El pasado domingo tuvo lugar la 98.ª edición de los Premios Oscar y cientos de rostros conocidos de Hollywood se dieron cita en el Dolby Theatre de Los Ángeles en un despliegue de glamour. Sin embargo, como es habitual en este tipo de eventos, las polémicas no se hicieron esperar, sumando espinosas anécdotas durante la alfombra roja y la emisión de la propia gala. Pero parece ser que este año la controversia fue mucho más allá y se extendió hasta la propia fiesta oficial organizada justo después de la ceremonia.
Algunos aspectos técnicos del tradicional evento de Vanity Fair levantaron las críticas de algunos de los rostros de Hollywood presentes
El pasado domingo tuvo lugar la 98.ª edición de los Premios Oscar y cientos de rostros conocidos de Hollywood se dieron cita en el Dolby Theatre de Los Ángeles en un despliegue de glamour. Sin embargo, como es habitual en este tipo de eventos, las polémicas no se hicieron esperar, sumando espinosas anécdotas durante la alfombra roja y la emisión de la propia gala. Pero parece ser que este año la controversia fue mucho más allá y se extendió hasta la propia fiesta oficial organizada justo después de la ceremonia.
Vanity Fair fue la encargada, una vez más, de llevar a cabo el tradicional evento donde ganadores, nominados y otros rostros de la industria se pasaron para celebrar lo ocurrido durante la gala y pasar un buen rato. Un acto que cuenta con su propio photocall y que acabó empañado por las lágrimas de una de sus invitadas, además de recibir duras críticas por algunos fallos técnicos que se registraron.

El Museo de Arte del Condado de Los Ángeles fue esta vez la sede elegida para esta celebración en la que ocurrió un hecho que se ha desvelado días después. Una de las actrices, cuyo nombre no ha sido desvelado, no pudo evitar romperse al ver las fotografías que le habían realizado en este photocall. “Parecía un personaje de Diane Arbus”, ha señalado una fuente a The Hollywood Reporter. Y es que fueron varios los invitados que se quejaron del exceso de luz que hubo en ese momento, dificultando el posado de algunos.
“Era como si te fotografiaran en altísima definición. Se veían muchos kilos de más y arrugas que antes estaban ocultas. ¡Nadie quiere que lo fotografíen así!”, ha continuado relatando el citado medio. Asimismo los tonos grises fueron los protagonistas del panel trasero y del suelo, un color que algunos tildaron de poco favorecedor con determinados estilismos.

Todo este conjunto de deficiencias técnicas provocó que la iluminación crease un brillo excesivo, del que se quejó amargamente otra de las actrices presentes. Asimismo, también hubo quejas por el “calor insoportable” que se llegó a registrar dentro del recinto, según el medio, haciendo que una de las asistentes confesara que llegó a sufrir “sofocos” por ese mismo motivo.
La actriz Teyana Taylor protagonizó otra gran polémica al finalizar la gala
Pero no son las únicas polémicas que se registraron esa noche. Al finalizar la gala de los Oscar, y todavía dentro del Dolby Theatre de Los Ángeles, hubo un altercado entre la actriz Teyana Taylor y uno de los guardias de seguridad del evento. ”Un hombre poniéndole sus manos a una mujer. Eres muy grosero, muy grosero. Porque está tocando a una mujer. Literalmente me empujó”, se escucha decir a la intérprete en uno de los vídeos publicados en redes sociales.
De acuerdo con diversos medios estadounidenses, el estricto cordón de seguridad del recinto se encargó de supervisar con lupa el acceso al escenario tras el cierre de la gala. Sin embargo, este exceso de celo en el protocolo desembocó en un confuso malentendido. “Según nuestras fuentes, el guardia usó su cuerpo para bloquear a Taylor y la sujetó con las manos, intentando retenerla físicamente y apartarla del escenario para impedir que lo superara”, señalaron en TMZ.
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