Los jerséis de la abuela vuelven a estar de moda. Aquellas prendas de punto grueso, con relieves, bordados y apariencia artesanal recuperan protagonismo en las colecciones de otoño e invierno. Y pocas ciudades pueden reivindicar esta tendencia con tanta propiedad como Igualada, donde el género de punto forma parte de su historia industrial. El Rec.0 ha decidido aprovechar esta coincidencia para convertirlo en protagonista de su 31.ª edición, que del 4 al 7 de noviembre vuelve a transformar las antiguas tenerías del barrio del Rec en un gran escaparate de moda.
El festival recupera el protagonismo del género de punto, una industria histórica de Igualada que vuelve a marcar tendencia
Los jerséis de la abuela vuelven a estar de moda. Aquellas prendas de punto grueso, con relieves, bordados y apariencia artesanal recuperan protagonismo en las colecciones de otoño e invierno. Y pocas ciudades pueden reivindicar esta tendencia con tanta propiedad como Igualada, donde el género de punto forma parte de su historia industrial. El Rec.0 ha decidido aprovechar esta coincidencia para convertirlo en protagonista de su 31.ª edición, que del 4 al 7 de noviembre vuelve a transformar las antiguas tenerías del barrio del Rec en un gran escaparate de moda.
Más de un centenar de marcas participarán en el festival, que desde 2009 ha conseguido convertir un barrio industrial en un singular circuito de tiendas efímeras. Pero esta vez, más allá de las ventas especiales y los descuentos, el Rec reivindica una industria que sigue teniendo un peso considerable en la economía de la Anoia. Según datos de la Agrupació Tèxtil FAGEPI, el sector textil, de confección y cuero representa el 20% de la industria de la comarca, con más de cien empresas y 2.000 profesionales. Aproximadamente el 60% de estas empresas textiles se dedica a la fabricación de prendas de punto exterior.

«Queremos poner en valor el género de punto y recordar el pasado industrial de Igualada, pero también explicar lo que está sucediendo actualmente», señala Marina Iglesias, miembro de la organización. Porque, aunque buena parte de aquella industria desapareció o se transformó, todavía quedan empresas que producen en la ciudad y que ahora apuestan por la innovación tecnológica y la automatización para ganar competitividad. El reto, reconoce Iglesias, es aumentar la producción local en un sector que también debe afrontar la falta de personal cualificado y el relevo generacional.
Entre las firmas que mantienen esta vinculación industrial figuran Sita Murt, Aldo Martins, Escorpion, Boxley, Punto Blanco o Buff. A ellas se suman marcas que realizan parte de su producción en la comarca, como Brownie, Beatriz Furest o Lluís Generó, una de las nuevas incorporaciones al Rec.0. El diseñador llevaba tiempo interesado en participar en el festival y celebra que el punto vuelva a ocupar un lugar destacado en la moda. «Yo siempre he hecho punto. Las tendencias van y vienen, y estoy muy contento de que ahora vuelva a estar de moda porque coincide con mi trabajo», explica.

Generó, que produce en Igualada y Castellar del Vallès, presentará prendas que combinan materiales nobles con una interpretación personal del color y de las técnicas tradicionales. «Utilizamos la tradición del punto de una forma fresca y personal», resume. También valora la oportunidad comercial del festival, que permite acercar las colecciones a públicos diferentes mediante precios más asequibles. Entre las nuevas marcas de esta edición también destacan Escorpion, Kappa, Clarks y Weekend House Kids.
Otra de las novedades llegará de la mano de Punto Blanco, que ha elegido el Rec.0 para presentar Off, su nueva marca de calcetines deportivos. La firma igualadina quiere dar un paso más en un mercado donde el deporte y el bienestar ganan protagonismo. «Hemos visto que hay un nicho para especializarnos en determinados deportes y aportar el conocimiento técnico que tenemos», explica su director general, Joan Sànchez. La empresa trasladará una máquina de tejer desde su fábrica para intentar confeccionar calcetines en directo ante los visitantes, además de presentar una edición limitada inspirada en el festival.

Punto Blanco mantiene una estrecha relación con el Rec.0 desde sus inicios. Para Sànchez, su atractivo no reside únicamente en la posibilidad de vender excedentes de temporadas anteriores, sino también en recuperar espacios industriales y darles nuevos usos. «La oportunidad de vender estos productos en un entorno completamente diferente nos parece fantástica», asegura. Una filosofía que ha acompañado al festival desde su nacimiento y que explica buena parte de su singularidad.
El Rec.0 también consolidará algunas de las apuestas estrenadas en primavera. Es el caso de 080_La Galeria, el espacio dedicado a la artesanía y al diseño contemporáneo que regresará a la antigua curtiduría de Cal Mateu. Allí convivirán creaciones de Nanimarquina, Pallarès Solsona, Cerabella o Ana Hagopian, junto a otros proyectos que reivindican los oficios tradicionales desde una mirada actual. También participará Acceptance Letter, del diseñador Jeakyong Sim, ganador del concurso impulsado por 080 Barcelona Fashion.
La sostenibilidad seguirá teniendo su propio espacio en Rec Imperdible, instalado en el Museu de la Pell, con una veintena de marcas que apuestan por la producción responsable. Regresará el mercado de intercambio de ropa y se incorporarán talleres para aprender a recuperar zapatillas deportivas y prolongar su vida útil. El Petit Rec, por su parte, reunirá una quincena de marcas infantiles en los Horts del Pau, con actividades pensadas para disfrutar del festival en familia.

Y, como siempre, las compras compartirán protagonismo con la cultura y la gastronomía. Más de cincuenta actividades gratuitas, entre conciertos, sesiones de DJ, danza y talleres, animarán los diferentes espacios del barrio. Entre las novedades destaca el jueves universitario, con actuaciones y promociones dirigidas al público joven. La oferta gastronómica reunirá 38 propuestas distribuidas en ocho zonas, con cocinas de distintos estilos y espacios para comer al aire libre.
Durante cuatro días, las viejas fábricas volverán a llenarse de visitantes, música y actividad. El Rec.0 seguirá demostrando que es posible dar una nueva vida al patrimonio industrial sin olvidar su origen.
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