Costa Rica es uno de los tres países de la región considerados una democracia plena Leer Costa Rica es uno de los tres países de la región considerados una democracia plena Leer
Subida a la ola del populismo que recorre el continente, con una mezcla del salvadoreño Nayib Bukele y de Donald Trump, pero con buenas relaciones con el dictador Daniel Ortega. Así es la heterodoxa ideología que arropa a la candidata oficialista, Laura Fernández, quien acaricia la victoria en los comicios presidenciales que hoy se celebran en Costa Rica, uno de los tres países de la región considerado como una democracia plena (con Chile y Uruguay).
Pese a su tradición democrática, distintos sectores civiles y políticos han advertido por la deriva continental, que también afecta a la llamada Suiza de Centroamérica. Porque no sólo está en disputa si Fernández plasmará la ventaja que mantiene en las encuestas con un triunfo en primera vuelta electoral, que evitaría el segundo round. También está en juego la declaratoria de una Asamblea Constituyente, el sueño político del actual presidente, Rodrigo Chaves, que quiere seguir gobernando desde la Casa Presidencial de Zapote.
El llamado rodriguismo, también denominado chavismo a la centroamericana por el apellido del mandatario, ha girado desde el centro-izquierda que parecía representar en las elecciones ganadas de 2022 a un populismo derechista, tan cercano a Bukele que en la semana pasada forzó el viaje del presidente salvadoreño a Costa Rica para que arropara a la candidata con una visita a lo que será una megacárcel como la temida Cecot, aunque no se puso ni siquiera la primera piedra.
«Yo voy a cuidar como un tesoro su legado por Costa Rica. Lo vamos a cuidar entre miles, yo estoy lista. Estoy lista para dar alma, corazón, todo mi empeño y hasta mi vida», prometió a su mentor político Fernández, de 39 años, candidata del Partido Pueblo Soberano, exministra de Presidencia y de Planificación Nacional.
Una estrategia que funciona, como aseguran las encuestas. El último sondeo de la Universidad de Costa Rica atribuye un 43,8% de los apoyos a la oficialista, que no deja de crecer. Un resultado que evitaría la segunda vuelta electoral, ya que el límite para ser proclamado presidente en el país centroamericano es el 40%.
«Es bastante probable que no haya segunda vuelta. La propuesta de continuidad despierta temores en una parte de la población costarricense, porque tiene una impronta muy fuerte de autoritarismo, de mucho simpatía por el modelo Bukele. Todavía está por verse. La democracia en Costa Rica está bajo riesgo, pero hay una institucionalidad con cierta fortaleza, esperemos que resista las tendencias autoritarias y que sigan marcando esa característica desde el siglo pasado y que todavía es objeto de reconocimiento para toda América Latina», explicó a EL MUNDO la socióloga Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica.
Muy por detrás de la oficialista aparecen el economista Álvaro Ramos, con el 9,2% de los apoyos, y la arquitecta Claudia Dobles, con el 8,6%. El primero, abanderado del Partido Liberación Nacional (PLN) y reconocido servidor público, ha ocupado distintos cargos ministeriales en administraciones anteriores y la segunda, candidata de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), es la esposa del expresidente Carlos Alvarado, cuya labor como primera dama trascendió las obras sociales para centrarse en el transporte público.
Sólo Ariel Robles, del izquierdista Frente Amplio (FA), destaca entre el pelotón de 16 candidatos sin posibilidades, al menos según todos los sondeos.
El miedo a una victoria por goleada que profundice el poder del rodriguismo, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo, provocó que parte de la sociedad civil se lanzara a una campaña alternativa de última hora para incentivar el voto en una sociedad últimamente abstencionista.
A la cabeza una joven cineasta, Melany Mora Murillo, quien con el vídeo titulado «Salvemos nuestra finca», de apenas dos minutos cargados de talento, advirtió sobre un futuro político que rompiera con la tradición «tica». «A esta finca la han administrado mal. Robaron tanto que terminaron robándose hasta nuestras ganas», aseguró la joven en su minidocumental.
«El movimiento ciudadano ha llamado en las redes sociales a acudir a las urnas y no dejar la decisión en manos de unos pocos», corroboró Cuadra.
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