia de Cornellà, por la que la FIFA ha abierto un expediente a la RFEF, una parte de la afición del Atlético de Madrid volvió a saltar y cantar al ritmo de “Musulmán el que no bote” como si fuera divertido y una fiesta. Se escuchó fuera del hotel donde estaba el Atlético concentrado en Barcelona, muy cercano a las instalaciones del Camp Nou. Igual que en las redes circulaban vídeos en los que un numeroso grupo que va camino hacia el Santiago Bernabéu con indumentaria blanca también lo cantó el martes en Madrid. Hay quienes no aprenden. Y el que olvida su pasado está condenado a repetirlo.
En la previa
El pasado se repite con gritos de “Musulmán el que no bote” por parte de hinchas colchoneros y con violencia contra el autobús del Atlético
Pero el odio si algo tiene (y lo hace más peligroso aún) es que es bidireccional. Y también recordaron malos tiempos en los que el fútbol se rodeaba de violentos el lanzamiento de objetos al autobús del equipo colchonero a su llegada al estadio. “Es lo mismo que cada vez que venimos aquí. Es la misma sociedad y no podemos mejorarla. No es un caso aislado; es lo que suele ocurrir”, lamentó el Cholo Simeone, que lo sufrió en su piel desde dentro del autocar.
Cuando el futuro se presenta cae por su propio peso que hay que hacerle caso, escucharle. El Barça ya tiene la señal que buscaba de Julián de que no puede postergar más la decisión del nueve. Pero, ojo, cuando el pasado quiere regresar no se le debe ignorar.
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