El Constitucional anuló parcialmente su condena de 9 años de inhabilitación por prevaricación por los ERE, pero la Justicia todavía no ha dicho la última palabra sobre este asunto Leer El Constitucional anuló parcialmente su condena de 9 años de inhabilitación por prevaricación por los ERE, pero la Justicia todavía no ha dicho la última palabra sobre este asunto Leer España // elmundo
El antaño todopoderoso Gaspar Zarrías, el histórico virrey en los gobiernos socialistas andaluces y el hombre que años atrás controló el imbatible PSOE andaluz desde su feudo de Jaén, figura entre los investigados en las pesquisas que impulsa el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Esta causa ha puesto al descubierto las cloacas del PSOE y la presunta «trama» creada para «desestabilizar de forma sistemática y continuada» las causas judiciales que afectan al PSOE y al Gobierno, según detalla el auto judicial conocido este miércoles.
El «punto de inflexión» de la supuesta trama fue el periodo de reflexión de cinco días que se tomó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en abril de 2024 a raíz de la imputación de su esposa. Y justo el 26 de abril tuvo lugar una reunión clave en la sede del PSOE en Ferraz. A ella asistieron el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, la ‘fontanera’ Leire Díez, el empresario Javier Pérez Dolset y el mismísimo Gaspar Zarrías, como recoge el auto. El encuentro tendría por objeto iniciar una serie de operaciones ilegales para intentar sabotear las causas judiciales que afectaban a miembros del Gobierno o de la dirección del partido. Zarrías habría contribuido, a través de su empresa Zaño Sociedad Consultora, a financiar los servicios prestados por Leire Díez, a la que llegó a abonar cuatro pagos de 4.000 euros cada uno, con la complicidad presunta de Santos Cerdán, que era «el cliente en última instancia de Leire Díez», según los mensajes interceptados.
Zarrías ya declaró como testigo el pasado 16 de abril en otra causa judicial y admitió que pagó 16.000 euros a Leire Díez, aunque aseguró que lo había hecho para buscar el vínculo entre el ex comisario Villarejo y el ‘caso ERE’, pero las supuestas pesquisas de la fontanera nunca dieron sus frutos.
Precisamente el caso ERE provocó el fin de la carrera política de Zarrías y también de los ex presidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Es de las mayores causas de corrupción de la historia reciente del país por el reparto clientelar y opaco de casi 680 millones de euros a lo largo de una década por parte de los gobiernos andaluces del PSOE de los que formaba parte Zarrías.
La Audiencia de Sevilla y el Tribunal Supremo condenaron a Zarrías a nueve años de inhabilitación por prevaricación por los ERE, pero después el Tribunal Constitucional, presidido por Conde-Pumpido, anuló parcialmente buena parte de las condenas de los ex altos cargos socialistas. Entre los beneficiados está Zarrías, si bien, al tratarse de una anulación parcial, debe ser ahora la Audiencia de Sevilla la que redacte la nueva sentencia. En cualquier caso, este asunto está aún pendiente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Por lo tanto, ni Zarrías se ha librado ya de su condena por el caso ERE ni la Justicia ha dicho aún la última palabra sobre este asunto.
Pero mientras otros ex altos cargos condenados por los ERE, como Chaves y Griñán, han optado por una discreta retirada, Zarrías, con 71 años recién cumplidos, ha mantenido, presuntamente, una frenética actividad en los aledaños de las cloacas del PSOE que ahora investiga el juez Santiago Pedraz.
Zarrías siempre ha sido un hombre del partido. Ya dominó con maestría la sala de máquinas del PSOE andaluz durante más de tres décadas. Fue diputado a cortes y parlamentario autonómico, consejero con Rodríguez de la Borbolla y Chaves, senador, y ha pasado por todos los estamentos de la organización socialista, a escala provincial, autonómica y federal.
Tantos años en las tripas de la política dan mucho de sí. En el Senado, protagonizó en mayo de 1991 uno de los episodios más bochornosos que se recuerdan. No se cortó un pelo y a la hora de votar lo hizo también por otro senador. Un fotógrafo de prensa lo captó a él votando a dos manos, desde su escaño y en del vecino, mientras un compañero ejercía su derecho al voto con los pies.
Las crónicas de la época en EL MUNDO sobre el ascenso de Zarrías a vicepresidente primero con Chaves lo retratan como el «fontanero experto en todas las cañerías del PSOE y de la Junta, veterano ideólogo de la estrategia de los socialistas andaluces y hombre leal que nunca falla ni vuelve la cara ante los problemas», recoge en su artículo del 19 de abril de 2008 Javier Caraballo.
Antes de los ERE, se vio salpicado por otro escándalo: el pucherazo en las primarias socialistas en Jaén de 1998. La comisión de garantías del PSOE constató entonces que hubo fraude electoral en las elecciones primarias en la Agrupación Sur de Jaén a favor de Joaquín Almunia, que se enfrentaba a Josep Borrelll. El afiliado Manuel Aguilar reconoció que introdujo fraudulentamente los votos para que ganara Almunia y, aunque acusó a Zarrías de obligarle a hacerlo, el virrey del socialismo andaluz fue exonerado por el partido.
