Los años pasan, pero él permanece como una de las grandes voces de nuestro país. Antonio Orozco, el intérprete de himnos como Estoy hecho de pedacitos de ti, visita esta noche El Hormiguero en un momento de plenitud. El de L’Hospitalet de Llobregat, que acumula más de un millón y medio de discos vendidos y un Ondas al Mejor Artista en Directo, se sienta con Pablo Motos para presentar su nueva gira europea y española. Además, celebra sus 25 años en la industria con su libro Inevitablemente yo, un relato personal sobre el viaje creativo que le ha traído hasta aquí.
El artista catalán regresa al foco mediático para desgranar sus próximos retos profesionales, mientras mantiene a su familia como el pilar fundamental que sostiene su exitosa trayectoria musical
Los años pasan, pero él permanece como una de las grandes voces de nuestro país. Antonio Orozco, el intérprete de himnos como Estoy hecho de pedacitos de ti, visita esta noche El Hormiguero en un momento de plenitud. El de L’Hospitalet de Llobregat, que acumula más de un millón y medio de discos vendidos y un Ondas al Mejor Artista en Directo, se sienta con Pablo Motos para presentar su nueva gira europea y española. Además, celebra sus 25 años en la industria con su libro Inevitablemente yo, un relato personal sobre el viaje creativo que le ha traído hasta aquí.
Tras un parón necesario a finales de 2023 para no perderse el crecimiento de su hija pequeña y componer el que denominó como “el mejor disco de su vida”, el cantante ya hace tiempo que retomó la actividad pública. No obstante, detrás de las cifras de ventas, los discos de platino o su papel en formatos televisivos como La Voz, existe un engranaje humano que el propio Orozco protege con celo. Y es que, como punto de partida, su historia no se entiende sin el sacrificio de sus orígenes en una mansión de Barcelona donde sus padres trabajaban en el servicio. Un entorno de humildad que forjó su carácter antes de que la tragedia golpeara por primera vez a su puerta.
“No paró de trabajar”
El legado de Carmen Ferrón y la ausencia de un padre que no le vio triunfar
El vértice principal del núcleo de Antonio Orozco tiene nombre de mujer: Carmen Ferrón. Su madre, que hoy cuenta con más de 120.000 seguidores en Instagram, se quedó viuda a los 43 años tras un accidente laboral de su marido en una verbena de San Juan. “No hay ni un solo día de su vida que no se haya levantado a las 7 de la mañana para ir a trabajar”, confesó el artista en 2017 durante una entrevista con Bertín Osborne en el espacio Mi casa es la tuya. Carmen sacó adelante a sus tres hijos con un desparpajo que hoy luce en redes sociales, siendo para el músico “el mayor ejemplo” que pueden tener sus nietos.

La muerte de su padre, cuando Antonio solo tenía 21 años y sus hermanos eran apenas unos niños, marcó un punto de inflexión. El cantante lamenta que su progenitor no fuera testigo de su éxito, pero asumió el rol de guía para sus hermanos menores. Jesús, apasionado de las motos, y Marcos, a quien ha llegado a definir como su “mejor canción”, forman parte de este círculo hermético. De hecho, Marcos es un batería de élite a quien Antonio describe también como uno de sus proyectos “más difíciles y ambiciosos”.
La estabilidad familiar también se ha forjado sobre el dolor de las pérdidas. La muerte en 2017 de Susana Prat, madre de su hijo mayor y expareja con la que mantenía una relación excelente, dejó un vacío profundo. El artista se volcó desde entonces en su primogénito, Jan, quien ha heredado la sensibilidad artística de la estirpe. Todo en el marco de una red de afectos que permite al catalán subirse a los escenarios con la seguridad de quien tiene el hogar bien apuntalado.

“La inspiración que necesito”
Jan y Antonella, las dos generaciones que marcan el presente del artista
Jan Orozco Prat, nacido en 2006, ya es un adulto que vuela solo en la música y el cine. Toca el piano y la batería, además de ejercer como DJ y productor. Con motivo de su 18 cumpleaños en noviembre de 2024, su padre le dedicó unas palabras en sus redes que resumen su vínculo: “Eres la inspiración que necesito para escribir y la fuerza que he necesitado para resistir”. El joven fue el único motor de Antonio hasta que, en diciembre de 2021, la llegada de la pequeña Antonella revolucionó de nuevo la casa con una diferencia de edad de 15 años entre hermanos.
La identidad de la madre de la pequeña se mantiene en un estricto anonimato, una decisión que Orozco defendió con firmeza en declaraciones para Divinity: “Cada uno sabe dónde quiere estar”. El artista confesó poco después del alumbramiento de la pequeña en La Roca que, a pesar de la experiencia, los miedos persisten con la segunda paternidad, afirmando que “los niños tendrían que venir con un libro de instrucciones”. Y con la mirada puesta en sus nuevos conciertos, Orozco sigue demostrando que su mayor triunfo no va solo de ser un número uno, sino de contar siempre con el respaldo de la armonía que ha construido en su clan.
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