Europa, sin mucha IA, necesita un viento de cola para que su bolsa tome aire de nuevo, tras un 2025 espectacular. A Donald Trump le beneficiaría un contexto de menos inflación de cara a las elecciones de medio mandato Leer Europa, sin mucha IA, necesita un viento de cola para que su bolsa tome aire de nuevo, tras un 2025 espectacular. A Donald Trump le beneficiaría un contexto de menos inflación de cara a las elecciones de medio mandato Leer
Días después de que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se subiera al escenario para escenificar un guion ya pactado con los mercados, Allianz Global Investors celebra unas cuentas manzanas río abajo un encuentro con periodistas de media Europa a horas de que EEUU e Irán se sienten a firmar el MoU (memorándum of understaing) definitivo que ponga -esta vez sí- fin al conflicto en Oriente Próximo. Es un momento de transición entre el viejo mundo de los últimos meses (inflaciones altas y tipos de interés que suben para combatirla) da paso al nuevo contexto de la segunda mitad del año en el que la IA, que todo lo ocupa, empieza a despertar recelos entre profesionales y el pequeño inversor que ya ha empezado a vender, y en el que los gestores de fondos y grandes bancos de inversión buscan cuál será el próximo catalizador una vez que la reapertura del estrecho de Ormuz se da por hecha.
¿Qué ventana se abre ahora? Cuatro años después el rumor que corre por las salas de reuniones de grandes gestoras internacionales es un posible acuerdo entre Europa, EEUU y Rusia que ponga fin a la guerra en Ucrania. Dos meses se dan de plazo para ofrecer algo que convenza Donald Trump para resolver el conflicto, que ayudaría, sin duda, a rebajar el precio de los carburantes y también el malestar de los estadounidenses que han visto cómo llenar el depósito de su coche se disparó este año. Todo sea por mejorar el ambiente de cara a las elecciones de medio mandato en EEUU que se celebrarán en noviembre. «No sé si sucederá, pero solo la especulación hace que los mercados empiecen a mirar» y a prepararse para ese nuevo escenario, asegura Gregor Hirt, el responsable global de inversiones en Multiactivos y managing director de Allianz Global Investors. ¿Es el siguiente capítulo?, preguntamos. «Es la próxima historia (…) No hace falta que suceda, pero [solo la idea] es un apoyo positivo» para las bolsas. «Y si hablamos de la economía real, un precio de petróleo más bajo, solo con mirar al coste de la gasolina para el coche, psicológicamente, para los consumidores es muy importante, para las vacaciones, para las estimaciones que manejan las compañías también… Quizás el BCE vuelva hacia atrás, con una mayor visibilidad, y quizás decida que no necesitamos una subida más de tipos de interés».
Antes de que se conociera el fin de la guerra con Irán, el banco central había empeorado dos trimestres consecutivos su previsión para la inflación de la Eurozona, para el crecimiento y para el precio del petróleo y del gas. Hoy la narrativa ha cambiado radicalmente, y cuando se descontaba un nuevo alza en la reunión de julio, ya hay quien opina que aquello sería pasarse de frenada, ahora que todo vuelve a calmarse.
La gestora alemana mantiene ahora un tono más positivo sobre Europa, la región que más ha sufrido por la guerra, por un precio del petróleo elevado y sin demasiada compañía especializada en inteligencia artificial. Ahora bien, «Alemania es clave» para mantener el ánimo alto tras la promesa de un gasto público superior al medio billón de euros los próximos años que se destinará a infraestructuras o a defensa . Esta inversión «se expandirá por toda Europa, y cuanto más esperemos, más tiempo requerirá para tener un impacto», sostiene el gestor.
BANCOS CENTRALES
Hirt confiesa (entre risas) que empezó estudiando las políticas monetarias de los bancos centrales 30 años atrás, cuando no era tan «sexy» como ahora. Y es cierto que diez años de travesía por el desierto dieron lugar, de nuevo, a un contexto donde los bancos centrales vuelven a tomar la palabra. Más allá del BCE, la llegada de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal estadounidense ha despertado muchos interrogantes tras las presiones a las que se tuvo que enfrentar su predecesor en el cargo, Jerome Powell. El directivo de Allianz Global Investors descarta que Warsh sea, por definición, «un hombre trumpista«. Nunca lo ha creído. Sí piensa, en cambio, que es del gusto del presidente de EEUU por la sencilla razón de que quiere una Fed menos intervencionista, que deje hacer y esto es música para los oídos del presidente en plena ola de desregulación bancaria en el país.
Y, de nuevo, el gran tema del que todo el mundo quiere hablar, que es transversal a todos los sectores es el de la inteligencia artificial. La charla con Gregor Hirt se produce unos días antes (tres sesiones, en concreto) de que la Bolsa surcoreana se desplomara un 10% y de que SpaceX cayera otro 16%, en la segunda mayor corrección de la historia en un solo día, con 400.000 millones de dólares. La mayor, con más de 590.000 millones, la había protagonizado Nvidia, la cotizada más grande del planeta. La gestora defiende que, abismados en el ciclo de la IA, las olas de inversión van bajando por la cadena de valor y ahora el escalón donde todo el mundo quiere estar posicionado es en el reto energético: cuánto se necesitará, cómo se logrará combinar sistemas renovables para conectarlos a centros de datos, y un largo etcétera todavía por resolver. «No estamos en 2020 o 2021. Ya hemos comenzado a ver grandes inversiones (capex) por parte de compañías que generan inmensos ingresos, y ahora sabemos que habrá ganadores y perdedores», reconoce. Y son esas pérdidas o esas decepciones de algunos gigantes de la inteligencia artificial las que podrían «desestabilizar» a los pequeños inversores, porque cabe recordar «que hasta ahora todo el mundo ha ganado» con la IA. El accionista retail «tiene una gran participación en el mercado (…) y tiende a entrar en pánico algo antes que el institucional». El propio Elon Musk reservó el 30% de la colocación de SpaceX en su salida a bolsa para el minorista, unos 22.500 millones de dólares a nivel global. «Pues bien, ahora vas a tener que ser mucho más selectivo» a la hora de invertir.
Para Hirt Corea del Sur, Taiwán y otros mercados de la región con fuerte presencia de fabricantes de semiconductores son «cuellos de botella» a nivel global para la IA, aunque entiende que «pase lo que pase habrá demanda» para estas compañías ante una oferta desmedida. ¿Hay burbuja? El experto habla de valoraciones que han «empezado a anticipar beneficios futuros» y, aunque hay todavía espacio por delante, empieza ya a preocupar.
Uno de los sustos de hace dos semanas lo protagonizó el propio Gobierno de EEUU cuando prohibió a Anthropic el uso de sus sistemas por todo aquel que no fuera estadounidense, incluyendo a sus propios empleados. «No es inusual», reconoce Hirt, y, de hecho, confiesa que la intervención gubernamental es «una de las razones por las que les gusta esta compañía, al tener un respaldo estratégico del Gobierno, lo que significa que está dispuesto a financiarles económicamente, vía contratos, y a tolerar oligopolios y monopolios», aunque sí «podría llegar a convertirse en un problema si el gobierno empieza a bloquear su desarrollo». Por el momento, no lo cree y recuerda cómo 20 años atrás el mismo Gobierno de EEUU ya planteó vetar el envío de ordenadores a Rusia o a China.
La parte que le preocupa un poco más, dice el gestor, es la caída del precio de los tokensque la gente está dispuesta a pagar para usar la IA. Puede tener distintas explicaciones, «una de ellas, la más sencilla, es que sea una cuestión de demanda». Otra de ellas se atribuye a que las empresas estén ofreciendo estos servicios a precios muy bajos para captar y fidelizar clientes. Y una tercera razón podría ser un reajuste de los servicios que la gente reclama y por los que estaría dispuesto a pagar; aquello de «no necesito cosas superinteligentes» dependiendo de los trabajadores y esto esté detrás del ajuste de precios. «Una fragmentación del mercado, algo muy habitual». Sea como fuere, «no me preocupa» el ajuste de precios, «me preocupa cómo va a reaccionar el mercado ante ello, ya que podría anticipar menos márgenes y menos ingresos (…) y generar un entorno muy volátil». La magnitud es tal que un susto de mercado como el visto entre el lunes y el martes de esta semana llevó al Nasdaq 100 a perder 1,3 billones de dólares de capitalización, casi el valor de la economía española, en 48 horas. n
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