Tras dos pseudo amistosos en Valdebebas, el Real Madrid de Mourinho se puso este sábado al fin de largo en un duelo ante la Fiorentina disputado en Austria y que concluyó con empate (2-2). Un encuentro que tuvo dos partes muy diferenciadas, siendo el Madrid mejor en la primera y la Fiore, mejor en la segunda.
Dumfries y Espí debutaron como madridistas
Tras dos pseudo amistosos en Valdebebas, el Real Madrid de Mourinho se puso este sábado al fin de largo en un duelo ante la Fiorentina disputado en Austria y que concluyó con empate (2-2). Un encuentro que tuvo dos partes muy diferenciadas, siendo el Madrid mejor en la primera y la Fiore, mejor en la segunda.
El conjunto blanco salió mucho mejor plantado que el transalpino y dominó a placer el juego. Mourinho había apostado por la presencia de algunos canteranos en el once y también por un doble lateral por la derecha, con Alexander-Arnold retrasado y Dumfries, en su estreno, como extremo. Fruto de su superioridad, Endrick inauguró el marcador antes del primer cuarto de hora, aprovechando una buena internada de Carreras por la izquierda.
El balón seguía en territorio viola y los de Fabio Grosso no tardaron en verse dos goles abajo en el marcador. Esta vez fue el canterano Ciria, que aprovechó una gran jugada de Camavinga para situar el 0-2 batiendo a De Gea.
El Real Madrid seguía dominado el partido y acechando el área fiorentinista, pero no lograba materializar ninguna ocasión. En cambio, en su primera y única llegada de la primera mitad, el conjunto italiano acertó a recortar gracias a Piccoli, que batió por el palo corto a Lunin.
El paso por vestuarios mutó por completo el partido porque la Fiorentina pareció otra en la segunda parte, mucho más dominadora y peligrosa. Un escenario que acabó derivando en el empate, que llevó la rúbrica de Kean merced a un gran cabezazo. El carrusel de cambios de ambos, incluyendo el debut de Espí, impidió que pasara gran cosa sobre el verde hasta el final./ Redacción
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