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La Bolsa de Londres fue ayer una fiesta para los promotores inmobiliarios británicos. La inmobiliaria Persimmon, que vendió el año pasado 11.905 viviendas, subió ayer un 14,65%. Su rival Taylor Wimpey, que vendió unas 11.600, lo hizo un 11,51%, aproximadamente lo mismo que Barratt Redrow y (17.667 casas colocadas).
La razón fue el anuncio del primer ministro Andy Burnham, el sábado, de que su Gobierno va a lanzar un plan para subvencionar la compra de viviendas por los británicos. Bastará con que el comprador aporte el 2,5% del precio para que el Estado avale otro 20% en condiciones muy favorables, que incluyenm un periodo de carencia de cinco años con interés cero.
El plan, denominado ‘Tu Primera Casa’, solo será accesible a los compradores de primera vivienda, y para viviendas de nueva construcción que sean vendidas por promotores adheridos al programa. Habrá además límites a los ingresos familiares y de precio de la vivienda, que serán anunciados en los Presupuestos que se presentan el día 18 de octubre. Por el momento no se sabe qué entidad entregará los préstamos, aunque la candidata natural es la agencia del Estado Homes England, que se encarga de facilitar el acceso a la vivienda.
El proyecto es en líneas generales una resurrección del plan ‘Help to Buy’ (‘Ayuda para Comprar’) lanzado el 2013 por el Gobierno de coalición de conservadores y liberales de David Cameron, y que concluyó en 2022. Ese sistema fue extremadamente popular, aunque hay evidencias de que el subsidio encubierto a la compra de primera vivienda que supuso acabo tirando al alza los precios del sector inmobiliario.
El nuevo proyecto de Burnham ha sentado como un bálsamo en el sector inmobiliario, que este año preveía una caída del beneficio del 12%. Y, también, a los potenciales compradores y, en general, a todos los votantes británicos. Según una encuestas de Ipsos, alrededor del 70% de los ciudadanos opina que hay una crisis de vivienda nivel nacional, y un 60% de quienes viven en alquiler piensa que no va a ser capaz de comprar casa en toda su vida. La media también tiene todos los rasgos de las acciones de Burnham, que desde que llegó al poder en julio ha llevado a cabo una política destinada a ayudar a las clases medias y obreras y a los jóvenes, que estaban abandonando en masa al Partido Laborista para irse al ultranacionalista Reform y al más izquierdista Partido Verde.
Desde el punto de vista electoral, todas estas medidas han dado excelentes resultados a Burnham. El primer ministro no solo ha frenado el desplome en las encuestas de su partido, que amenazaba con dejarlo por detrás del Partido Verde, y ha devuelto al laborismo a la cima de las encuestas de intención de voto, por delante de Reform. Otra cosa, evidentemente, es el margen de maniobra fiscal del Gobierno de un país que tiene una deuda pública equivalente al 95,1% del PIB.
Cuadrar las cuentas es la tarea del ministro de Hacienda, John Healey, que ayer se dirigió a los asistentes a la Conferencia Anual (el equivalente de un Congreso en España) del Partido Laborista, que se está celebrando en Liverpool. Healey repitió uno por uno de los puntos del Gobierno, y volvió a recalcar la idea de «una nueva era de industrialización» en el Reino Unido. Pero también tuvo que recordar a los presentes que las políticas de la era del también laborista Tony Blair, en la década de los noventa, no son posibles «porque no hay dinero».
Healey hizo una defensa desde la izquierda del ajuste presupuetsario, al recordr que solo el pago de intereses de la deuda cuesta al Reino Ujnido más dinero del que destina a Interior, Justicia y Defensa. Eso es algo que a él también le cae cerca, dado que que dimitió de la cartera de Defensa en junio por, precisamente, la negativa del entonces primer ministro, Keir Starmer, a aumentar la partida presupuestaria de ese Ministerio
Ahora, Healey está al otro lado, y le toca gestionar la pobreza. Su margen de error presupuestario se ha quedado reducido a entre 8.500 y 12.000 millones de libras (de 10.000 a 14.000 millones de euros), menos de la mitas que el que tenía su predecesora, Rachel Reeves, debido en parte a la generosidad de Burnham, agravada por el aumento de los intereses de la deuda que se está produciendo en todo el mundo desarrollado.
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