La primera vez que Felipe de Borbón entró en el recinto del Lakefield College School (LCS) , ubicado en la localidad homónima canadiense de la provincia de Ontario, a 160 kilómetros al norte de Toronto, era un adolescente de 16 años, al que sus padres, los reyes Juan Carlos y Sofía, habían enviado con el propósito de alejarle de un ambiente protector y para que se relacionada con otros jóvenes. Este jueves, el entonces joven príncipe, a quien sus compañeros de promoción llamaban Flip regresó a las aulas, en las que estudió el equivalente al COU, y, aunque llevó con él su condición de rey de España, lo hizo como exalumno, reconociendo que aquella primera experiencia lejos de casa, le marcó su primera juventud.
Más de cuarenta años después de su llegada, Felipe de Borbón reconoce que el internado canadiense marcó su primera juventud
La primera vez que Felipe de Borbón entró en el recinto del Lakefield College School (LCS) , ubicado en la localidad homónima canadiense de la provincia de Ontario, a 160 kilómetros al norte de Toronto, era un adolescente de 16 años, al que sus padres, los reyes Juan Carlos y Sofía, habían enviado con el propósito de alejarle de un ambiente protector y para que se relacionada con otros jóvenes. Este jueves, el entonces joven príncipe, a quien sus compañeros de promoción llamaban Flip regresó a las aulas, en las que estudió el equivalente al COU, y, aunque llevó con él su condición de rey de España, lo hizo como exalumno, reconociendo que aquella primera experiencia lejos de casa, le marcó su primera juventud.
“Estoy orgulloso de pertenecer a la clase de 1985. Ha pasado mucho tiempo desde que dejé Lakefield, pero Lackefield nunca me ha dejado a mí”, ha dicho el Rey, visiblemente emocionado, ante un auditorio formado por profesores, alumnos y antiguos compañeros de promoción.

Cuando Felipe de Borbón entró en el recinto del Lakefield College School (LCS), ubicado en la localidad homónima canadiense de la provincia de Ontario, a 180 kilómetros al norte de Toronto, era un adolescente de 16 años, al que sus padres, los reyes Juan Carlos y Sofía, habían enviado con el propósito de alejarle de un ambiente protector y para que se relacionada con otros jóvenes.
“Los tiempos cambian”, dijo ayer el Rey, “pero hay momentos y lugares (y personas) que permanecen en nosotros dejando una fuerte huella en quienes somos, mucho tiempo después. Lackefield es definitivamente uno de esos lugares”.

Reconoció, el Rey, ante los actuales profesores, alumnos y algunos compañeros de promoción, que en el LCS no solo encontró conocimientos académicos, también “una manera de entender el mundo… y vivirlo, con más armonía , respeto por los demás y tolerancia hacia nuestras diferencias. Aquí, muy lejos de casa, también crecí y maduré en los valores del esfuerzo, la amistad y el compromiso.”.
Recordó algunas anécdotas como cuando, por un simulacro de incendio en pleno invierno canadiense, los alumnos se quedaron en la calle con temperaturas cercanas a los -20 °C. “Fue”, dijo el Rey, “una experiencia de la que aprendí un algo sobre la resiliencia y la fuerza silenciosa que surge de afrontar juntos los retos.”, No olvida tampoco, otros episodios durante las excursiones en canoa, con osos, moscas negras y todo lo demás”, y bromeó al decir que todo eso “me ayudó a prepararme para los años que pasé después en las academias militares de España.
Ya en su papel de Rey, Felipe VI hizo un reflexión sobre los valores de la educación que “no impone ideas, sino que nos permite pensar, cuestionar y comprende; el pensamiento crítico nos convierten en mejores ciudadanos, más desinteresados, solidarios y comprensivos”, así como la importancia de formar líderes. “Nuestras democracias”, argumentó el Rey, “dependen de personas dispuestas a servir, a defender valores compartidos y a trabajar por el bien común, incluso cuando ello resulta exigente”, dijo.
El nombre de Felipe de Borbón, seguido del título de Príncipe de Asturias o de Rey de España, está grabado en centenares de placas, la mayoría en España, pero también en el extranjero , como la que está colgada en un ala de la universidad de Georgetown (Washington DC, EE.UU). donde entre 1993 y 1995 cursó un master de Relaciones Internacionales. A partir de ayer, también está en la placa que colgará de un muro del que será el nuevo centro de estudiantes del LCS.
El prestigioso internado canadiense honra así a quien fue su alumno más ilustre, durante el curso 1984/1985. El prestigioso internado canadiense honra así a quien fue su alumno más ilustre, durante el curso 1984/1985. El ahora Rey es también, desde este jueves, patrón honorario de la fundación Lakefield College, un nombramiento con el que el centro educativo desea expresar “el orgullo que siente la comunidad de Lakefield por su vínculo con Su Majestad, así como del agradecimiento de la escuela por su apoyo y conexión.”
La ceremonia, seguida de un almuerzo con la comunidad académica y algunos de sus compañeros de promoción, ha cerrado el viaje oficial del Rey a Canadá.
Durante el tiempo que estuvo en Canadá, el entonces Príncipe de Asturias recibió una serie de cartas de su padre, el rey Juan Carlos I, que se mantuvieron en privado hasta que, en 2004, quien fue su preceptor, el general José Antonio Alcina, las publicó en un libro, en que, además, relató los pormenores de los diez meses, exceptuando las vacaciones de Navidad y Semana Santa, que Felipe de Borbón pasó en Canadá.Alcina fue preceptor del entonces príncipe entre 1984 y 1993.
El primero de los consejos que el padre dio al hijo decía: “Debes mostrarte animado, aunque estés cansado; amable, aunque no tengas ganas; atento, aunque no estés interesado; obligado, aunque no te apetezca…” . En otras misiva, el rey Juan Carlos decía a su heredero que debía comprender que la confianza y el poder, para cuando fuera rey, debía conseguirla, “a base de dignidad, personalidad y una conducta seria y ejemplar”·: “Ya no es posible asumir que nuestros derechos y privilegios lo son por nacimiento…”, escribió Juan Carlos I al futuro Felipe VI
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