La ley se considera como un efecto más del caso de Gisèle Pelicot, la mujer servida en bandeja por su propio marido para ser violada por más de medio centenar de desconocidos Leer La ley se considera como un efecto más del caso de Gisèle Pelicot, la mujer servida en bandeja por su propio marido para ser violada por más de medio centenar de desconocidos Leer
Por 106 votos a favor y ninguno en contra, la Asamblea Nacional ha aprobado una ley que pone fin al «deber conyugal» en Francia y pone fin a la idea de que el matrimonio conlleva la obligación de mantener relaciones sexuales. La ley, concebida para apuntalar el texto sobre el consentimiento aprobado el pasado otoño, se considera como un efecto más del caso de Gisèle Pelicot, la mujer servida en bandeja por su propio marido para ser violada por más de medio centenar de desconocidos.
«Pienso en estos momentos en las mujeres que han sido forzadas y que han sufrido violaciones conyugales», declaró la diputada de Los Ecologista Marie-Charlotte Garin, coautora de la propuesta de ley. «Esperamos que este texto sirva de punto de partida, para que todo esto acabe de una vez».
El Código Civil francés estipulaba hasta la fecha que «los cónyuges se comprometen mutuamente a una vida en común», un argumento usado en un caso de divorcio en el 2019 por un hombre que alegaba como motivo de la separación la negativa de su mujer a mantener relaciones sexuales.
El caso llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el 2025 y motivó en última instancia la acción política para enmendar el texto legal que cifraba en cuatro las obligaciones derivadas del matrimonio: fidelidad, socorro, asistencia y vida en común.
La ley aprobada esta semana por la Asamblea Nacional, que pasará próximamente al Senado, estipula que de ahora en adelante y en el momento de contraer matrimonio civil, se lea en voz alta la siguiente cláusula: «Esta vida en común no crea niguna obligación para los cónyuges de mantener relaciones sexuales».
Con el nuevo texto legal en la mano, será prácticamente imposible alegar la falta de relaciones sexuales como razón única para solicitar el divorcio. Aunque el impacto en los tribunales puede ser relativo, la impulsora del texto legal considera que la ley servirá para disuadir la violaciones conyugales.
«El matrimonio no puede ser una burbuja en la cual el consentimiento sexual se considera como algo definitivo y para toda la vida», declaró Marie-Charlotte Garin. «Permitir que ese derecho o deber persista equivale a dar la aprobación a un sistema de dominación o de depredación de su propia esposa por parte del marido».
Durante el juicio a Dominique Pelicot, condenado a 20 años de cárcel por las violaciones urdidas por él y cometidas sobre su esposa, varios acusados usaron el argumento de que aunque su mujer estuviera drogada y dormida, contaron con el «permiso» del marido para poder tocarla y abusar sexualmente de ella».
La nueva ley complementa el texto aprobado el año pasado que redefine la noción de violación para incluir la noción del «no consentimiento». Previamente, la violación se consideraba como un acto sexual llevado a cabo «con violencia o sometimiento, bajo amenaza o por sopresa».
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