Lemon, ex presentador de la CNN, está siendo procesado por obstaculizar la libertad de culto, según fuentes oficiales Leer Lemon, ex presentador de la CNN, está siendo procesado por obstaculizar la libertad de culto, según fuentes oficiales Leer
Agentes federales han detenido en las últimas horas a dos periodistas, Don Lemon y Georgia Fort. El primero ha sido acusado de delitos federales contra los derechos civiles. Ambos llevaban en la mirilla del Departamento de Justicia desde el día 18 de este mes cuando, cubriendo las protestas contra las redadas migratorias, entraron con unos manifestantes en la Cities Church de Mineápolis, una parroquia en la que se estaba oficiando una misa. Los reporteros grabaron la incursión, pacífica y numerosa, así como entrevistas a los feligreses y los pastores, uno de los cuales, David Easterwood, es también un agente importante del ICE, el Servicio de Control de Aduanas e Inmigración, que fue lo que originó la protesta.
Lemon está siendo procesado por obstaculizar la libertad de culto, según ha informado el Ministerio de Seguridad Interior. Se le acusa de «atentar contra los derechos garantizados por la primera enmienda» de la Constitución estadounidense, según precisó un portavoz a AFP.
La fiscal general, Pan Bondi, ha convertido lo ocurrido esa noche en uno de los pilares de las políticas de la Administración, asegurando que protegerán a cualquier precio los lugares de oración. «Lo que ocurrió en esa iglesia fue horrible, terrorífico. Eso no debería sucederle a ningún cristiano, a ninguna persona de ninguna religión, ni en una sinagoga, ni en una mezquita, ni en ningún lugar de culto en nuestro país». Bondi y su equipo sostienen que los periodistas, igual que los que cubrían, no tenían derecho a estar en la propiedad privada de la iglesia, y que interrumpir un servicio religioso vulnera el derecho constitucional de los feligreses a practicar su religión. Pero numerosas voces han denunciando el movimiento como un ataque a la prensa y la libertad de expresión.
Y la Casa Blanca, fiel a su estilo, ha usado las cuentas oficinales en sus redes sociales para burlarse de uno de los periodistas, haciendo un chiste con su apellido: «Si la vida te da limones», han escrito añadiendo un icono de unas esposas.
Ambos periodistas son negros, como los activistas detenidos Chauntyll Allen o Nekima Levy Armstrong, figuras importantes de la sociedad civil local, y el delito del que se los acusa está tipificado en la Sección 241, una ley de la era de la Reconstrucción, tras la Guerra Civil, promulgada precisamente para salvaguardar el derecho al voto y la participación en la vida pública de los afroamericanos, en medio de la violencia del Ku Klux Klan. Igualmente, la declaración jurada de un agente, presentada en apoyo del caso del Gobierno, afirma que los manifestantes intentaron violar el «libre ejercicio de la religión en un lugar de culto religioso protegido por la Ley FACE», una ley federal de 1994 que se fijó en los años de Bill Clinton como presidente para proteger a las personas que intentaban abortar entre presiones y amenazas.
Bondi ya había detenido a otros activistas que la habían desafiado en vídeos, pero había fracasado al intentar lo mismo con Don Lemon, un ex presentador de la CNN y Giorgia Fort, una ex reportera y presentadora de televisión que abandonó los medios tradicionales y lanzó su propia plataforma para cubrir historias menos conocidas, especialmente en la comunidad afroamericana. Su cobertura de las protestas por la muerte de George Floyd elevó su status en Minnesota y su redacción acumula 12 nominaciones a los premios Emmy regionales, con tres galardones.
Los tribunales habían tumbado el primer intento y la apelación, que fue ante el juez principal del estado, un conservador que fue nombrado por George W. Bush y servido como asistente de uno de los magistrados más influyentes del Supremo en el último medio siglo, que no vieron nada irregular en el comportamiento de los periodistas, que hacían su trabajo ni ningún tipo de «conspiración para comer delitos». «Solo estoy aquí fotografiando, no formo parte del grupo… Soy periodista», se escucha a Lemmon decir en el vídeo que grabó esa noche, colgado en su canal de YouTube.
El magistrado de primera instancia desestimó los cargos contra ellos y varias personas, pero instó a los fiscales a llevar el caso ante un gran jurado y solicitar una acusación formal. El gran jurado es una fórmula habitual en la que cuando hay dudas sobre la suficiencia de las pruebas disponibles, la fiscalía puede convocar a un jurado popular y presentarles el caso, para que estos estimen si ven material sólido como para seguir adelante.
Lemon se encontraba en Los Ángeles para cubrir la entrega de los premios Grammy y fue arrestado después de las 23.00, hora local, en el vestíbulo de un hotel en Beverly Hills, cuando se dirigía a un evento. Fort fue detenida en su casa, en Minnesota, y pudo grabar un directo en sus redes sociales explicando lo que estaba ocurriendo. En su vídeo, con total calma y apelando a sus derechos constitucionales, cuenta cómo su abogado había sido informado de lo que iba a ocurrir y que en ese momento los agentes federales estaban en la puerta de su casa y hablaban de una citación de un gran jurado.
«Don Lemon fue detenido anoche por agentes federales en Los Ángeles, donde cubría la entrega de los premios Grammy. Don ha sido periodista durante 30 años, y su trabajo en Mineápolis, amparado por la Constitución, no fue diferente de lo que siempre ha hecho. La Primera Enmienda existe para proteger a los periodistas cuya función es sacar a la luz la verdad y exigir responsabilidades a quienes ostentan el poder», ha señalado en un comunicado su abogado, Abbe Lowell.
«En lugar de investigar a los agentes federales que mataron a dos manifestantes pacíficos en Minnesota, el Departamento de Justicia de Trump está dedicando su tiempo, atención y recursos a este arresto, y eso es lo que realmente constituye una acusación de mala praxis. Este ataque sin precedentes a la Primera Enmienda y este intento descarado de desviar la atención de las numerosas crisis que enfrenta esta administración no quedarán impunes. Don se defenderá de estos cargos con firmeza y determinación ante los tribunales», prosigue el texto.
El abogado de Fort ha indicado al Minnesota Star Tribune que Fort fue arrestada alrededor de las 6 de la mañana y llevada al edificio federal Whipple, que se ha convertido en uno de los ejes de las protestas contra el ICE. Poco después de la llegada de la periodista estaba convocada una protesta frente a las instalaciones, en apoyo de otros manifestantes, conocidos como Los 16 de Minnesota, que fueron detenidos esta semana, y cuyos rostros y nombres fueron publicados por la fiscal general Bondi en sus redes sociales como escarmiento.
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