En Génova dan por hecho una «convivencia» con un rival «fuerte», porque, a su juicio, el Gobierno seguirá engordando a este partido para perjudicar al PP Leer En Génova dan por hecho una «convivencia» con un rival «fuerte», porque, a su juicio, el Gobierno seguirá engordando a este partido para perjudicar al PP Leer España // elmundo
El escrutinio de las urnas aragonesas le ha dado al PP un baño de realidad. El resultado interpela directamente a Alberto Núñez Feijóo y le obliga a recalibrar el rumbo al respecto de Vox. O, cuando menos, a asumir que su relación tiene que pasar de la mera conllevanza a la difícil convivencia. Incluso a la connivencia, aunque sea sólo en base al «mínimo común», como siempre defiende Jorge Azcón. O sea, parapetados en un programa base que neutralice el impulso antipolítico de la formación de Santiago Abascal. «Hay que normalizar su entrada en el Gobierno y que se desgasten», resume un barón autonómico. «Vox no puede convertirse en un muro, porque yo no soy Sánchez», resumió ayer Núñez Feijóo ante la Junta Directiva Nacional del PP. Así se emplaza a los de Abascal a compartir los gobiernos con lo que implica en el choque con la realidad.
En Génova ya dan por hecho esa «convivencia» con un «Vox fuerte» porque, a juicio de la dirección, el Gobierno seguirá engordando a este partido para perjudicar al PP, incluso a costa de que ahora la batalla real se libre por el segundo puesto, entre unos socialistas a la baja y una extrema derecha con inercia muy alcista. «España ya ha decidido tener más Vox, pues habrá que asumirlo, pero nosotros vamos a gobernar», se resignan en el equipo de Feijóo. «Si se lo preguntas a Feijóo, él firma tener 2 diputados menos, como Azcón, pero sumar con Vox y poder gobernar».
Pero hay otros análisis relevantes en el PP, fuera de Génova. Por ejemplo, en algunas baronías señalan a Miguel Tellado, secretario general del partido por «avalar» la presencia del agitador Vito Quiles en el cierre de campaña. Y por «alabarlo». Entre los populares bullen los whatsapps para determinar quién fue el autor intelectual de que la campaña aragonesa se cerrase la campaña con el grupo Los Meconios y con Quiles.
A Feijóo, los dirigentes consultados lo dejan fuera de esta ecuación -en su equipo aseguran que él se enteró a posteriori-, pero sí apuntan claramente a la «responsabilidad» de su número dos, por las palabras que dijo el sábado. Tellado le trasladó a Quiles «el reconocimiento y la gratitud de miles y miles de españoles que ven cómo desde su valentía y su arrojo consigue dar voz a lo que otros no son capaces de hacerlo». ¿Quiénes son los «otros» que no son «capaces» de dar voz? ¿Se refería a la prensa?
Ayer, a puerta cerrada en la Junta Directiva, Tellado hizo un informe muy escueto sobre las elecciones. Hablaron también Azcón, que reiteró su diagnóstico optimista dentro del retroceso del PP; Ayuso, que cargó contra Sánchez; y el siguiente en acudir a las urnas en Castilla y León el 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco, que reivindicó no moverse del sitio natural del partido a pesar del alza de Vox: «Mi camino es la centralidad», dijo, en un mensaje que las fuente internas consultadas consideran un aviso a navegantes.
Su crítica (velada) al escoramiento del PP en el final de la campaña la comparten en privado diversos dirigentes y barones autonómicos consultados por este diario. Casi todos coinciden en una idea derrotista de los resultados, pero la asumen como la tónica general en Europa y en el mundo. Saben que la derecha populista va a seguir subiendo y son conscientes de la dificultad de parar a Vox en pleno «caos ferroviario» y ante la regularización de inmigrantes, pero hacen autocrítica. Creen que el mal resultado se debe a que el PP no ha hecho una lectura clara del momento político y censuran el bandazo de última hora en la campaña electoral: no les gusta que el PP ligara sus siglas a Quiles. No les gusta y no lo entienden.
«Aquí esas cosas se ven un poco lejanas», asegura un presidente de otra comunidad, aturdido por el hecho de que Quiles se haya convertido en «el nuevo superhéroe» para los jóvenes del PP y que lo haya «avalado» Tellado. «Nosotros tenemos que ofrecer templanza frente a la crispación», resume otro barón regional. «No hay que cambiar de idea por el hecho de que Vox suba».
«Lo de Vito es como cambiar a Bad Bunny por Leticia Sabater», añade con sorna otro peso pesado del partido. «La estética del cierre es muy relevante» para analizar el resultado final del PP en Aragón, reconoce uno de los dirigentes principales de Génova, que en privado también señala que «lo de Tellado es otra cosa», porque hizo suya la alabanza a Quiles, que fue nada menos que candidato de Se Acabó La Fiesta (el partido de Alvise Pérez) en las elecciones europeas.
En el principal partido de la oposición a Pedro Sánchez no hay una sola manera de digerir el mensaje de las urnas. Hay una suma de factores y cada uno se centra más en una parte de lo que ha fallado que en otra. En el PP aragonés tiran por elevación y aseguran que «de no haber adelantado ahora las elecciones, Vox habría sacado aún más» diputados, porque surfea un «maremoto» internacional que no hay forma de parar tampoco en España.
Eso sí, incluso en el equipo de campaña de Azcón creen que el giro de dureza al final de la pasada semana no surtió efecto, y que en lugar de consolidar los escaños que estaban en juego en Huesca y Zaragoza, los ha terminado de decantar en su contra. «No es mal resultado, ni es el resultado esperado», se resignan en el entorno del presidente autonómico en funciones, donde pergeñaron el acelerón final de la campaña: «El enemigo era Sánchez y no había que competir con Vox. Pero doctores tiene la Iglesia», asegura uno de los altos cargos que abogaron por otro estilo diferente al que avalaron Azcón y Tellado en la recta final hacia las urnas.
Hay una sensación generalizada de conformismo postelectoral en el PP. Como si la pequeña bajada del partido fuera el coste inevitable a pagar a cambio de que la derecha sume. Aunque «sin caer en la autocomplacencia», como dijo ayer Feijóo. «Es lo que toca, Vox va a seguir subiendo», se resignan varias fuentes consultadas. «Con la regularización de inmigrantes y el accidente de Adamuz» resultaba «imposible» frenar a Vox. «Sánchez engorda a Vox». «La portavoz del Gobierno se ha descalabrado y nosotros hemos ganado». «Si nosotros estamos mal, ¿cómo están los demás?». Y un largo etcétera.
Pero la cúpula del PP se revuelve contra la idea generalizada de que el resultado de Jorge Azcón es malo. En términos comparativos consigo mismo, retrocede respecto a 2023, pero en términos comparativos con el PSOE gana, apuntan en Génova. «El Partido Popular le saca la mayor distancia histórica al PSOE el número de escaños, ocho, y alcanza la barrera de los 10 puntos de ventaja», valoran en el equipo de Feijóo.
La dirección nacional del PP acusa a Sánchez de engordar a Vox a conciencia para desestabilizar a Feijóo e intentar jugárselo todo a una movilización masiva en las generales. «Vox no va a superar nunca al PP, estamos convencidos de eso. Nunca. Lo que hay ahora es una campaña obsesiva de Moncloa para inflar a Vox», añaden en Génova.
«La España de Sánchez es más derecha y menos PSOE y quienes han decidido alimentar a Vox son aquellos que le han seguido el juego para intentar proteger sus expectativas electorales», explican en Génova. «Si Sánchez pedía que su PSOE subiera para frenar a Vox ni su PSOE sube ni se frena a Vox. El fracaso es doble», explican. «Su partido está peor y su país también», añaden, en lo que resulta también una crítica a Vox.
Feijóo también se quejó de que Podemos instigue «la teoría del reemplazo». «Quienes alimentan a Vox son quienes meten en campaña la financiación autonómica que hace sentirse agraviados a los aragoneses y quienes encienden los ánimos metiendo en el tramo final de la campaña la regularización de inmigrantes en el caso del PSOE y la confirmación de la teoría del reemplazo de españoles de derechas por extranjeros de izquierdas en el caso de Podemos», especifican en Génova.
«Evidentemente, preferimos que haya mucho más PP y mucho menos Vox. Pero si tenemos que elegir entre que los votos los tenga Vox o los tenga el PSOE, pues conviene recordar que solo uno de esos dos partidos votó a favor de echar a Pedro Sánchez en 2023», rematan.

