España acabó furiosa de tantos años sin títulos. De ir como favorita a los torneos y volver decepcionada. Todo solía acabar en la infranqueable barrera de cuartos, la que separaba a las buenas selecciones de las campeonas. La afición repetía resignada aquello de “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. El fallo de Cardeñosa, el penalti de Eloy, la cantada de Arconada, el codazo de Tassotti, el arbitraje de Al-Ghandour… Todo eran lamentos. La esquiva gloria era por culpa, en muchos casos, de la mala suerte y también de los árbitros. Pero todo empezó a cambiar cuando la garra y los bemoles, conceptualizada como la furia española, empezaron a ser sustituidos por argumentos futbolísticos que, torneo a torneo, han convertido a la roja en la selección más laureada y dominante del siglo XXI, tanto masculina como femenina.
España, número 1 mundial, acapara títulos en hombres y mujeres
España acabó furiosa de tantos años sin títulos. De ir como favorita a los torneos y volver decepcionada. Todo solía acabar en la infranqueable barrera de cuartos, la que separaba a las buenas selecciones de las campeonas. La afición repetía resignada aquello de “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. El fallo de Cardeñosa, el penalti de Eloy, la cantada de Arconada, el codazo de Tassotti, el arbitraje de Al-Ghandour… Todo eran lamentos. La esquiva gloria era por culpa, en muchos casos, de la mala suerte y también de los árbitros. Pero todo empezó a cambiar cuando la garra y los bemoles, conceptualizada como la furia española, empezaron a ser sustituidos por argumentos futbolísticos que, torneo a torneo, han convertido a la roja en la selección más laureada y dominante del siglo XXI, tanto masculina como femenina.
El camino empezó en Nigeria, en 1999. España viró su rumbo derrotista al conquistar su primer Mundial, de categoría sub-20, con un equipo donde despuntaba Xavi Hernández. A diferencia del pasado, en aquella cita la moneda salió de cara en cuartos, donde un joven Iker Casillas, que fue suplente en el campeonato, selló un agónico pase en la tanda de penaltis ante Ghana con dos paradas.
Ya en su madurez, el portero del Real Madrid y el centrocampista del Barça fueron baluartes de la gran época que estaba por venir, aunque el artífice del cambio tiene un nombre propio: Luis Aragonés. “¿Cuántos títulos hemos ganado con Raúl?”, le preguntó, de forma retórica, el entonces seleccionador a un aficionado en pleno debate mediático sobre la ausencia en la convocatoria del icono del Real Madrid. El tiempo le dio la razón. Aquella decisión fue poco antes de la Eurocopa del 2008.
La roja ya había dado señales de un cambio en el Mundial del 2006, con un gran juego colectivo sin la necesidad de que nadie en particular tirara del carro, como solía hacer Raúl, y en el Prater de Viena, con aquel gol de Fernando Torres a Alemania en la final (2008), cambió la historia. Vicente del Bosque siguió el legado de un equipo que ya funcionaba como una máquina engrasada basada en el estilo de posesión y posición del Barça. No fue casual que en Johannesburgo, el 11 de julio del 2010, siete blaugranas iniciaran la final ante Holanda y el canterano barcelonista Andrés Iniesta marcara el gol que dio la primera estrella. Aquella generación alcanzó su clímax ganando la Eurocopa del 2012 y vivió un ocaso estrepitoso en el Mundial 2014.
La selección masculina pasó de la improductiva ‘furia’ a ganar dos Mundiales y tres Eurocopas
España tardó en encontrarse a sí misma otros dos Mundiales. Hasta que Luis de la Fuente, también con poco crédito mediático como Luis Aragonés, devolvió a la roja a la senda de los títulos reforzando la idea del colectivo. La Nations League 2023, la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026 tienen el sello del riojano, que ya había triunfado en categorías inferiores dirigiendo a las selecciones campeonas de los Europeos sub-19 del 2015 y sub-21 del 2019. De hecho, gran parte del éxito del fútbol español se cimenta en la formación, con una España dueña del continente en este siglo: suma 17 títulos entre la sub-17, sub-19 y sub-21. Un palmarés formativo brutal desde el 2000 al que hay que añadir el oro olímpico en París 2024.
España, de nuevo con el Barça como motor, también ha aprovechado el auge del fútbol femenino para convertirse en el referente mundial. Tras los tiempos oscuros del seleccionador Ignacio Quereda y pese al convulso final de Luis Rubiales como presidente de la RFEF, la roja sigue sumando trofeos. El Mundial sub-20 conquistado el domingo en Lodz eleva a 16 los títulos de las españolas en los últimos diez años. Una hegemonía edificada con un fútbol ofensivo admirado en todo el planeta. Esta década prodigiosa comenzó en el 2017, cuando la rojita levantó su segundo Europeo sub-19 con unas jóvenes Aitana Bonmatí y Patri Guijarro. Es la categoría en la que más veces ha sido laureada la selección, campeona las últimas cinco ediciones.
En 2018 llegó el primer Mundial femenino de España. Lo hizo la sub-17 dirigida por Toña Is con un equipo en el que brillaron Claudia Pina (Balón de Oro) y Cata Coll (Guante de Oro). Esa plantilla para la historia se hizo también con el Europeo el mismo año, con jugadoras que hoy son estrellas como Salma Paralluelo.
Pero fue en 2022 cuando las categorías inferiores se consagraron. El fútbol femenino español elevó su historia llevándose tres de los cuatro grandes torneos. España fue campeona del Mundo sub-17 y sub-20 el mismo año, además de campeona de Europa sub-19. Vicky López, Lucía Corrales o Salma Paralluelo son algunas de las futbolistas que formaron parte de esa gesta.
El Mundial sub-20 supone el título número 16 del combinado femenino en los últimos 10 años
El verano siguiente, tras años de trabajar bien la cantera, España recogió los frutos al proclamarse campeona del mundo absoluta en Sídney. La primera estrella completaba el triplete de títulos mundiales junto con el de la sub-17 y la sub-20. Una hazaña al alcance de muy pocos que podría repetirse pronto. España disputará entre octubre y noviembre el Mundial sub-17 como favorita. La selección femenina lidera el ranking mundial de la FIFA, igual que su homóloga masculina. Con permiso de Cervantes, Calderón de la Barca, Quevedo y compañía, es el siglo de oro (del fútbol) español.
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